Adiós, Goodbye, Farewell

Posted On 12 enero 2012

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Es muy difícil explicar por qué nos gusta lo que nos gusta, por qué adoramos el otoño y despreciamos el verano, por qué elegimos usar suavizante para ropa o poner dos cucharadas de azúcar en lugar de una.

Quizá un background psicológico, una examinación emocional, o quién sabe qué estudio intrusivo pueda descifrar por qué amamos lo que amamos… lo único que sabemos es que no podemos dejar de amarlo.

La música que nos gusta es un ejemplo de cómo una canción puede parecernos un colchoncito de nube donde podemos acostarnos por horas o un rincón de oscuridad cómoda donde podemos cerrar los ojos y dejar que fluyan los días. Es una carretera angosta que reconocemos de inmediato en que escuchamos un coro que nos gusta, una voz que nos acaricia los oídos, una frase que nos toca obscena.

Y ya estimulados, amamos. Cantamos gritando para no oír nuestra voz interna, tarareamos cuando estamos contentos o murmuramos cuando tristes.

El año pasado me trajo mucha música buena que se hizo mi favorita por equis, i griega y zeta. La amé y me amó y amando creamos este vástago híbrido engendro hijo de nuestro amor ecléctico.

Lo recomiendo y lo comparto esperando que les guste.

Abraxos y que tengan un feliz año nuevo.

 

 

“Adios, goodbye, farewell, the tracklist”, by Oxiborick

The Black Angels – Young men dead

Cocorosie – Werewolf

Estopa y Miguel Campello – Demonios

Joanna Newsom – 81′

Chancha vía circuito – Neuquén Quimey

Kari Rueslatten – Trollferd

Miguel Poveda – Luz en los balcones

Adele – Set fire to the rain

Marina Heredia – En el cafetín

Laura Marling – Night after night

Rockettothesky – Grizzly man

El Barrio – Surestao

Gjallarhorn – Su ru ruskadirej

Band of horses – Cigarrettes wedding bands

The Black Angels – True Believers


Un milagro en Navidad ( o “Tómate unas clases de economía familiar”)

Posted On 2 enero 2012

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El año 2011 fueron doce meses de aprendizaje a “error/chingazo”, una continuación gravitacional del 2010, que fueron ochentapitomil meses de “chingado, todo me sale mal”. Así que por lógica optimista, el 2012 debe ser bueno.

No le tengo mucha fe a los años pares, porque hasta ahora los impares son los que me han salido buenos, pero quizá sea hora de cambiar ese y otros arraigos supersticionísticos que sólo nos detienen de nuestro desarrollo evolutivo sentimental.

El pedo ha estado muy cabrón, pero nos hemos arreglado con lo que hay.

Este año, por ejemplo, no tuve ni un quinto. Nada. Ni para caerme muerta. Mi economía se vio afectada desde abril o mayo que me diagnosticaron esofagitis (que es como una gastritis cagante). Gástale en gastroenterólogo (qué bonito juego de palabras), medicinas de a mil pesos la caja con seis, y cotorreos de ese tamaño.

Luego en septiembre mi papá tuvo que ser intervenido quirúrgicamente porque quedó sepultado bajo una pared de blocks y cemento que repentinamente le cayó encima (no biggie).

Accidente dramático, mucha alarma, pocas nueces, pero a jodernos pagando doctores y gastos médicos.

Luego me vine a embarcar en una gran odisea, el de pagar un auto que todavía no es mío. Muchos desatinos que implican calculadoras, sumas, restas y divisiones de casita. Nunca fui buena en matemáticas, lo mío era Historia y Geografía.

Anyway, con estos gastos mayores, Lizbeth quiso seguir llevando su vida de rockstar, de botellas de champagne y destrozos en el Hotel Hilton NYC, así que de pronto el dinero frenó.

(Me caga hablar de dinero, de verdad. Pienso que el dinero es sucio, es un tema mundano, que preocuparse por él es traicionero y presumirlo es vergonzoso. Literalmente, tocar dinero me da asco y siento que hablar de dinero rebaja el espíritu del hombre, así que prometo que este post tiene un objetivo más importante que hablar de una cosa tan cochina como el dinero. Keep on reading, please.)

Estábamos en que el dinero mermó and so our rockstar lives.

