Morenito llega a casa

Sin querer queriendo creció la familia… aunque sospecho que así crecen todas las familias (if you know what I mean jajaja).

Un día que hacía mucho frío llegó el Morenito…

…un Dobermann sepia, cachorro, último de una camada de papás puros pero descuidados que eran guardianes de un rancho en Doctor Arroyo. Nació un 27 de Diciembre y exactamente dos meses después vino a la casa con muchas pulgas y mucho miedo.

Tenemos casi tres semanas tratando de ponerle un nombre, pero no había pegado nada. Yo buscaba un nombre corto, conciso y fuerte, porque calculo que este perro va a crecer descomunal. Vi una foto del papá, y sentado en sus patas traseras le llegaba a la cintura al señor que lo cuidaba. Increíble. Mírale nomás las patotas.

El caso es que yo me debatía entre bautizarlo como Atlas,  Capo, Orión, Adolfo, Gunther, Boris o Tomás… pero como la decisión no recaía sobre mí absolutamente, tuve que pelear para que no le pusieran Draco, Doby, Rocky, Brownie o el peor de todos: Haku. ¿Te imaginas gritarle ‘Hakuuuuuu’ en un parque, en frente de los demás perros? ¡Qué vergüenza!

Mientras se decidía lo del nombre, yo le decía “Moreno”: Morenito, morenazo de fuego, negrito de mis pesares ojos de papel volando, mulato, Palazuelos-el-diamante-negro… pero la mayoría votó y como que la democracia indicó que este perro había venido al mundo para ser Bruno.

Yo no estoy de acuerdo, la verdad, me suena a actor porno o a Bruno Mars. Mil veces preferiría que se llamara Juan.

La cosa es que el perro está medio pegadito a mí y como yo nomás le digo ‘Moreno’, creo que ya va reaccionando cuando le dices “Ven acá, moreno”. Me van a pasar a disculpar, básicamente.

Le ruego a Dios que a todos se les pase la fiebre de llamarlo ‘Bruno’ y que por obra de nuestro Señor Jesucristo nos venga otro nombre caído del cielo. Praise the Lord.

Además de la lana que hay que invertir en este animal, mi principal preocupación siempre fue cómo se iba a llevar con el Güero, el bebé de la casa, un poodle de unos 13 o 14 años que ha sido el rey de toda nuestra atención, el santo soberano de mi amor, de mi cama y de todo lo que quiera, mi taquito de pollo hermosobelloyguapo.

Yo ya me veía tratando depresiones perrunas y sufriendo con el corazón partido por la mitad, porque el Morenito también es tan guapo y tan apuesto… pero creo que por ahora va funcionando, slowly but surely.

El Güero lo detesta, le gruñe aunque esté a millones de kilómetros de distancia y lo corretea, para dejar claro, supongo, que él llegó primero y que tiene derecho de antigüedad. He batallado mucho, porque si Güero ve que primero llegué a abrazar al Moreno, no me lo perdona y me evita todo el día, no me hace caso si le ordeno algo y lo que es peor, no me da besos. La he pasado mal con esta casa llena de desplantes y escenas de celos…

Por ahora, a lo más que he llegado es a lograr que compartamos la cama los tres. Un pequeño paso para Lix, un gran paso para la humanidad.

Dudaba también de tener al Moreno cerca de mis sobrinos (un par de cuatitos de 2 años), porque todo el mundo acusa a los Dobermann de ser bravos y traicioneros; mi papá fue mordido por uno en la cara y jura sobre lo más sagrado que no hay que tenerles confianza. Yo la verdad es que no veo nada más que dulzura en este perrito. Sus ojitos de color miel están bien bonitos, y cuando lo regañas te voltea a ver hacia arriba y quieres correr a abrazarlo y decirle “no me mires así, perdónameeee, yo me castigaré sola porque cagaste la cocina”.

