Black Metal ist Krieg: Un acercamiento al Black Metal
11 mayo 2013
Archivado en catársis, Manuales explicativos, música, obsesiones, Satán
… And I like my black metal just like I like my men: raw and atmospheric.
La primera vez que escuché rock (conscientemente) fue Guns and Roses, estaba en secundaria y me acuerdo que ponía el Use Your Illusion I y detenía el cassette de vez en cuando porque me aturdía tanto ruido junto. No me molestaba, más bien la música me ponía ‘restless’, me daba un poquito de ansiedad que me generaba mucha energía y no sabía que hacer con ella.
Obvio, tomen en cuenta que a esa edad mi background musical era Michael Jackson, Timbiriche, Flans… y de pronto (no me acuerdo cómo di con el cassette): November Rain.
Mi yo pre-adolescente se quedó así: O.O cuando vi a Slash tocando un solo frente a una iglesia en medio de un desierto. Mi niña precoz dio un gasp cuando vio a Axl Rose en shorts de licra blancos, oh-heavenly-sight, nunca más otras nalgas en licra opacaron a las de Axl.
Anyways, en mi inminente encuentro con la adolescencia encontré un punto de alivio a mi ansiedad en el rock y comprendí que su uso práctico y real es de descarga de energía extra, de liberamiento de ansiedad, de enojo, de estrés y de todos esos desmadres psicológicos que nadie nos enseñó cómo liberar.
Y supongo también que ese es el significado de la música en general, liberar emociones o sentimientos, pero en el caso de la música pesada, oh boy…
Con el tiempo evolucioné a géneros cada vez más ruidosos; me acuerdo que en la prepa me quedaba dormida escuchando en el Walkman el Vulgar Display of Power, de Pantera (Happy days). Pasé por muchas bandas de rock, punk, metal, hasta que: Black Metal.
De ninguna manera soy una persona capacitada para explicar el Black Metal, pero todas las cosas complicadas requieren una justificación por su complejidad, y me siento segura de justificar un poco porque entiendo cómo funciona el Black Metal en mí.
Cuando escucho una buena banda de este género, siento unas ganas irresistibles de golpear mi cabeza contra una mesa repetidamente, como un martillo. Quiero gritar hasta que vomite los pulmones por la garganta, hasta que me ponga morada y se me salgan los ojos de un saltón; me dan ganas de golpear cosas con los puños cerrados… Mi hermano comparó un día el riff de guitarra de una banda de black metal con el “Crunch de galleta María” and I totally dig it. Muerdan una galleta María y el crunch que oyen adentro de sus oídos, multiplíquenlo por milputomillones, transfiéranlo a música y así se siente el Black Metal. (Gracias, Dios, por darme un hermano conocedor de la materia).
El Black Metal consiste en una serie de riffs repetidos en frecuencias rápidas y estridentes, puede que sean insoportables, pero el truco consiste en saber que el Black Metal está creado para inducir un trance, un estado de congestionamiento en el cuerpo que sólo es liberado a través de un ‘headbang’, eso que hacen los rockeros cuando agitan el cabello y toda la tocada se queda oliendo a Pantene.
Cuando vi que pude alcanzar el trance y quedarme cómoda ahí, busqué hermosismo y di con el Atmospheric Black Metal. And I’m in love.
Podríamos discutir horas sobre la parafernalia del Black Metal, el origen, los spikes, el corpsepaint, los logos de las bandas, los nombres, la ‘filosofía’, los ‘trues’, los temas que aborda, hombre, que esto da para una puta tesis… pero no lo haremos hoy, quizá luego.
Por ahora quiero compartir con quienes se dejen, una selección de mis piezas favoritas, recientes y más impactantes. Alomejor como un acercamiento indefenso e inocente al Black Metal.
Si nunca han escuchado Black Metal en forma y no andan de humor de oír algo nuevo, no escuchen nada de esto hoy.
Pónganlo en su lista de YouTube de “Watch Later”, para que un día, cuando se sientan cómodos consigo mismos y quieran escuchar algo nuevo sin juzgar y con la inocencia de un primerizo ávido, escuchen algunos de estos temas sin repulsión.
Dénle tiempo, Black Metal has to grow on you.
