Consejos de una bruja para ‘jugar’ a la Ouija

Soy bruja.

Sin una pizca de vergüenza lo sostengo, pero a veces tengo cuidado para mencionar la palabra “bruja” y voy por “pagana”. Una no es sin la otra y la otra sí puede ser sin la una, porque todo tiene un precio.

Disertar sobre el hecho de que alguien se pueda dar el taco de llamarse “bruja” sería una discusión sin bases firmes, sin embargo la historia, el Universo, el karma y el destino nos develaron una definición más o menos común:

Una bruja es una mujer que tiene control sobre su mente pero se guía por el corazón, porque sabe que el balance de ambas resulta en sabiduría.

Una bruja respeta a la Madre Naturaleza y no sólo confía en sus ciclos de nacimiento y de muerte, inicio-final, sino que también tiene fe en que ellos trabajarán a su favor.

Una bruja sabe que existe el poder, sabe cómo acceder a él y sin embargo no abusa de su conocimiento. Una bruja es responsable de su voluntad y respeta la de los demás.

Una bruja invoca, convoca y nunca jamás duda de la magia que ya existía antes, existe hoy y existirá siempre.

Todo esto no tiene nada que ver con Satanás, ni con ofrendas a Belzebú, ni con sacrificios sangrientos, ni con vender almas, pero sí tengo que especificar que hay mujeres que se hacen llamar “brujas” y sólo son pedazos de ser humano esclavizado, enviciadas o borrachas de poder, abusonas y malas. Ellas no son brujas, son la versión pirata de Tepito, charoleras que sacan una placa que no les pertenece para ganar dinero, amor u otras cosas pasajeras que no valen ni un pito… y vaya que el precio que hay que pagar por ser charolera es muy alto.

Quería dejar estos conceptos más o menos claros porque quiero hablar de un tema polémico: La ouija.

En este post sólo puedo hablar por mí y por mi práctica, estoy segura de que hay muchas brujas, católicos y ateos leyendo esto y siéntanse libres de discrepar, así que voy a apegarme a lo que yo sé, partiendo de que este es mi blog, mi espacio y mi manera de explicar las cosas.

Mi calidad de bruja me lleva a creer en muchas cosas que otros prefieren ignorar: vibras, fantasmas, entes, posesiones, magia, viento, electricidad, los astros, la tierra, el pensamiento, la voluntad, el destino, los elementos, Dioses, ofrendas, velas, altares, hechizos, brujería, plantas, minerales, mantras, y una cosa que está de moda porque ya es Octubre y el Día de las Brujas… la ouija.

Ouija board

La ouija es una tabla de ‘adivinación’ o conductor de energía.

La energía es lo que a nosotras las brujas nos gusta llamar ‘magia’; la magia es esa fuerza invisible que trabaja sobre las cosas y las personas: Enamorarse es magia porque trabajan fuerzas ajenas a nosotros para unirnos; orar es magia porque ponemos nuestra fuerza mental en un objetivo que creemos imposible; soñar con alguien es invocar a alguien en sueños a través de magia, de energía.

Las coincidencias no existen, todo está regido por magia (según mi creencia religiosa, la brujería, el paganismo), todo se mueve por energía: mala o buena.

Así como ponemos nuestra ‘energía buena’ en soñar, en orar y en enamorarnos, también podríamos manejar nuestra energía de manera ‘mala’, obvio, para hacer el mal.

A veces decimos “Esa persona me da mala espina”, “Siento una mala corazonada”, “Siento mala vibra en este lugar”, todo es energía. Hay personas que son más sensibles a sentirla y otras que siempre están muy distraídas como para sentirla, pero la energía está ahí: La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

La ouija es un conductor de energía.

La bronca cuando jugamos a la ouija (bueno, yo tengo que admitir que nunca la he jugado, le tengo demasiado respeto o miedo, whatever) es que accedemos a energía y no sabemos si esa energía con la que vamos a tener contacto es buena o mala.

La ouija ‘capta’ espíritus (o energía) de dos tipos: humana e inhumana.

Using Ouija Board

Por espíritus humanos podemos decir que son personas que vivieron y ya murieron, muchas de ellas en paz, muchas de ellas en situaciones no pacíficas (como asesinatos, por ejemplo) y son espíritus que traen mucha ira, rencor y ‘mala onda’… incluso muchos de estos espíritus humanos no tienen idea siquiera de que están muertos.

Por espíritus inhumanos podemos decir que son ‘cosas’ que nunca han caminado la tierra en forma de humano, llámese demonios.