 

 

Me hace falta buscar juguetes apropiados para el muchacho, porque nunca he tenido un cachorro de perro de raza grande. Antes del Güero tuvimos otro poodle y no batallamos porque son perritos de casa, de estar echaditos en los pies y jugar tantito con una pelota sin hacer desmadre ni exigir tanta manutención. Este perro trae una energía bien fuerte, con muchos movimientos torpes y siento que con menos cerebro que un perro de raza pequeña… es raro… Me gustaría comenzar a entrenarlo pronto, necesito que sea un perro educado porque en casa hay bebés, siempre hay visita y no me gustaría que fuera agresivo o antisocial.

Siento que con Güero no tenía problema con que fuera un chiflado porque si se me pone bravo nomás lo cargo y ‘Aplácate, pelos’. Pero el Moreno… nel, pienso que va a estar cabrón, ahora mismo va a cumplir 3 meses y ya es más grande que su hermano poodle.

Por ahora estamos en las vacunas, viendo la posibilidad de no cortarle las orejas, aunque todo indica que vamos a tener que hacerlo si queremos ‘presumirlo’ como ‘de raza’… no sé, eso de las orejas, no sé… necesito investigar bien qué pedo con eso… Ahora mismo las tiene tan hermosas, enormes como de elefante, ayyyy lo adoro.

Ya le comienzo a ver la cara de perro rudo y ya ladra bien grave… me sorprende y me saca de onda la experiencia de lidiar con un perro de raza grande, no es lo mismo que vivir con un perrito de casa… estoy aprendiendo a ser otro tipo de mamá… hay qué ver cómo funciona esto. Dios nos ampare.

Bienvenido a casa, Morenito, vamos a ser buenos contigo (:

 

 

Old at heart but I’m only 28… ejem… ok, 29 (och)

Posted On 19 octubre 2011

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Time passes when you’re not looking.

En el interior de mi mente y de mi corazón cumplí unos 54 años; afuera, mi cuerpo refleja unos 35, alomejor… sí, estoy muy jodida.

Sufro de incapacidad para hilar palabras, quizá es el tiempo en el que me declaro en bancarrota de palabras. Sufro de un amor incontenible y bizarro que le profeso a Raúl, el hombre de mi vida. Sufro de una esofagitis gástrica, de una pérdida eterna de héroes personales, de una incapacidad para agarrar de los pelos a mi propio futuro and still sometimes I feel like I’m beating a dead horse.

Son gajes del oficio de adultecer. Casual, creo yo.

Llego a un nuevo 12 de octubre bien feliz de decir: No sé qué putas madres quiero hacer con mi vida y ya me gasté la mitad de ella (ups, con la pena).

A pesar de que me siento todavía en un síndrome de Peter Pan, ningún otro año había sentido tanto la ley de la gravedad que nos condena a convertirnos en adulto algún fatídico día….

El 12 me enfermé y menstrué, mi cuerpo pasó por su “reset” natural y yo pensé “muy bien,  volver a empezar”.

Mi familia me consintió como sólo las familias regias saben: cheves y carne asada.

Mi novio se apiadó de mi pobreza y apeló al best gift ever.

Dormí toda la tarde hasta que llegó la familia con sus pasteles y sus hieleras con tecates. Nomás tuve a los que son y por Diosito Santo que no necesito nada más.

Breakdown! Let me hear it now!

Y que se nos casa la Gabs

Posted On 5 julio 2011

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Otra de las bodas del año es la de Gabs.

Conocida como “Ojos”, “Estrella Principal” o “Estrella de Belén”, Gaby Hernández ha sido amiga mía desde que tengo memoria y es parte de un grupo de perras  prostitutas (vea usted el cariño) que nos conocemos desde hace 20 años. Sin exagerar.

Fuimos a la primaria, secundaria y prepa (algunas de ellas fueron a la Universidad juntas) y después de casarse y tener hijos, nos seguimos frecuentando.

Gaby se casa con Efras este agosto y es la penúltima del grupo que falta por casarse, la última sería… ejem… yo.

Independientemente de lo que una mujer quiera en su vida (sea carrera, viajes o pareja), casarse es como the ultimate wish; no me lo tome a mal, no se trata de un machismo impuesto o de un tradicionalismo horrendo, es más bien un deseo de estar junto a la persona que amas forever mil ok thanx bye.

Sí, suena bien pinche cursi, pero is the truth.