El que se siente bien “true” y dice que no oye nada más que Black Metal, es un pendejo, porque el Black Metal no puede escucharse todo el tiempo, y el que de verdad lo está oyendo todo el día, no lo está apreciando.
El oído para el buen Black Metal se pierde si uno se abandona a él, es la naturaleza de un género musical agresivo, rápido y violento, como lo es éste… una cosa complicada.
El caso es que paso a dejarles un par de cosillas interesantes para newbies. Los que se sientan muy puristas y ortodoxos, pasen a chingar a su madre, aquí voy a poner nomás lo que me gusta.
Dark Throne – Quintessence
Una canción escrita por Varg Vikernes, cuya temática es la inmortalidad/omnipotencia de aquellos que dejan que sólo una fuerza guíe su vida: SATAN. This ist Krieg, dudes, I tell ya’. Puede o puede que no coincida con estas diatribas satánicas, pero:
“Only one single lamp do show me this way
And that is the eye of Satan”
¡EPIC!
Nargaroth – A whisper underneath the bark of old trees
Nosotros le decimos “Nalgaroth”. Le comenté a Raúl que esta rola quería que fuera el soundtrack de mi funeral (True!), que esté en loop en el cuarto donde tengan mi ataúd. Los growls (a mi gusto) deben ser así, inaudibles, y tiene una melodía escondida que me llena de cosas bonitas y me hace sonreír (Noña!), es una de mis favoritas por su cadencia. Contiene un diálogo extracto de un filme de Fritz Lang, M (1931). La muvi trata de un asesino de niños (Peter Lorre) que escucha voces que lo obligan a matar. En la rola suena la confesión del asesino: Desgarradora.
Hermóðr – Slutet På Hans Sista Resa
Atmosférico, esférico, sueco, reciente, lanzado en el 2012. Mi reciente obsesión.
Alcest - Solar song
Una banda francesa, nuevita, famosa por mezclar Black Metal con Shoegaze, con un resultado dudoso de que el Black Metal vaya, en un futuro, por un camino true y ortodoxo. Esto es hibridez pura y hermosa, algo que le dicen Post Metal (Dude, we’re old!). Me recuerda un poco a Sigur Rós (I know, weird, isnt?). El cantante, Niege, es una joya! Talento hasta en los calzones.
Falgar – La dama del alba
¡Señores, Black Metal Latinoamericano! De Puerto Rico y en español, qué chulada. Suena mucho a Dark Throne en su etapa gloriosa, creo yo. Amo los growls en español.
Y eso es todo.
Ahora, pongámonos corpsepaint y seamos TrueBlackMetals para siempre:
Fuck yeah, hands!: Knitting crochet
Bueno, pues bueno, hace como un par de meses fui abducida por mi amiga Susana al mundo mágico, cómico y musical de la tejedera. Yep, you got it, betch, knitting.
Yo es que la verdad nunca fui del tipo “crafty”, de niña me gustaba ver El Espacio de Cositas, pero nunca se me ocurrió hacer pulseritas, ni recortes, ni hilo, ni, retazos de tela… nada, yo fui más bien una niña bien holgazana, me pasaba las tardes en un sillón leyendo, con un promedio de movilidad del 20%. O sea que no sé hacer nada con las manos, no me molestes, no me interesó nunca.
Hace dos meses o algo, Sux me invitó a un Knitting Gathering con sus amigas…
¡ALERT!: GIRL TALK AHEAD
No se me ocurría cómo un grupo de mujeres jóvenes se juntaba a tejer… vaya, no me imaginaba cómo era, principalmente porque la única referencia crafty que tenía era El Espacio de Cositas, but they actually blew my mind.
La cosa va por juntarse una noche cada semana a platicar, a merendar, a tomar té, a chismear… y de paso a tejer mientras se hace todo eso (God knows us women are multitaskers).
Entiendo que casi muchas (sic) de las chicas en el grupo son amigas de niñez o comparten años de estudiar preparatorias o universidades juntas, entonces hay una girly buena vibra por ahí, muy welcoming, muy cómoda. Supongo que alguien comenzó a tejer y le enseñó a la otra, supongo que los gustos en común ayudaron a la creación del “coven”, pero cuando yo llegué estaba muy bueno el chisme… y la tejedera.
