Doctor psiquiatra, ya no me diga tonterías

Okey, un rapidín para informar que mis afectaciones seniles están tomando control sobre mi vida. Sigo coleccionando tubos de cartón de los rollos de papel.

La colección crece y mi locura también, me obsesiona esto. Por ahora los tomo cuando los veo solos en el baño, pero me obsesiona el hecho de que a veces la señora que limpia quita los tubos con una rapidez misteriosa y un rollo de papel nuevo aparece en el baño. En estas ocasiones no alcanzo el tubo, porque obviamente la señora los tira, y temo que ese tubo falte en mi colección.

He pensado en decirle que me los guarde, pero temo también delatar mi locura.

Pero cuando los alcanzo a ver solos en el baño, los tomo y los pongo sobre mi escritorio… ahora mismo ya no caben sobre el escritorio, así que los he quitado con la intención de meterlos a una caja y almacenar cosas inservibles como la anciana que soy. Sí, qué triste es.

Lo peor viene ahora, pérense, que también tengo algunos meses coleccionando las monedas de cinco pesos conmemorativas del bicentenario y el centenario que andan por el mundo.

Más triste aún.

Me la paso checando la feria de todos, para ver si hay alguna moneda que falte en mi colección, quizá Pancho Villa o Josefa Ortíz de Domínguez…

Es tristísimo admitir que me convertiré en esas viejitas que almacenan cosas y tienen ratas viviendo bajo las camas con cajas y cajas de objetos inservibles y artefactos inusuales. Tengo un poco de miedo a ser así, pero realmente no me visualizo de otra manera… tengo el perfil para ser una persona así… así que creo que en el fondo es muy obvio que me dedique a estos menesteres.

¡Nada qué hacer! (más que seguir almacenando) Me pregunto si estaré desarrollando un comportamiento más bien psicolocológico por alguna razón desconocida para mi consciente. ¿Será bueno ver a un doctor?

Anuncios de ocasión

SE VENDE / TRASPASA VIDA

Vendo y/o traspaso vida de 28 años con respetable experiencia adquirida en campos varios.

Especializada en desamor, en expresión escrita, en las artes de los sándwiches a media noche; con un master en gastritis nerviosa y premios internacionales en el tópico de actuar incorrecta, ridícula y estúpidamente.

Trae algunas fallas de fabricante, como el optimismo aguerrido y la depresión espontánea. El cuerpo viene con un rostro un poco deforme y le fallan los procesos de razonamiento y pensamiento a causa de una fractura craneal que quizá haya afectado un poco la corteza cerebral que rige estas dos habilidades humanas. Una de las manos (la derecha) es una pieza intercambiable y no venía con el cuerpo original.

No tiene afectaciones visibles y sus extremidades funcionan a la perfección.

Incluye conocimientos inservibles pero interesantes capaces de animar una conversación o engañar a algun despistado. Contiene debilidades por la miseria, el hedonismo, el lujo y la guerra. No posee habilidades en el campo de la sutileza y los buenos modales. Tampoco posee ambiciones y es débil ante la contemplación.

En oferta, la vida se va con todo, sueños, anhelos y fuerzas de vivirla, sin embargo advierto que de ellos es imposible separar los miedos, las obsesiones y las tristezas, asi que el paquete no es intercambiable.

Se vende la vida completa, sin embargo también se aceptan ofertas de traspasar solamente el cuerpo, el corazón o el cerebro. Disponibilidad para negociar.

Trato directo. Inmediatez. Los informes son confidenciales. Adjunto fotografía.

 

Máster en la Life’s-a-bitch University

Los últimos 365 días fueron andar en montaña rusa permanentemente, literal, todos los días era de “ahora qué?”.

El año ya andaba chafeando desde el 2009, pero increíblemente no había señales que dijeran que el 2010 sería peor; estaría chido poder decir “should’a read the signs”, pero no, no hubo.

Lloré un chingo y muchas cosas me salieron mal (casi todas, diría yo), no hubo planes exitosos, ni éxitos planeados, pero igual pienso que pudo haber sido mucho peor, por eso mi queja trato de mantenerla más o menos disimulada, no lloriqueando tanto, pero tampoco aceptándola porque sería condenar al 2010 a quedarse en el calabozo de los años malos de la vida de Lizbeth, y no… hubo dostres cosas rescatables.