Ahora, aquí entramos a un parteaguas de la discusión, porque si usted cree en Jesucristo, en Dios y en el Espíritu Santo, (vamos a ponerle nombre a las cosas sin tapujos ni tabúes) su religión le dice que también existe ‘El Diablo’, así que asumo por inferencia que si usted cree en Dios, también cree en Satanás y en sus demonios, así que no se me persigne tanto y no se me vuelva agnóstico, ni incrédulo, ni smart ass: en su religión existen ambos.

Lo digo porque conozco muchas personas que son católicas o cristianas que creen profundamente en Dios, pero prefieren meter a Satanás debajo de la alfombra, lo ignoran, no hablan de él y se burlan de conceptos como “exorcismos” y “posesiones”, afirman que todo lo que es de Satanás es charlatanería. Sorry, amigos, así como existe Dios, existe Satanás, e ignorarlo no va hacer que desaparezca y burlarse de él, menos.

Yo, según mi creencia, creo en el mal. Creo en el mal tan fervientemente como creo en el bien y no desacredito nada. Quizá como pagana yo le ponga otro nombre a ‘Satanás’, pero el mal es el mal y estoy convencida de que existe.

Jugar a la ouija nos pone en contacto con estos espíritus y la tabla es una ruleta, no un teléfono.

A seance

No podemos decir “Déjame le marco al espíritu de mi agüelito, a ver qué me cuenta”; invocar a través de la ouija nos va a traer un espíritu ‘random’ que esté cerca, alguien que quiera venir, alguien que necesite comunicar algo, quizá bueno, quizá malo. Nos puede tocar un espíritu inhumano y ¿qué tanto sabe usted de espíritus inhumanos, seriously?, ¿qué va a hacer si su espíritu habla en otra lengua, en otro idioma?, ¿cómo se va a deshacer de él cuando usted decida que ya no quiere jugar?, ¿usted cree que es muy fácil decirle “Sobres, bye”?

No estoy diciendo “No juegues a la ouija”, este post es para decir “La ouija no se juega. La ouija se usa”, y aún así creo que las personas que saben cómo usarla no la usarían a menos que fuera absolutamente necesario.

No puedo hacer un instructivo de cómo jugar a la ouija, porque nunca lo he hecho, pero reuní algunas recomendaciones de expertos para protegerse en caso de que quiera usar una. Créame que no le hará daño tomar algunas medidas de precaución.

– Siempre respete a los espíritus, agradezca, pida ‘por favor’ y sea humilde. Trátelos como un invitado, incluso si se portan mal o intenten asustarlo.

– No use la ouija bajo los efectos del alcohol o alguna droga, mucho menos la use si se siente enfermo, débil o deprimido. Los espíritus inhumanos se aprovechan de las vulnerabilidades.

– No use la ouija en su casa. Muchas veces los espíritus que vienen se sienten demasiado cómodos en tal o cual lugar y deciden quedarse.

– Tampoco use la ouija en un cementerio o un lugar donde haya sucedido algo feíto o terrible. Ahí agüevo que hay energía mala y la ouija ‘captará’ manifestaciones no tan placenteras.

– Usar la ouija sin compañía, o sea ‘jugar’ solo, sólo es un paso a la posesión. Evítelo. SIEMPRE.

– No asuma que todos los espíritus son buenos, muchos espíritus humanos pueden mentir o ‘jugar tosco’.

– Si alguien que va a ‘jugarla’ tiene miedo, es mejor que no lo haga, los espíritus se aprovechan de estas personas para ‘bromear’ con ellas.

– Dicen que poner un pedacito de plata encima de la tabla, dígase un anillo o una moneda, es protectora contra espíritus inhumanos.

A seance

Todo esto viene a que hace pocos días, un grupo de amigos decidió ‘jugar’ a la ouija; me preguntaron si jugaría o si al menos estaría presente y yo la neta prefiero quedarme fuera de este rollo. Les comenté algunos de estos puntos y pues ahora sí que ‘cada quien’.

Yo siempre he dicho que me considero una persona que cree y que quiere ver para creer más. Esto me ha llevado a investigar, leer y presenciar muchas cosas que no tienen explicación, a soñar muchos episodios, a ‘comunicarme’, a tenerle respeto. Nací así, tengo curiosidad de otras cosas que no son terrenales y estoy convencida de que leer y estar preparada en estos tópicos desarrolla mis sentidos.

Mi casa, por ejemplo, está cargada de cosas que no se imaginan;  la construcción es vieja y han pasado muchas personas por estas paredes, todos (toda mi familia) hemos tenido experiencias raras aquí. Yo ni de pedo me atrevería a traer una ouija a esta casa.