A pesar de todo esto, Lizbeth no aprendió y quiso regalar a todos espléndidos obsequios navideños que reflejaran lo mucho que amaba. Perdida en la vana sociedad regiomontana, gastó y gastó.

Gastó hasta que un día se vio obligada a pedir prestado, gran ofensa para la familia Gutiérrez y gran falta para las bases de finanzas y ahorro inculcadas por mi padre, el hombre regio más codo y ahorrador que existe bajo el Cerro de la Silla.

Okey, no pedí prestados 30 millones de dólares, pero, vaya, entiéndanme que la estaba pasando mal.

Sin perder el control de la situación pensé: Muy bien, la he cagado bonito, he aprendido la lección, let’s fix this bitch.

Con mucho fervor le pedí al Universo que diera vueltas, al mundo le pedí que rotara y llamé a las coincidencias, las casualidades y las oportunidades a que juntas trabajaran a mi favor. Ofrecí mi aprendizaje a las reglas universales de causa y efecto, y me puse changa.

El secreto está en no agobiarse. Sí, okey, muy bien, el dinero dirige nuestra vida, pero no lo es todo. Simplemente hay que aprender y ofrecer nuestro aprendizaje a la máquina universal, pagar al Cosmos con la confirmación de que estamos sujetos a sus reglas y entonces arreglar las cosas nosotros mismos. Tranquilamente y sin pánico, porque somos instrumentos del destino, y si un día estamos arriba, otro día estamos abajo, pero seguimos teniendo la oportunidad de volver arriba. El secreto está en confiar, en tener fe.

Entonces, la mañana del 24 de diciembre (dígase Noche Buena), buscaba una cosa, ni recuerdo qué cosa, pero fui a abrir una cajita de madera en la que guardo pequeñeces: bow ties, pedazos de listón rosa, boletos de trenes europeos, rupias, gemas falsas de anillos de 25 pesos, recortes de periódico… y entre todo eso, hallé dinero. Mucho dinero.

Hallé lo suficiente para salir momentáneamente de mi insolvencia económica, no me pregunten cuánto.

El misterio es que no sé de donde salió ese dinero. No recuerdo haberlo puesto ahí y si así hubiera sido, lo tuve que haber guardado hace meses, un año, quizá. Nadie tiene acceso a esa caja, a nadie le interesa, ni siquiera a mí, porque ahí pongo los remanentes de mi vida fabulosa que luego olvidaré.

Pregunté a todos y ese dinero resultó huérfano.

En algún momento pensé que mi mamá o Raúl lo habían puesto ahí al ver lo mal que lo estaba pasando sin pagar mis deudas, pero no.  Todavía hoy no me explico qué hacían esos billetes ahí, yo no guardo dinero en casa y menos una cantidad tan grande.

Y así, a mi evento insólito e inesperado lo bauticé como: un milagro. Un milagro de Navidad.

Okey, shutups, los milagros no deberían tener que ver con dinero, pero juro que entendía el mensaje: Confía, everything’s gonna be all right.

No escribiría de esto si no me causara tanto impacto porque todavía hoy me pregunto por ese dinero (que ya gasté sabiamente, lo prometo).  ¿Cómo llegó ahí?, ¿Por qué lo descubrí en Navidad?, ¿Lo puedo llamar ‘milagro’?, ¿Me estoy sugestionando?, ¿Así de rápido funciona el Universo?, ¿Quién mató a Colosio?

El mensaje navideño que me dejó el 2011 indigesto fue: Aprende, a chingazos, pero aprende. Usa lo aprendido. Aplícalo. Aguas, ponte al tiro, tu zona de comfort puede terminarse.

Termino un año humildemente, felicitando al contrincante por tan buena pelea, pero segura de que mi barco no está hundiéndose, ni madres.

Les deseo que nadie de ustedes se muera en el 2012, que ya es mucho desear. Les quiero.

(Y después de mucho rollo, mucho eye candy navideño y cursi after the beep).

Happy Hexmas, the Christmas tracklist

Posted On 22 diciembre 2011

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Me acuerdo que hace algunos años hice un soundtrack de Navidad para ponerlo en mi casa durante la cena…. A nadie le gustó y me pidieron (amablemente) que lo quitara. Insert sad face here.

Esto me hizo ser amargada y cruel, y por eso ahora soy la mala de la novela y me vale un pito la Navidad.