Digamos, más bien, que este año puso a prueba mi paciencia, mi carácter, mi disciplina, mi tolerancia, mi amor… y aguanté vara. Bien cabrón.

Hubo muchas “oportunidades” para mandar a la chingada tantas cosas y no lo hice, al final terminé haciendo malabares para hacer que esas cosas resultaran lo mejor posible… así que año pinchehorrible, por ese lado me la pelaste.

De la joda se aprende y a estas alturas yo debo ya de haber terminado un Máster en Jodidencia avalado por la Universidad de la Vida. No digo ‘Doctorado’ porque esas ya son palabras mayores y la jodidencia se me hizo soportable porque guess what? Este año me enamoré y lo sorprendente no es que me haya enamorado, sino que ese enamoramiento se viera correspondido por otro enamoramiento igual, he ahí el detalle.

El enamoramiento contribuyó a que yo escribiera menos, pero viviera más. Creo que fui menos productiva porque estaba produciendo otras cosas que tienen que ver con sentimientos, besos, rasguños en la cara y cristales rotos.  Tenía un rato siendo una loner, pero ya voy aprendiendo muchas cosas nuevas de “pareja”, individualidad, espacios y mezclas de maneras de pensar.. y lemme tell ya’ sumthing: love’s a beyotch.

Muchas cosas que creía seguras como una roca, el 2010 se hizo cargo de desmoronarlas, se me cayó la credibilidad, la confianza, la seguridad, no sé, me las movieron de lugar. Cuando creí estar exhausta, mis amigos me levantaron; cuando veía que esto se me estaba saliendo de las manos, mis hermanos me aconsejaron…

No sé, creo que para mí es difícil sacar una conclusión/calificación final del 2010, porque realmente ¿quién soy yo para juzgarlo? El güey habrá tenido sus razones para ser un desgraciado, yo no soy quién para cuestionarlo… Allá él y sus razones y siento que en el fondo son buenas, eh. Me gusta pensar que el destino y el tiempo tienen algo bueno preparado, no para compensar los anhelos que dejó este año, sino para balancear mi karma, para vaciarme y llenarme de nuevo.

Sí, soy de esas optimistillas de clóset.

The calm on the valley

Yo soy una persona de lo más maricona que existe cuando me doy cuenta hasta donde puede llegar mi ñoñez.

Sí, aquí es donde deben dejar de leer y mandar al carajo el post, porque lo que sigue es un disparate de pendejadas ñoñas que tengo que escribir antes de que se acabe la mañana.

Tomen en cuenta que estoy despierta desde las 5 de la mañana, me levanté porque me desespera estar dando vueltas en la cama pensando cosas y mejor me vine a escuchar música. La madrugada-mañana daba para Iron and Wine y asi se convirtieron las siguientes horas en un desmadre psicológico emocional sobre mis últimos meses de vida.

Este post es sobre una canción: Calm on the valley. Como no la encontraba en youtube, armé un video rápido que servirá como gráfica explicativa de lo que siento por ella.

Ecce:

Calm on the valley, by Iron and Wine

There’s a rooster, a hen, a black dog
By my kid in the yard
And I’ve tattooed the head
Of the woman I’ve wed on my arm

We sit on the lawn
And she winks and she yawns
At the sound that the setting sun makes
As it lights up the lake and goes down

And you ease my troubles with your hands
Like the night puts a calm on the valley
Moved my shaking castle from the sand
When you gave me your soul for to marry

The cicadas in tune ain’t too noisy for you
But too fast, as the night eases in
Like dark wine on our skin and the grass

Now the moon’s high above
You’re the woman I’ve loved for so long
It’s the last goodnight kiss and
These moments I miss when you’re gone

.

In-va-ria-ble-men-te esta canción me pone a llorar. Además de que opino que Sam Beam es un poeta de nuestros días y que me encanta su voz y su cotorreo southern-american folk y todas las mamadas que se pueden dar a un ídolo, esta canción me mueve tantas cosas que me hace llorar.

Sé que en mi boda, al parir o al morir (porque para mí no existe otro evento más visceral y significativo que estos) esta rola tiene que estar de backsound: Por encima de todas las canciones que vienen en el soundtrack de la película que es mi vida (aburrídisimo, me imagino).

Y lloro porque soy una marica, porque me da miedo lo vulnerable que me pone esta canción, porque me causa horror el tamaño de ñoña que soy y me da mucho pendiente enamorarme así. Uno no puede ya andar por la calle regalando pedazos de su corazón a estas alturas de la vida y con la inseguridad que se vive en esta Ciudad… Y traen pistola!