Noto en ella su cara de felicidad, su glow, su contentismo y  me da gusto,  por todos los años que hemos compartido, por un chingo de desmadre que hemos hecho juntas, por las veces que hemos llorado, pisteado y por las que también nos hemos mentado la madre.

La quiero como una hermana, incluso es casi familia, pues su hermana es mejor amiga de mis hermanas, entonces es un desmadre cuando hay fiestas y chismes y arrejuntaciones.

La quiero y me gusta ser parte activa de su boda. Aquí unas fotografías de su fiesta de despedida de soltera, la semana pasada.

 

La britneyseñal

Posted On 26 junio 2011

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Interrumpimos este programa para comunicar un mensaje de suma importancia. Gracias por su atención.

Carta, telégrafo o invocación

Texto (carta/telégrafo/ invocación) a Alejandro Gutiérrez. Marzo 25 o 12 de Abril, qué carajos importa.

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“Era muy tarde para llamarte, así que decidimos mejor avisar por la mañana” dice una voz mientras una taza de café se quiebra en pedazos en el piso.

A esas horas del día siguiente, la muerte comienza a pegarse en el tapiz de los sillones, se incrusta en las grietas de la pared, drena la sangre que corre por las venas de los libreros, desaparece las entrañas de las alacenas; la muerte vacía todos los objetos, los retratos no retratan nada, los cepillos de dientes se saben solitarios y un plato puede lucir la más dolorosa desolación cuando la muerte se anda flotando de una habitación a otra.

Las gargantas son tomadas por asalto y el cuerpo obedece al llanto cediendo un trozo de su corazón ante la tragedia extraexistencial.

Como una cascada, un juego en el que una ficha de dominó tira a la otra y esta tira a otra y así sucesivamente, y después de resistirse a la realidad, sobrevienen los por qués: ¿Pero cómo fue? ¿Cómo es posible si lo acabo de ver? Hablé con él ayer.

El vacío de muerte terquea y nosotros nos aferramos a lo que fue.

La muerte nos vuelve tan vulnerables, tan pieza equivocada de rompecabezas, tan lindos con los ojos dilatados de un ciervo que ve venir hacia él las luces de un camión. Y nuestro asombro es tan verdadero que nos hace adorables como un niño frente a una cámara, y nuestra incomodidad es tal que las sillas no nos contienen, los sillones no nos mantienen, los bolsillos no logran guardar nuestras manos inquietas…

El mundo entero incluso se vuelve insoportablemente vivo cuando uno de nosotros ha muerto.

Qué odiosos esos pájaros cantando su trino tan fresco, qué insensibles los malditos rayos de luz que se echan como gatos al piso frotando las lozas, cómo es posible que el día se levante tan como si nada, mientras nosotros con tanta insistencia de muerte estirándonos los cabellos y haciéndonos caras y gestos al espejo.

Entonces rompemos en llanto porque no comprendemos, porque nos sentimos tan abandonados a nuestra suerte, la cual puede ser tan mala como para arrancarnos de la rutina que sí nos es familiar. Tanto abandono y tanto “Ahi-a-ver-cómo-le-haces” nos hace llorar de impotencia porque ni siquiera nosotros mismos tenemos control sobre nosotros mismos.

Tememos al animal de la muerte, que un día nos salte al regazo mientras nos entregamos al té y entonces sí que nos estropearía la ropa, y Dios te libre de derramarlo en la alfombra persa.

Con la noche vienen los cirios, los olores del surtido de flores, las sombras, los objetos que se mueven gracias a manos invisibles, los llantos más desgarradores y las tazas del café más cargado. En la oscuridad solemne nos doblegamos a la fatalidad de la pérdida, la comprensión de la muerte nos llega como por arte de magia, pero no la sabemos explicar, todo es más claro en la oscuridad.

Luego viene la bofetada de la realidad: Él está ahí, pero no está ahí, y tanta dualidad nos confunde, nos teje más telarañas en el corazón.  Si ya no está, entonces ¿dónde está ahora? Y si ahora “está”, ¿dónde se supone que estaba antes?

El proceso misterioso, mágico e incomprensible del funcionamiento del alma nos vuelve a quebrar en dos y nos reduce al concepto de “No somos nada”.