Hace unos meses, mi hermana empezó un curso de fotografía, le prestaron una cámara digital y anduvo por la casa haciendo pruebas con el obturador, la luz y la velocidad. Hago hincapié en que es una cámara digital, no tiene espacio siquiera para meter un filme o rollo fotográfico, así que no pueden traslaparse imágenes de una toma anterior o posterior.

Estaba haciendo unas pruebas en la recámara de mis papás y una de las fotografías arrojó esta imagen:

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Es increíble para mí cómo esos pedazos de luz en el lente se asemejan al rostro de una persona, un hombre, en la zona del umbral de la puerta.

No podemos explicar cómo las siluetas juegan tanto con nuestros ojos y nos hacen ver una persona en donde no había nadie.

Obvio esta anécdota está abierta a discusión: puede ser el reflejo mismo de mi hermana en el vidrio del lente, un rebote de imagen de otra persona (¿Qué otra persona? No sé, porque no había nadie más en la habitación), pueden ser muchas cosas… que yo no puedo explicar, ni mi hermana, ni mi familia.

Nosotros, en casa, nomás dijimos “Qué miedo” y esto lo apilamos con las demás cosas raras que pasan aquí, que son muchas, por cierto.

Mientras que son peras o son manzanas, es mejor no arriesgarse, porque uno nunca sabe. Que cada quien se agarre de lo que cree y que no se quiebre su fe, es todo lo que podría decir para quedarme como Suiza en este tema tan debatible.

Happy October everybody!

Abran su mente, honren a sus espíritus y no tengan miedo.

Un sueño de Enrique Morente

Posted On 1 febrero 2014

Filed under admiradora, flamenco, horror, música, sueños

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Esta era una habitación pintada de azul eléctrico con algunas ventanas amplias y sin cortinas que dan a una playa que no se ve desde aquí adentro. Hay un piano viejo que emite algunas notas en el silencio ronco de la frecuencia de las olas del mar, y sentado frente al piano está Enrique Morente.

En cuanto lo veo se me encienden los ojos, siento un fuego incontenible de querer ir a abrazarlo con las llamas, de preguntarle cómo, por qué, dónde, cuándo, todo. Y voy, porque así son las oportunidades, un caminito invisible que nos lleva a actuar por impulso, pero ya ciegos, seguros de que el resultado va a ser bueno.

Le digo que qué hace aquí, que por qué no hay nadie conversando con él, que ‘mucho gusto, soy mexicana’. Él dice que qué bonito acento tengo, que no suena a mexicano. Entonces con más orgullo golpeo mis frases, porque soy regia, “Soy del norte, Señor Morente”.

‘Ah’s y ‘Oh’s, y ‘fíjate, qué interesante’.

Sí.

Me pide que me siente a su lado, que vamos a cantar. Se pone frente al piano, empieza a tocar algo que le dictan sus dedos, algo que no está inventado todavía. Me dice “Toma esto, te va a ayudar”, y en mi mano pone un mango, una fruta amarilla y negra, porque el mango está cubierto por cabello, pedazos de cabello como de una peluca mal hecha o un animal de rincones.

En mi mente me muero de asco porque los mangos me dan repulsión, y éste con cabellos largos púbicos me causa una arcada instantánea.

Pero Morente se arranca tocando el piano como los grandes, aplastando las teclas fuerte y su sonido ya rebasa a las olas del mar; poseído por el arte cierra los ojos y yo me doy cuenta de que estoy frente a un semidios, una leyenda viviente. El alma se me llena de lágrimas porque hasta en mis sueños yo ya sé que éste está muerto, que estoy sentada al piano junto a un fantasma, un holograma romántico que canta jondo.

 

Morente toca un fandango y pronuncia fuerte y rajado:

“Se estudia y se aprende bien lo más difícil del mundo,

se estudia y se aprende bien.

Me puse a estudiar tu cariño y no lo pude comprender

por eso sufro y lloro como un niño”.

 

Quise tirarme al suelo y echarme a llorar en su regazo, pero pronto era mi turno de cantar, me lo dijo con los ojos.

El mango en la mano, con todo y sus pelos, se suponía que era el amuleto para cantar bonito, para invocar un fandango sentido que acompañara al del maestro.

Muchas coplas desfilaron por mi mente y elegí la mía, pero cuando abrí la boca el mango se comenzó a mover en mi mano. Se movía y sus cabellos espantosos me hacían cosquillas repulsivas en la palma, volteé a verlo y el mango estaba en plena mutación, se movía como si tuviera un feto dentro y entonces se le formaron unos brazos y unas piernas.