FIN.

Ciertamente este podría ser el fin para los que estamos hartos de que en las posadas todos canten con singular alegría exitos como  ”Con mi burrito sabanero voy camino de Belén” o “Arre borriquito, arre burro arre”. (Qué curioso que a los burros les dieron protagonismo en el nacimiento de Jesucristo).

Podría ser el fin, pero un día también nació el Internet, los blogs y la música para downloadear y ahora me desquito en este lugar donde nadie, NADIE nunca se podrá burlar de mi gusto navideño y nadie podrá siquiera sugerir cambiar de música “porque estamos aburriendo la posada”.

Habiendo dicho eso (tómese también como advertencia si es que usted es partidario de los villancicos cantados por Yuri y Pandora), me dispongo a compartir con ustedes mi tracklist navideño titulado: “Happy Hexmas”.

No es un tracklist vengativo, a pesar de mi amargura, ni es un “Fuck Christmas”. Se trata de una lista de música que habla del nacimiento y la vida de Cristo de una manera diferente.

Se repiten un par de bandas, pero todas las canciones mantienen su estricto tema navideño.

Píquele aquí:

Happy Hexmas

Tomando en cuenta que estoy en bancarrota por la compra de tantos regalos, que voy a trabajar todos los días sin Holiday Vacations, y que realmente no me interesa mucho el espíritu navideño como tal… Les deseo una Feliz Navidad, hasta donde mi concepto de “Navidad” alcance.

Que encuentren paz, que es lo importante.

Abraxos miles.

Bodissima

Posted On 9 diciembre 2011

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Por junio de este año, mis amigos Susana y Carlos contrajeron matrimonio en una ceremonia de la cual mi blog estuvo inmiscuyéndose por meses.

Para cerrar el año exitoso (sarcasmo), una fotografía de una sesión informal que les tomé para ese día fue publicada en la revista de novias Bodissima, que hasta unos días no estaba disponible, ahora está en todas partes. La he visto en HEB, Sanborns, Palacio de Hierro, Liverpool, etc.

Ahí está su foto y mi primera incursión como fotógrafa de bodas en una publicación importantosa.

Si la ven, cómprenla, muy bonita y todo.

Estas fueron mis favoritas de la sesión.

 

 

El mar en la cajuela, un sueño

Posted On 7 diciembre 2011

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En el momento de mayor adrenalina abrí la cajuela del auto de un golpe rápido, pum. Se acabó la música que andaba en mis orejas y el viento de los precipicios me atrajo, burlándose de mi firmeza.

Ahí, adentro de la cajuela del auto estaba el mar, un océano profundísimo e imposible debido al tamaño del vehículo sedán, cuatro puertas, seis caballos de fuerza.

El mar en el maletero de un auto, el mar otra vez como en todos los sueños, el mar  apaciguado, azul claro en las olas de la superficie, azul rey más al fondo y negrísimo detrás de todo.

Flotando en la cajuela estaba su cadáver, traía puesto el traje con el que lo enterraron y flotaba dormido, arrullado por cientos de sirenas con los torsos desnudos, senos rebosantes, otras con senos adolescentes, duros, aguados y todos los senos flotaban, sus pieles blancas y verdes brillantes daban colores de lentejuela en el océano pacífico de aquel Volkswagen.

Sus colas de pescado le acariciaban las bastillas del pantalón, se enredaban en sus brazos inertes, le sobaban los cabellos que le flotaban como algas, todo moviéndose a un ritmo de vals, como sólo las olas saben bailar.

Qué hermoso entre olas, sirenas y el universo estrellado, todo ahí empacado en el maletero del auto, una tumba móvil, un ataúd natural a 120 kilómetros por hora.

 

Hermanas gemelas malvadas separadas al nacer

Posted On 7 diciembre 2011

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Andando por ahí, lejos del blog, claro, para continuar con la tradición del abandonismo (lo siento, de verdad lo siento), me encontré con lo siguiente.

Cooper & Gorfer.

Una fotógrafa y una pintora que juntas hacen un desmadre de obra, una especie de imagen incierta porque uno no sabe si decir si está pintado o fotografiado.

Andaba husmeando, todo muy bonito, sí, órale qué padre, hasta que…

Me vi.

Dije: “What the fuuuuuuck!, esta soy yo!”