En algún momento tuve mis dudas de comenzar a tejer porque pensé que no lo tenía en mí, sé que no soy nada paciente, me conozco, soy de las que se desespera a la primera cuando hay que meter un hilo por el hoyito de una aguja, me dan ganas de aventar todo y golpear la pared con el puño (literal)… es impaciencia y además ansiedad, creo.
El caso es que poco a poco y sin presión, me enseñaron una cosita de crochet y luego otra, y terminé comprando material para mi primer proyecto: Un cojín.
Puse a Raúl a escoger los colores del estambre porque quería regalarle de cumpleaños mi primer proyecto, así que nos fuimos por colores medio oldies, otoñales, hippies (según él)…
Comencé con un par de Granny Squares, que entiendo que son como universales; con esa “técnica” igual puedes hacer un cojín, un suéter, una colcha, lo que sea.
Los stitches me quedaron primero muy aguaditos, mis dedos largotes y torpes tardaron un par de semanas en acostumbrarse a trabajar “en pequeño”. Meter estambre, sacar estambre, nudito, doble nudito apretado, esas cosas que son para mujeres pacientes.
Las chicas me recomendaron una página que se llama Ravelry.com, que es como un facebook para tejedoras (digo yo). Ahí encuentras patrones, fotos de proyectos de otras personas, ideas para combinar colores… muy buena onda, cotorreo muy ancianil (digo yo), muy lovely.
Al poco tiempo llegué a la fase en la que quería tejer todo el día. Aprovechaba las horas al teléfono para tejer un rato, cuando veía películas (Toda mi fiebre por Pedro Infante -que duró como un mes- me la pasé viendo sus muvis y tejiendo, tejiendo, tejiendo), cuando acompañaba a Raúl a hacer trámites, lo esperaba tejiendo…
Also, durante un par de semanas Güero tuvo una fase rara, no sé si le gustaba el olor del estambre o qué, pero se le hizo costumbre ir a dormir a mi regazo mientras tejía. #CosasDePerritos
Todas estas cosas juntas y de pronto, me hicieron sentir muy anciana. Mis hermanas me dicen “abuela”. Pero la verdad yo me pregunto cómo las abuelas pueden tejer, si esto es casi un deporte extremo… hay que estar concentrada para no perder la cuenta de cuántos stitches llevas, hay que tener Night Vision para alcanzar a ver si el nudo va bien, si metiste el estambre donde debías… ¡Óyeme, la realización de esta empresa es para respetarse!
Con la ayuda de las chicas terminé la gran parte del cojín, pero luego en Youtube encuentras una gran cantidad de pendejadas tan útiles!
Así aprendí a hacer olanes y a unir patrones, luego hasta terminé inventando puntadas, a resolver problemas de estambre con ingenio y con algo que me enseñaron mis papás, que es “Intelígele” o también conocido en el mundo real como “Házle como puedas”.
Total, que tejer se volvió una terapia para mi impaciencia.
Aprendí que de cosas pequeñas se forma una cosa grandiosa, que de poquito en poquito se llena el marranito y que se siente bien padre ser algo así como una artesana, una creadora a pequeña escala.
Se siente muy bien ver terminado el proyecto, tienes una satisfacción bien idiota de “Hey, yo hice eso con mis manos, woohooo!!!” Fuck yeah, hands!
La semana pasada fue el cumpleaños de Raúl, así que el cojín pasó a mejor vida… a mejor vida a la cama de Raúl, donde es usado, amado y babeado (como Dios manda que sean las vidas de los cojines de este mundo).
Me quedó un poco cucho, medio mordido de unas partes y muy bonito de otras, con defectos propios de mi calidad de primeriza y con virtudes que tienen que ver con el amor que uno le pone a las cosas que va a obsequiar.
Ahora mismo estoy pensando en qué colores elegir para mi próximo proyecto. Quiero hacer un par de par de cosas con puntadas diferentes para luego, a mediados de este año (si es que se puede), comenzar mi objetivo: una colcha, algo así como un quilt.
Veremos si me quedan ojos y dedos para ver realizados un par de proyectillos de ese tamaño, por lo pronto estoy pensando en comprarme una mecedora… suggestions, annyone?
Guía para ver películas de Pedro Infante
Hace un par de semanas me acordé de una escena de una película de Pedro Infante, Escuela de vagabundos (1955).