La cosa con esta canción es que toda ella es la imagen más cercana de lo que yo creo que es el amor (les dije, que dejaran de leer, pero ándele, mijito, quería seguir…).

Busco que mi buena suerte me lleve un día a ese momento, no a “estar sentados en un pasto viendo que cae la noche y tal y tal”, no, sino a ese momento de lucidez en que la realidad me golpee en la cara y me encuentre plena, amada y contenta.

No me importa nada en este mundo, ni el dinero, ni el trabajo, ni una vida regia con pose y sociedad, nada me importa tanto como obtener esa lucidez pesada y consciente de que he hecho todas las cosas correctas para poder decir por fin: “…you ease my troubles with your hands like the night puts a calm on the valley”.

Tú me pinche quitas todos los problemas que tengo cada vez que me abrazas… qué cabrón!

El miedo radica en las altas probabilidades de equivocarse, en cometer errores inconscientemente y terminar muy lejos de esta canción; Miedo de dejar pasar la oportunidad de enamorarse así o de ignorar pendejamente todas las señales que llevan a esta canción.

La razón me incapacita muchas veces de escuchar a mi corazón y mi corazón a veces hace un desmadre que la razón no aprueba. Así me la paso siempre, buscando un equilibrio y haciendo malabares circenses para elegir, amar, confiar, desconfiar, ceder e imponer. Yo no sé si para todos es igual de difícil que para mí, o si otros han descubierto una fórmula o ecuación matemática para seguir su intuición… pero para mí esto es una perra desgraciada!

Esta canción me recuerda que eso que busco sí existe y como me parece bien imposible de alcanzar, me da un miedo terrible estar haciendo las cosas mal.

Y lloro porque me he equivocado antes, porque ya he sentido eso de “…you ease my troubles with your hands like the night puts a calm on the valley” y he estado equivocada, me he mentido o me han mentido y resulta que todo se vuelve nada.

Esta canción no es de alguien, es mía, es mi parámetro personal para medir intensidades y profundidades. Un verdugo, un poster en la pared para inspiración, un depredador, una imagen a través del aparador, un deseo privado, un sueño íntimo que solito se compartirá a la hora de la hora en que llegue la calma al valle (right?).

Me caga llorar.

The locked room

Posted On 24 junio 2010

Filed under evasión crónica

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“Have patience with everything unresolved in your heart and to try to love the questions themselves as if they were locked rooms or books written in a very foreign language.

Don’t search for the answers, which could not be given to you now, because you would not be able to live them, and the point is, to live everything.

Live the questions now, perhaps then, someday far in the future, you will gradually, without even noticing it, live your way into the answer.”

Rainer Maria Rilke, as translated by Stephen Mitchell

Enero

Posted On 21 abril 2010

Filed under evasión crónica

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Estoy llorando por algo que pasó hace cuatro meses. Increíble el pedazo pendeja que somos las mujeres, no? Pero es algo fuera de nuestro control, yo no quiero llorar por algo que pasó hace cuatro meses y sin embargo lo hago, no lo controlo yo, es mi naturaleza. Me pregunto por qué será así.

Mi vida en dvd región 1

Posted On 18 abril 2010

Filed under catársis, cine, evasión crónica

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Casualmente (creo), esta semana dos personas desconocidas entre sí casi me obligaron a ver dos películas distintas asegurando con todos los huevos del gallinero que yo me parecía a tal personaje que aparecía en el filme.

Primero dije: chingado, así de predecible y encajonable soy que hasta Hollywood tiene una categoría para mí.

En la estantería para directores de cine hollywoodense está primero la etiqueta “Heroína de la muvi de cienca ficción”, luego “Girl next door”, luego “White trash american slut” y así más pa’bajo seguía “Lix Gutiérrez” que se traduce a “Vieja rara, con un encanto medio macabro, con una vida más o menos ojete, sin encontrar nunca el amor pero que al final de la muvi termina sola pero feliz”.

Me dio curiosidad al principio, pero luego mientras veía las películas sentía un saborcillo amargo y varias veces quise detenerlas y apagarle a la tele.