Solté la fruta-hombre en plena transformación y cayó al suelo haciendo el ruido seco y viscoso de la fruta cuando se cae del árbol. El sonido de su caída retumbó sobre el piano y el mar y yo lo hice inmenso en mi mente, como de carne golpeada, como de suicida, como de puerco muerto, como de nalga. Horrible.

En el suelo seguí con horror la deformación del mango, su cambio hormonal de fruta a monstruillo, mientras Enrique me veía como si fuera una asesina.

‘Lo siento, Enrique, es que el mango está vivo, ¿qué hago?, perdóname’.

Al mango le crecieron pies, manos y una cabeza, su piel amarilla se magulló con la caída, pero eso no impidió que siguiera moviéndose, como naciendo. La criatura se quedó en el piso, revolcándose, intentando crearse un rostro, pero no lo logró. Sus pelos se convirtieron en raíces secas y el olor era insoportable. Las moscas lo llenaron y Enrique y yo sólo nos quedamos mirando.

 

Horror primigenio: My three cents

Desde hace unos meses, me he venido interesando en películas ‘de culto’. No precisamente en películas clásicas de la época de oro baluarte de la humandidad, pft!… no.

Más bien, he descubierto un nicho de cine de terror ‘olvidado’, ridiculizado un poco por sus diálogos mochos, su trama estúpida, su traducción pobre, pero con esfuerzo honesto en sus special effects y con un feeling oldie del que todos tenemos nostalgia hoy. God damned you, siglo actual decadente!

Por ejemplo, nadie puede decir que ‘Hasta el viento tiene miedo’ no le da un poquititititito de miedo, aunque sea. No se diga ‘El libro de piedra’, clásico del cine mexicano con el que todos morimos de miedo cuando eramos niños, y joto el que lo niegue.

Ese tipo de filmes de terror del bueno, del terror de los cincuentas, sesentas o setentas, donde todavía se podía vender el miedo a Drácula, a un Werewolf… ‘mbre, qué vergüenza las películas de terror de hoy en día (La agüelita que llevo dentro escribe esto), ‘orita el miedo es un sicario, morir entambado en ácido, descuartizado, ¡qué vergüenza, ya no hay imaginación!

Entonces decía que todo empezó cuando un día Raúl me vio sin maquillaje… bájenle, que todas sin maquillaje nos vemos un poco muertas, creo que no nomás yo… creo.

El caso es que Raúl me dijo un día que no me maquillé, con todo su amor de novio librando una batalla con el hobbie de tirarme carro: “Liz, pareces Alucarda, pónte tantito color”.

Alucarda.

El que no la haya visto, hágame caso: una joya preciosa del cine mexicano.

Me sorprendió muchísimo ver actores de Televisa, participando en esta producción de Juan López Moctezuma, hablando inglés como británicos, enseñando tetas e invocando a Astaroth. Una delicia.


Alucarda, the daughter of Darkness

Alucarda, el culto satánico
Alucarda, la ofrenda a Satanás
Alucarda y Satanás

Alucarda, el castigo

Alucarda, la posesión

Alucarda, the daughter of darkness, 1978.

No es tan viejita, eh! Las posesiones diabólicas están de moda, ya son los setentas, acaba de pasar la liberación del sexo, así que a la mitad de un culto satánico es válido coger! Claro que es de absoluta necesidad tener sexo lésbico e invocar a Belzebú al mismo tiempo, si no, ¿Qué sería del mundo? Estaríamos perdidos.

Tina Romero, como Alucarda

Yo a Tina Romero la había visto en novelas cuando era niña y no daba un quinto por ella, la verdad, qué te puedo decir, después de verla como Alucarda creo que seré la presidenta de su club de fans ‘Por el amor de Alucarda’. Informes aquí.

Tanto que en Navidad recibí este regalo de mi amado y satánico novio:

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Anyway, la cosa contiunó, y con algo de tiempo libre me pongo a ver qué hubo en los sesentas, así encontré The Walpurgis Night.

Una producción española y alemana que se desarrolla en las montañas de Francia. Típico que dos chicas andan buscando la tumba de un vampiro en el bosque, se les acaba la gasolina y se quedan unos días en el ‘castillo’ de un desconocido que vive sin luz, sin teléfono y lejos de la civilización.

El nombre original es La Noche de Walpurgis, pero al lanzarla en América fue renombrada como The Werewolf VS The Vampire Woman.

La historia tiene sus tropiezos, mal doblaje, escenas injustificadas de tetas, maquillaje impecable y un hombre lobo muy decente, sí, señora.

Disfruté mucho de la música y los sonidos nocturnos, de fantasmas y viento. Es de esas películas que proponen en la trama que el horror es erótico, de esas en que están matando a la morra y tiene una cara de orgasmo, en vez de espanto. Loooooved it.