Ésta:
Jajajajaja La puedo ver ochentamil veces y me da la misma risa como si la viera por primera vez. Bueno, en esta escena no sale Pedrito, pero da igual, ¡es un peliculón!
Mis papás son bien ‘fanes’ de Pedro Infante y se saben muchos diálogos, chistes y canciones de sus muvis, entonces yo crecí escuchando (allá de fondo, en el otro cuarto) sus canciones de amor, esas que cantaba con los ojitos a medio cerrar como de borreguito enamorado… ¡¡¡Ayyyyy!!!
El caso es que hace unas semanas vi este video y luego casualmente encontré la película completa en Youtube… Pos la terminé y seguí con otra y con otra y con otra, y yo creo que nomás en estos días me aventé unas diez.
No se sienten como muchas porque son muy ligeritas, son películas muy sencillas, con plots muy distintos pero casi siempre se digieren fácil, supongo que esa era la naturaleza de los personajes que hacía Pedro Infante, un hombre sencillo, con el que cualquier persona se podría identificar.
Las comencé a ver porque sé que existen, sé de qué tratan, las conozco (de tanto oír hablar de ellas toda la vida), pero nunca las he visto con conciencia, con ojo de adulto, desde un ángulo analítico, juzgando su fotografía, las actuaciones, los diálogos, las tomas… Y qué chulada.
Y es que yo creo sus muvis están infravaloradas, de tanto que las pasan en Televisa los sábados uno ya se harta… ahora nomás ves tantito una película en blanco y negro en tus cochinas televisiones plasmas, hache de, tri di, y le cambias rápido porque quieres ver los pinches ‘transformers’ o los ‘avatars’ en alta definición. ¡No!
Así que este pequeño post les podrá servir a los que nunca hayan visto una película de Pedro Infante y quieran (al menos por curiosidad, si no por devoción) ver qué pedo con Pedro. Voy a recomendarles algunas.
Mis papás me ayudaron a recordar cuál película era cuál, por actor, por título de filme o por trama, así que aquí van algunas de mis favoritísimas, mis menos favoritas y hasta las insoportables:
FAVORITAS
- La oveja negra (1949). Esta es mis preferida de todos los tiempos, por los siglos de los siglos. Silvano Treviño (Pedrito), es hijo de Cruz Treviño Martínez de la Garza, el epítome de padre mexicano. La historia es sobre una familia que sufre al jefe del hogar, le aguanta sus borracheras, sus apuestas, sus mujeres… Cruz es detestable. Pero la película es un manojo de risas y llantos, entrelazados de una manera magistral (Agh, ya la quiero ver otra vez!).
Ismael Rodríguez, es el director de esta y muchas de las grandes películas del Cine de Oro mexicano, así que el plot es impecable, las actuaciones son lo más grande y el libreto una genialidad.
La película tiene una secuela, No desearás la mujer de tu hijo (1950), y juntas son una chulada de maíz prieto, a uno le sale el orgullo de ser norteño (sí, señor!) y hasta dan ganas de hablar más golpea’o. ¿Pos’ a poco? Sí, iñor.
El personaje de Pedro Infante es Silvano, un hijo que ama a su padre a pesar de todas las pendejadas que hacen los padres, y yo aquí me identifico cien pinche por ciento, quizá por eso me gusta el filme. Silvano obedece siempre con un “Sí, apá”, “Ta’güeno, apá”, y a uno le dan ganas de romperle el hocico de un chingazo para que sea un poquito más rebelde: He ahí la brillantez de su actuación. (Aplausos de pie)
Mis favoritas son las escenas de borrachos y para eso, Pedro se pinta solo.
Una de las cosas curiosas de la muvi es que Fernando y Andrés Soler, hermanos en la vida real, actuaron en la película como compadres, y juntos son lo más.
Por ahí me enteré que en una escena Cruz Treviño dice su nombre al revés, se confunde y cuatrapea sus apellidos. Leí que el director había decidido dejar la escena con el error debido a que era una escena muy fuerte y había sido actuada con tal perfección, que le valió pito y la dejó con el nombre cuatrapeado. ¡Bien! Al menos yo sí soy bien fan de la imperfección en la perfección.
Pero la actuación sublime de la película se la lleva Kamcia, el caballo de Silvano, que se lleva todas las escenas en las que aparece, ya sea bailando, hablando o nomás relinchando. Qué chulo animal.