Me daba miedo ver qué le pasaba a la vieja de la muvi porque sus problemas podrían ser mis problemas, me clavaba mucho en sus diálogos, en su manera de hablar, en sus decisiones… yo pensaba “Chale, ¿así me veo? ¿esa impresión doy? ¿qué tanto me parezco?” Quería respuestas precisas… me dio una comezón terrible y una incomodidad de estar en mi propia piel.

En mi mundo bizarro, sentía que si yo las veía sería como cumplir una profecía, que le estaba haciendo trampa al destino al asomarme a ver mi futuro, porque ese era el futuro que me vaticinaba la gente que me conoce.

Anyways, una de las películas en cuestión es “A Lot like love”, una película de romance rancio con Ashton Kutcher y Amanda Peet. Según el crítico que me obligó a ver la película yo estoy cagadita a Emily (Ojo: El crítico no dijo que “Emily está cagadita a mí, sino que yo estoy cagadita a Emily, a pesar de que yo llevo más años en este mundo que ese personaje, yo debería tener derechos de antiguedad).

Es una vieja medio rocker-loca-indecisa-histérica-infantil-sensible-vatesca que tiene por ahí una historia de amor con el Kutcher, no les contaré la trama porque uuuuffff, tienen que verla (esto es sarcasmo, by the way).

En cuestión de mi vida y en base a las relaciones que tiene mi vida con la película, la mujer se da de topes cada vez que hace una decisión. Es actriz, lo que podría relacionarse conmigo porque soy Libra y los Libra tendemos a ser así, como muy etéreos, muy dispersos. Guarda sus problemas debajo de la cama, en lugar de enfrentarlos, resulta ser fotógrafa, no le importan mucho las consecuencias porque está acostumbrada a equivocarse y tal y tal y tal.

La verdad es que me di cuenta que soy todo un estereotipo, no tengo nada de original, soy igual que un chingo de Amandas Peets: super mayor life failure.

No me da bajón como tal, pero digo, chale, qué predecible soy en esta película-vida.

La otra muvi era “Coco avant Chanel”, la historia de la diseñadora francesa que blablabla… No entendía varias indirectas que me daba el otro crítico que me recomendó esta película y creo que para no meterse en pedos no me dijo muy bien en qué me parecía yo al personaje… yo solita luego di con algunas pistas.

En el filme, la Chanel es una chava media rebeldosa para su época, se viste un poco masculina, tiene encanto con personas de su mismo sexo, es esclava del hedonismo a pesar de su dignidad, un poco vamp pero siempre haciendo el rídiculo… todo está bien hasta que la pintan como un espíritu libre pero sin amor.

She rises above everything, but with no man or love by her side… una historia de feminismo en la época del machismo, muy aclamada pero sola. Chinga, me preocupo que me vieran en este personaje mucho más que en el de Amanda Peet.

No quiero ser ellas, quiero ser otra… pero hasta cierto punto no puedo hacer gran cosa para cambiar la manera en que otros me ven. Aunque los críticos que recomendaron estas películas no son particularmente mis almas gemelas, ni me conocen como la palma de mi mano, esta es la percepción que tiene de mi una persona que me conoce medianamente, ¿qué hacer para cambiarla cuando siempre has tratado de ser tú misma sin importar el lugar o la circunstancia?

La gente siempre le apuesta al futuro de los demás en base a como va su vida hasta hoy, doy gracias a que le vida puede cambiar de un minuto a otro radicalmente.

Generalmente la opinión que tienen de mi futuro los que me conocen es “Te veo casándote a los 40, con un güey extranjero”.

Yo tengo miedo de que es probable que nunca me case, que viva a los 50 años en un apartamento-chiquero en París, no porque sea mi ciudad favorita, sino por poner el ejemplo de artista exiliada política. Me veo sentada en un escritorio, escribiendo en una sala con chingos de libros, hay algunos gatos paseándose por ahí (no porque me gusten los gatos, sino porque es el esterotipo), esperando a un colega pintor o fotógrafo que viene aterrizando huyendo de Latinoamérica, terminando una novela malísima que todos los editores rechazarán de nuevo, siendo todavía una adolescente mental… no sé, no veo muchas otras opciones más lejanas a este escenario, influenciado visiblemente por las historias de Cortázar… tengo esperanza de que sea distinto.

Qué difícil es esto de vivir tu propia vida y no saber qué hay para ti mañana, no tener idea de donde vas a terminar este día…

¿Qué tanto hay de cierto en que yo me parezco a esos personajes? ¿Mi futuro ya está condicionado a mi estilo de vida actual? ¿o puedo confiar en que una fuerza superior lo puede cambiar a pesar del pensamiento colectivo de que soy una copia al carbón de personajes de películas?