Sarah Cooper and Nina Gorfer

Pero, ¿a qué hora?, ¿en qué momento? ¿soy yo?

No… ¿o sí?

Y qué cosa más hermosa encontrarse donde uno no está…

Esta es la segunda vez que me pasa y se siente rarísmo. Una puede decir que tenemos una cara muy común, que podemos parecernos, darnos un aire, figurarnos, pero este tamaño de identiquismo, nunca.

Con el pelerío colgando y una flor en la mano, qué romántica, me morí en Marruecos o en la República de Albania, mordida por una serpiente; la obra se titula “The Snake Bite”.

Espejos

Posted On 17 noviembre 2011

Archivado en arte, poesía

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Pa’ mis ojos una guía pa’ caminar a tu laíto

Pa’l cansancio tu pecho muriendo la tarde tomando el fresquillo

Pa’ tu sueños almohada con perfume de almendras

Pa’ mi cama el insomnio, la noche, el demonio, la marimorena

Pa’ tu calle farolas con guirnaldas de colores

Pa’ mi hambre las sobras de alguien que come y digiere mal de amores.

Sobre las propiedades curativas del llanto

Posted On 3 noviembre 2011

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Cuando llegué a la casa me desplomé sobre la cama, como un edificio colapsado o una estatua de hielo que se derrite y se vuelve agua incontenible.

Lloré mucho con la cara pegada a las fundas de las almohadas, lloré con los ojos escondidos porque una parte de mí todavía pensaba que era tonto hacerlo. Sin embargo mi cuerpo cedió a lo que se siente llorar por un perrito.

En el consultorio del veterinario, con Güero entre los brazos, el doctor dijo que podrían ser semanas, meses o quizá hasta un año, que la columna iba quedar inmovilizada un día cuando el frío le llegara a los huesitos.

“Se lo digo para que no se asuste un día que lo vea que ya no pueda moverse o levantarse”.

“Paralítico”, “Una enfermedad como osteoporosis”, “Nada qué hacer”.

Lloré mucho y examiné lo mejor que era mi vida al llegar a casa y encontrar un pedacito de pelos esperándome, contento de verme, moviendo la colita y saltando en las camas. Reflexioné en lo pequeño de su cuerpecito, frágil, en la importancia de su alimentación, el estar al pendiente de lo que necesita, lo que lo hace un animalito feliz.

Estoy tratando de retener los días con él y retratarlo en mi corazón… un retrato fiel y minucioso para no olvidar nunca el cariño incondicional de un perrito a su amo.

Te quiero, taquito de pelos, bolita de algodón, Güerito, bebito de mamá.

 

Old at heart but I’m only 28… ejem… ok, 29 (och)

Posted On 19 octubre 2011

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Time passes when you’re not looking.

En el interior de mi mente y de mi corazón cumplí unos 54 años; afuera, mi cuerpo refleja unos 35, alomejor… sí, estoy muy jodida.

Sufro de incapacidad para hilar palabras, quizá es el tiempo en el que me declaro en bancarrota de palabras. Sufro de un amor incontenible y bizarro que le profeso a Raúl, el hombre de mi vida. Sufro de una esofagitis gástrica, de una pérdida eterna de héroes personales, de una incapacidad para agarrar de los pelos a mi propio futuro and still sometimes I feel like I’m beating a dead horse.

Son gajes del oficio de adultecer. Casual, creo yo.

Llego a un nuevo 12 de octubre bien feliz de decir: No sé qué putas madres quiero hacer con mi vida y ya me gasté la mitad de ella (ups, con la pena).

A pesar de que me siento todavía en un síndrome de Peter Pan, ningún otro año había sentido tanto la ley de la gravedad que nos condena a convertirnos en adulto algún fatídico día….

El 12 me enfermé y menstrué, mi cuerpo pasó por su “reset” natural y yo pensé “muy bien,  volver a empezar”.

Mi familia me consintió como sólo las familias regias saben: cheves y carne asada.

Mi novio se apiadó de mi pobreza y apeló al best gift ever.

Dormí toda la tarde hasta que llegó la familia con sus pasteles y sus hieleras con tecates. Nomás tuve a los que son y por Diosito Santo que no necesito nada más.

Breakdown! Let me hear it now!

Happy Halloween!

Posted On 9 octubre 2011

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