- Los tres huastecos (1948). ¿Qué cosa existe mejor que ver una película de Pedro Infante? Una película donde salgan tres Pedros Infantes. That’s right, betch!
Pedro hace tres personajes distintos, los hermanos Andrade, un padrecito, un militar y un villano. Verlo interpretar tres papeles distintos, incluso los tres juntos en escena, es una delicia, un derroche de ingenio, talento y escuela. La verdad, mis respetos.
La película trata de unos trillizos que fueron separados al nacer y cada uno se fue a vivir a una Huasteca: la potosína, la veracruzana y la sanluiseña… años más tarde se reúnen y ¡¡¡Desmadre!!!
De esta muvi quiero resaltar dos joyas: 1. Maria Eugenia Llamas, La Tucita, la hija de Lorenzo Andrade ‘El Coyote’. Lo único que puedo decir es: pinche güerquilla desgraciada.
Y resaltar la joya número 2. Fernando Soto ‘Mantequilla’, de los cómicos el mejor, ni siquiera Piporro me causa tanta gracia como él.
- Nosotros los pobres ( 1948), Ustedes los ricos (1948) y Pepe El Toro ( 1953). De estas nomás decir que a los 20 minutos de comenzada (la trilogía), ya estaba llorando. Ahí nomás te le dejo.
Esta película no se puede spoilear, tooodos la conocen, toooodos saben de qué trata, así que no ahondaré en el plot.
Lo único que diré es que es una de las dos mejores actuaciones de Pedro Infante (La otra es Tizoc), la que mejor aborda la naturaleza del mexicano y una curiosidad actual del México de no hace muchos años.
En esta escena, que es mi favorita, el hijo de Pepe El Toro, El Torito, acaba de morir quemado dentro de su casa.
Fíate, alomejor yo soy bien marica o alomejor la película es brillante (eso decídelo tú), pero mira, si en esta escena no lloras lágrimas gordas y te salen mocos, si en esta escena no sientes que se te estruja algo en el pecho y se te hacen nudos en la garganta, neta, no te respeto. Si no sientes nada al ver esto, eres un pedazo de piedra horrible sin corazón, ojete y poco ser humano. Ya enfréntalo, no vales nada como persona.
Clávate en las sombras de la escena, en la manera de llorar del actor, las fibras que te toca… Nonononononono, otra cosa.
- Tizoc (1957). Esta es una de las dos o tres películas que PedroInfante alcanzó a hacer a color, es un highlight de su filmografía porque ganó muchos premios de la crítica, en México y en el mundo (Muy aclamada en Berlín).
La protagonista mujer es María Félix, una belleza de mujer. A mi ya me gustaba la Doña, me gusta su papel de mujer fuerte e independiente, soberbia, sin piedad (Que por cierto después de este maratón de Pedrito, creo que me aventaré un maratón de la Félix), pero al verla en la pantalla, actuando o nomás mostrando su pinche cara, te das cuenta porqué la aclaman tanto.
Ella tiene esa belleza que tiene (o tenía) Marilyn Monroe, que ves sus fotos y no le puedes quitar los ojos de encima, que en cada pose, en cada ángulo te dan ganas de seguirla viendo, de verla todo el día, porque es tan linda, tan proporcionada, tan estética la ubicación de sus ojos con respecto a su boca, sus pómulos, sus cejas, todo! Es una adicción para los ojos. Y luego escucharla hablar es chistosísimo, porque tiene un acentillo bien raro que yo no puedo definir.
Pero bueno, Pedro Infante interpreta un papel diferentísimo a todos los que había hecho antes y esos cambios de personaje que lo retan como actor, se aprecian y se agradecen porque es un gusto verlo haciendo otra cosa y haciéndola bien.
Sea riendo o llorando, Pedro tiene la corona de mi corazón.
Hay otras películas que me gustan también, A toda máquina, con Luis Aguilar y su secuela Qué te ha dado esa mujer; Angelitos negros, un drama que toca temas de racismo, Escuela de Rateros, Ahí viene Martín Corona (En la que salen cantando juntos José Alfredo Jiménez y Pedrito, y en la que dicen que Pedro no quería besar a Sara Montiel porque no se bañaba ni se lavaba los dientes), Pablo y Carolina… valen la pena verlas y seguirle con el mood de ver películas del Cine de Oro, en vez de largarse al cine a gastar horrores para ver películas pinches y de medio pelo.