Postdata: No quedé muy satisfecha con la calidad de la sangre.

La noche de Walpurgis o The Werewolf and the Vampire woman

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Me encanta verles el maquillaje y el cabello a las actrices sesenteras/setenteras: THE-BEST-BETCH.

Continuando con el recuento y para dejarles una santísima trinidad, también voy a recomendarles ‘Satanico Pandemonium, La Sexorcista’.

Una película de Gilberto Martínez Solares, 1975, filmada en Tepoztlán, Morelos, contando en su elenco, nada más y nada menos que con Enrique Rocha, como Lucifer. (Oh-my-god!).

Enrique Rocha, Satánico Pandemonium

Será que yo siempre he tenido una fijación con la voz y el aspecto de Enrique Rocha como de esos hombres mayores, de mundo, refinados, guapos, de mucho dinero, con una copa de vino en la mano jajajajaj y que luego me lo pongan como Luzbel: Fuck My Satanic Enrique Rocha (Ya dije, aunque les dé asco).

Anyways, la muvi es sobre una monja que está internada en un convento y es tentada por Lucifer. El Diablo toma distintas formas para hacerla pecar y la convierte en su esclava sexual (Oh, yeah!).

La verdad, ese plot de las monjas erotizadas, me da como asquito…  yo creo que es porque crecí en un ambiente bien católico, en retiros espirituales en conventos y tal, que ver a una monja masturbándose me causa conflictos psicológicos que no quisiera discutir. Este rollo de ver a monjas desnudas, me dio horrores, así que hasta cierto punto, la película cumplió su objetivo. Ew, disgusting.

Tengo entendido que Salma Hayek se inspiró en el papel de la monja esta, para su película From Dusk Till Dawn (a mi no me miren, ni sé cuál sea).

Satanico Pandemonium, La sexorcista, 1975.

Satanico Pandemonium II

Satanico Pandemonium III

Satanico Pandemonium IV

Satanico Pandemonium V

Satanico Pandemonium I

Les dejo las ligas de Youtube donde pueden verlas completitas. He comprobado que a veces la liga a la película completa no funciona o la deshabilitan; si no jala, vayan directamente a Youtube, ahí la buscan y seguro sale.

Satánico Pandemonium no la encontré en línea, se las debo, pero debe estar en algun lugar del Torrent.

Alucarda

La Noche de Walpurgis

Por ahora tengo más películas en filita por ver. Si saben de una, déjenme el hint.

HadesPluton

Posted On 13 diciembre 2010

Filed under fotografía, horror

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Cover the mirrors, fragile has died

leaving but a starless ruin behind.

Shatter the mirror so that she can never be called

back from the blessed silence of her sacred vault.

La horripilancia de Huachimingo

Nos tardamos una semana en volver por esta preciosura y yo que me volvía loca por traerlo a casa, y todos avisados que El Chango esto y que El Chango l’otro y fíjate qué bonito.

Y yo creo que valió la pena porque la señora me lo dejó más barato… o pensándolo bien, alomejor no se vendía y dijo “nmbe ya, órale llévatelo”.

Está hecho de lana de diferentes colores y no sé muy bien si está desgraciado por accidente o si su fealdad es intencional, y mucho menos sé si es un chango o alguna otra bestia primigenia indígena selvática terrorífica.  A veces dudo de que algunos pedazos sean lana, parece cabello o vello púbico.

Realmente su horripilancia es lo que me enamoró a primera vista… pobre, él no sabe que es feo y que por eso nadie lo abraza ): Está hecho anamtómicamente parecido a un bebé recién nacido. Tiene un torso delgadito y de animal que da ganas de sostener entre brazos y arrullar.

En su cabeza tiene un hilito… le jalas fuerte y hace un ruido robótico extraño… una mezcla de rata, gato y grito de bebé de ultratumba, algo así como un mono araña, por eso decimos que es un chango, pero quizá no lo sea, uno nunca sabe con estas bestias.

Es el chango por ahora. Estamos pensando ponerle Marango, pero a mi me gusta más Huachimingo.

Confieso que al principio da miedo, es una cosa que yo llamo “creepy and cool”, pero luego sientes una ternurita chiquita de tan feo que es.

Poco a poco le voy a dar vida. Comenzará a esconder cosas, a usar el viento para romper objetos y con el tiempo se moverá cuando no haya nadie en la habitación. Correrá en las madrugadas cuando todos durmamos y al final, después de usar todos mis poderes para disuadirlo, hablará.

Y cuando hable, moriré de un infarto al corazón del susto.