Pero lo más importante: ¿Cómo evitar el futuro inminente que otros preconciben para ti cuando ese futuro no es de tu agrado?

The Unknown

Posted On 10 abril 2010

Filed under evasión crónica

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Pensabas que no, pero sí

Posted On 31 marzo 2010

Filed under evasión crónica, oficina, sangre

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Te estas enjabonando el cuerpo en la regadera, resbalas, te golpeas en el suelo mojado y mueres. Estas cocinando un pastel en el horno, se rompe una tubería, se desata una fuga y mueres. Metes tercera, das vuelta a la derecha, y mueres. Caminas por la calle con tu Ipod, apenas va a comenzar tu canción favorita, te de un ataque al miocardio, y mueres. Dejas a tu hijo en la escuela, vuela una caja de un tráiler, te cae encima, y mueres. Te asomas al río, caes, te golpeas en la cabeza, y te mueres. Sales de la universidad en Garza Sada, te alcanza una balacera, y mueres. Das un beso glorioso, sexoso y de amor, te vas feliz a comenzar el día, y mueres. Te bajan de tu camioneta, te piden las llaves, te disparan, y te mueres. Dices “Orita vengo”, pero ya no regresas, y mueres. Dices “Te veo la próxima semana”, empacas una maleta, te vas, y te mueres.

En cualquier momento.

No nos estamos dando cuenta de que podemos morir en cinco minutos, nadie se da cuenta. Damos por hecho que estaremos la próxima semana, que al ratito te veo, que te marco mañana. No. De un instante a otro estamos ya sin vida, con los ojos cerrados o abiertos de susto de ver lo último de nuestros ojos.

Y en la muerte trágica no existe la privacidad, todos te ven, te analizan, de seguro por dentro están aliviados de no estar en tu lugar.

Tu cuerpo va a tomar posiciones inimaginables e incómodas, de accidente, de ademanes que demuestran que la muerte vino sorpresiva, de un lugar más alto, de una manera repentina.

Te bañará una sangre incómoda que se meterá por las orejas, tu cabello será una maraña mojada sobre tus ojos, brazos sobre el rostro, cadera fuera de su lugar, piernas desviadas… en esas posiciones no hay recato ni una manera de recibir bien a los socorristas.

Lo menos que te puede tocar quizá sea la ropa rasgada, la boca abierta igual que las heridas, tu cuerpo flojo, abandonado.

La viste de cerca, por dos segundos pensaste que no, que esto no podía estar pasando, pero sí, esta era la buena.

Philophobia

Posted On 7 noviembre 2009

Filed under catársis, evasión crónica

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Casi siempre me siento desnuda cuando él me cuestiona. Me cae mal que me juzgue porque siempre digo que él ni siquiera sabe quién soy en realidad; pero soy tan chingona que puedo aceptar que es posible que me conozca demasiado bien y yo nomás esté dolida de todas las veces que me pone el dedo en la herida.
 
Esa noche me preguntó por qué me daba miedo la cercanía.
 
Quise decirle con tranquilidad y mucho respeto “cállate el hocico, puto, tú no sabes nada de mí”, pero creo que la pregunta me pegó tan fuerte que sólo atiné a decir pendejadas.
 
Por supuesto, y como es costumbre, él se rió escandalosamente de mis argumentos, me apuntó con el dedo y me hizo sentir la tonta más ridícula de todos los mundos juntos.
 
Aceptar que me dieron ganas de llorar ya es mucho decir. Me daba tristeza que mis miedos causaran tanto chiste, que fueran tan poco importantes y yo aquí conmigo siempre pensando que son del tamaño de un mar.
 
Conforme pasaron los días llegué a la conclusión de que no me da miedo la cercanía, me da miedo la incorrecta cercanía. Ser una libra intensa implica volcarse entera en donde una se siente comprendida y no hay reversa.
 
La entrega podría ser catastrófica, volcarse como seda sobre la cama, traería consecuencias fatales, entregarse como oveja obediente nos causaría destrozos descomunales y nosotros los intensos no podemos permitinos andar por la vida con un tornado en pecho consumiendo cantidades exhorbitantes de sentimientos. Nos cuesta muy cara la restauración.

philophobia

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