Además, yo digo, de nada me sirve andar viendo toda la peliculografía de Hitchcock o de Argento (por ejemplo, en mi caso), si no conozco lo que se hizo en México, si no me “especializo”, en mis posibilidades, en lo que yo puedo presumir del cine de mi país.
Tenía pendiente ver unas películas de Anna Karina (cine francés) y quería seguir con mi ciclo de cine de terror de los sesentas/setentas, pero hace unos días cambié de opinión, voy a comenzar unas películas mexicanas. Raúl me ha recomendado algunas de López Tarso y me ha ofrecido también algunas de Luis Buñuel, creo que le voy a dar por ahí, ya me piqué.
Anyways, este post lo escribí por mi reciente fiebre por el cine mexicano y de pasadita lo aproveché porque el pasado 15 de abril Pedro cumplió ya muchos años de muerto.
Este es mi pequeñisisisisimo tributo personal y mi labor para orientar a otros si alguna vez quieren ver una, sólo una, película de Pedro Infante; estoy segura que de ver una muvi (una de las mejores), les darán ganas de ver otra y otra y otra.
Dios guarde a los artistas y nos siga dando más.
Horror primigenio: My three cents
Desde hace unos meses, me he venido interesando en películas ‘de culto’. No precisamente en películas clásicas de la época de oro baluarte de la humandidad, pft!… no.
Más bien, he descubierto un nicho de cine de terror ‘olvidado’, ridiculizado un poco por sus diálogos mochos, su trama estúpida, su traducción pobre, pero con esfuerzo honesto en sus special effects y con un feeling oldie del que todos tenemos nostalgia hoy. God damned you, siglo actual decadente!
Por ejemplo, nadie puede decir que ‘Hasta el viento tiene miedo’ no le da un poquititititito de miedo, aunque sea. No se diga ‘El libro de piedra’, clásico del cine mexicano con el que todos morimos de miedo cuando eramos niños, y joto el que lo niegue.
Ese tipo de filmes de terror del bueno, del terror de los cincuentas, sesentas o setentas, donde todavía se podía vender el miedo a Drácula, a un Werewolf… ‘mbre, qué vergüenza las películas de terror de hoy en día (La agüelita que llevo dentro escribe esto), ‘orita el miedo es un sicario, morir entambado en ácido, descuartizado, ¡qué vergüenza, ya no hay imaginación!
Entonces decía que todo empezó cuando un día Raúl me vio sin maquillaje… bájenle, que todas sin maquillaje nos vemos un poco muertas, creo que no nomás yo… creo.
El caso es que Raúl me dijo un día que no me maquillé, con todo su amor de novio librando una batalla con el hobbie de tirarme carro: “Liz, pareces Alucarda, pónte tantito color”.
Alucarda.
El que no la haya visto, hágame caso: una joya preciosa del cine mexicano.
Me sorprendió muchísimo ver actores de Televisa, participando en esta producción de Juan López Moctezuma, hablando inglés como británicos, enseñando tetas e invocando a Astaroth. Una delicia.
Alucarda, the daughter of darkness, 1978.
No es tan viejita, eh! Las posesiones diabólicas están de moda, ya son los setentas, acaba de pasar la liberación del sexo, así que a la mitad de un culto satánico es válido coger! Claro que es de absoluta necesidad tener sexo lésbico e invocar a Belzebú al mismo tiempo, si no, ¿Qué sería del mundo? Estaríamos perdidos.
Yo a Tina Romero la había visto en novelas cuando era niña y no daba un quinto por ella, la verdad, qué te puedo decir, después de verla como Alucarda creo que seré la presidenta de su club de fans ‘Por el amor de Alucarda’. Informes aquí.
Tanto que en Navidad recibí este regalo de mi amado y satánico novio:
#FuckYeahSatanicBoyfriends
Anyway, la cosa contiunó, y con algo de tiempo libre me pongo a ver qué hubo en los sesentas, así encontré The Walpurgis Night.
Una producción española y alemana que se desarrolla en las montañas de Francia. Típico que dos chicas andan buscando la tumba de un vampiro en el bosque, se les acaba la gasolina y se quedan unos días en el ‘castillo’ de un desconocido que vive sin luz, sin teléfono y lejos de la civilización.
El nombre original es La Noche de Walpurgis, pero al lanzarla en América fue renombrada como The Werewolf VS The Vampire Woman.
La historia tiene sus tropiezos, mal doblaje, escenas injustificadas de tetas, maquillaje impecable y un hombre lobo muy decente, sí, señora.
Disfruté mucho de la música y los sonidos nocturnos, de fantasmas y viento. Es de esas películas que proponen en la trama que el horror es erótico, de esas en que están matando a la morra y tiene una cara de orgasmo, en vez de espanto. Loooooved it.
Postdata: No quedé muy satisfecha con la calidad de la sangre.
Me encanta verles el maquillaje y el cabello a las actrices sesenteras/setenteras: THE-BEST-BETCH.
Continuando con el recuento y para dejarles una santísima trinidad, también voy a recomendarles ‘Satanico Pandemonium, La Sexorcista’.
Una película de Gilberto Martínez Solares, 1975, filmada en Tepoztlán, Morelos, contando en su elenco, nada más y nada menos que con Enrique Rocha, como Lucifer. (Oh-my-god!).
Será que yo siempre he tenido una fijación con la voz y el aspecto de Enrique Rocha como de esos hombres mayores, de mundo, refinados, guapos, de mucho dinero, con una copa de vino en la mano jajajajaj y que luego me lo pongan como Luzbel: Fuck My Satanic Enrique Rocha (Ya dije, aunque les dé asco).
Anyways, la muvi es sobre una monja que está internada en un convento y es tentada por Lucifer. El Diablo toma distintas formas para hacerla pecar y la convierte en su esclava sexual (Oh, yeah!).
La verdad, ese plot de las monjas erotizadas, me da como asquito… yo creo que es porque crecí en un ambiente bien católico, en retiros espirituales en conventos y tal, que ver a una monja masturbándose me causa conflictos psicológicos que no quisiera discutir. Este rollo de ver a monjas desnudas, me dio horrores, así que hasta cierto punto, la película cumplió su objetivo. Ew, disgusting.
Tengo entendido que Salma Hayek se inspiró en el papel de la monja esta, para su película From Dusk Till Dawn (a mi no me miren, ni sé cuál sea).
Les dejo las ligas de Youtube donde pueden verlas completitas. He comprobado que a veces la liga a la película completa no funciona o la deshabilitan; si no jala, vayan directamente a Youtube, ahí la buscan y seguro sale.
Satánico Pandemonium no la encontré en línea, se las debo, pero debe estar en algun lugar del Torrent.
Alucarda
La Noche de Walpurgis
Por ahora tengo más películas en filita por ver. Si saben de una, déjenme el hint.
Otro 25 de marzo
“I know you didn’t want to leave
Your heart yearned to stay
But the strength I always loved in you
Finally gave way”
El sueño de una defensa pública
Hace poco fui a una fiesta, ahí me quedé sola unos momentos con gente que no conocía. La música había sido toda la noche una mezcla de ochentas, goth pop, rock a lo Joy Division y muchas cosas que yo oigo como idénticas todas (Perdónenme, fans de Joy Division).
No me malentiendan, creciendo con una familia de ‘Sopa de caracol’ en las fiestas y ‘El Corrido de Laura Garza’ en las Navidades, tengo callo para tolerar muchos géneros de música. Sé muy bien lo que me gusta y lo que no, pero no repudio, ni condeno a Satánas… a veces está chido salir de mi zona de confort musical (Así me presentaron postmortem a Jenni Rivera).
Total, que en esta fiesta me quedé sola por un momento con un grupo de personas que no conocía y como no bailaba ni disfrutaba el volumen alto de aquellas piezas doradas (quiero pensar que fue por eso), me preguntan de pronto: “¿No te gusta Joy Division o qué?”.
No me lo pensé ni un minuto y dije: “No”.
De inmediato noté la incomodidad de mi respuesta en todas las personas que estaban en ‘la bola’. La regué.
Alguien entonces, con un corajito disfrazado que yo entendía que había tocado un punto sensible, continuó: ‘¿Ah no? ¿Entonces, qué escuchas?’
Vato, escucho un chingo de cosas, pero mi primera respuesta fue: Flamenco.
Me arrepentí un poquito luego, porque me vi en la necesidad de justificar que me gustaba el flamenco y no lo hice.
No lo hice porque sentí no tenía por qué dar explicaciones a gente que no conozco de por qué me gusta lo que me gusta, pero después me quedé con una espina que no me he podido sacar.
A veces revivo esa noche y se me ocurre un gran discurso de defensa pública del flamenco, un alegato justo que dejara fuera esta vergüenza implícita porque no me gusta Joy Division. Pienso en muchas cosas que debí decir, una lista entera de cosas físicas, poéticas e invisibles, un evangelio bonito que le hiciera justicia a Camarón. Pero no, nomás dije: “Ah pues no sé… me gusta”.
Mi situación es difícil, me declaro una incomprendida, a veces mi mamá muestra un poco de interés, un compañero o dos del trabajo con los que a veces puedo discutir de gitanos un poquito… incluso mucha gente con la que bailo flamenco en las academias no sabe de flamenco, buscan la danza flamenca, pero no se interesan por el más allá.
Y es muy difícil, habiendo tantas cosas bonitas en los soleares, en las granaínas, en los fandangos, tantas coplas hermosísimas, tanta pasión imprimida y desperdiciada cuando voy en mi carro, pongo música y me dicen “Ay no, ¿otra vez flamenco?”.
Sé que el flamenco es complejo, no es fácil de digerir, pero esa tosquedad es tan pinche bonita una vez que entiendes el código, una vez que le das una oportunidad y conoces la historia, que lees un libro, que comprendes de dónde viene esta letrita o este compás. El gusto por el flamenco es un premio después de haberlo sufrido, digo yo.
Hace unos días descubrí esta canción, esta versión en vivo de una canción de Manuel Molina, un gitano de los de verdá (Y eso que fue hippie en sus días mozos).
Es un poema de Federico García Lorca, musicalizado por Molina y cantado por su hija, Alba.
Les dejo el video y el poema como un regalo, no como cuatro minutos de tortura.
Romance de la Pena Negra
Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las sierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, cama y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!
Hårgalåten
Una tarde que no teníamos qué hacer, Raúl y yo nos pusimos a grabar cositas.
En un par de horas logramos una canción tradicional sueca que me gusta que se llama Hårgalåten.
La canción describe el día en que el Diablo llegó al pueblo con un violín y se puso a tocar en lo más alto de una montaña. De allá le llegaba la música a los aldeanos y todos fueron atrapados por su hechizo, el cual consistía en bailar y bailar, y bailar por siempre todas las horas del día y de la noche. La letra es una súplica al Diablo para que deje de tocar, porque la gente se murió y su cuerpo siguió bailando. Creepy, right?
La guitarra es de Raúl, la voz es mía y al final se nos ocurrió meter la voz de mi hermano Frank, con unos coros (según yo) muy vikingos.
No se fijen en las desafinadas de mi voz (I know they suck), pensamos grabarla de nuevo y con más recursos, luego subo aquí una versión decente que pensamos incluir en una compilación chiquita de música que nos gusta, interpretada por nosotros.
Critiquen machín, me dejan sus opiniones.
El taller de Reyes Meza
Por medio de un par de milongas organizadas por unas amigas, conocimos El taller de Reyes Meza, el estudio del pintor tamaulipeco en el que trabajaba mientras vivió en San Pedro, Nuevo León.
Desde la primera vez que lo pisas sabes que es mágico, que ese lugar está como embrujado de creación, puedes sentir que ahí se hacía arte. Se ve que casi todo está como lo dejó antes de fallecer, en el 2011, y da mucho gusto que ahora sus dueñas lo compartan como un espacio artístico, donde se puede organizar casi cualquier evento cultural.
Les dejo unas fotografías que tomamos Raúl y yo durante la última milonga que estaba dedicada al Día del Amor, de ahí que todos se visitieron de rojo.
Los invito a darle like a la Facebook Page del taller y a estar pendientes de las milongas o talleres que se imparten ahí. Vale la pena visitar.










































