Nos volvemos a abandonar al llanto porque si no somos nada al Universo no le importa si lloramos, si cuelga un moco, si babeamos los hombros de los demás cuando nos abrazan. Nada importa si no somos nada.  De golpe entendemos que todos los años de vida son la preparación de la muerte y estamos destinados a salir de este mundo tal y como entramos en él.

Nuestro funeral se vuelve un vicio, un morbo íntimo, una vergüenza inevitable y eventualmente sufrible.

Vuelves a la tierra, vuelves a la nada, a la levedad, a la imaginación de alguien, a la memoria, a las tardes de viento, a flotar con la muerte sobre las cabezas de los vivos.

Reflejo de luz, corriente de aire a través de las cortinas, personaje de ensueño, leyenda o anécdota, fantasma o ángel, alma sin cuerpo.

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Este 25 de marzo, Alejandro Gutiérrez fue llamado para otros quehaceres que no implican respirar.

Mientras mi primo azotaba puertas, encendía y apagaba lámparas, terco por querer permanecer aquí, yo me las arreglaba para pensar en él, en su muerte repentina, sin depreciar (sic) toda su vida… 28 años igual que yo.

Alejandro vino a vivir y así lo hizo, su vida es para mí un testimonio de que la velocidad en que transcurre el tiempo a través de nosotros es relativa y confirma que todo pasa por una razón desconocida para nosotros, que alguien tiene un plan para cada uno y que aunque ese plan está frente a nuestras narices, sólo se devela al final de nuestra existencia.

Confío plenamente en que mi abuelo (quien murió el mismo día pero hace cinco años) aprovechó la vuelta para recibirlo a la puerta que separa al mundo de los vivos y los muertos, muy seguramente le está dando un tour para mostrarle aquella casa en el aire, una vuelta de reconocimiento al Cielo, mientras intercambian opiniones y que’sto y que’lotro.

Is there a ghost in my house?

Posted On 24 marzo 2011

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He pensado mucho en mi agüelo porque mañana cumple cinco años de haber fallecido.

Cuando pienso en él, hay un piloto automático que más bien me hace pensar en mí cuando sucedió ese día. Recuerdo muchos retazos de imágenes, el tiempo cortado, la manera en que la luz caía ese día…

Yo dormía en la sala, junto con todos, desde que nos llamaron  a cada uno que quizá podían ser sus últimas horas, nos instalamos en la pequeñita casa de tres habitaciones. Unos dormían sentados en los sillones recargando sus cabezas, por ahí estaba el equipo que usa mi primo para jugar futbol americano porque cuando le llamaron estaba en entrenamiento, había colchas en el piso, velas a medio encender, unos dormidos en las orillas de las puertas…

No había un silencio sepulcral que generalmente se reproduce en las casas de los que están a punto de morir, no… no le temíamos precisamente a la muerte, por eso no la respetabamos, hablabamos fuerte, comíamos todos juntos, platicabamos y nos reíamos, mientras mi agüelo seguro nos escuchaba en el otro cuarto. No estaba presente la muerte realmente, sino el suspenso si seguiría vivo mañana o no, entonces creo que lo vivimos como él hubiera querido que lo vivieramos: “No hagan desmadre, pidan una pizza, si quieren escuchar música ahí esta el tocadiscos (el tocadiscos, házme el favor, agüelo!, eso ya no se usa)”.

Entre 2 y 4 de la mañana (hemos perdido noción del tiempo de tanto que lo platicamos y lo recordamos en silencio, todos tenemos una versión distinta, supongo que todos tuvimos nuestro proceso para manejar el momento exacto de su muerte y a todos nos pegó a distintas horas o con diferencia de minutos)… entonces entre 2 y 4 de la mañana existe en mi memoria un pequeño gritito, una especie de asombro acallado con las manos de alguna tía, quizá, una cosa de nada, nada de escándalo, sólo un suspiro de asombro o dolor… mis piernas estaban hechas de un resorte fuerte y me levantaron sin siquiera estar despierta aún.

Y ahí está mi herida mental: La imagen del pasillo que me conduce a su cuarto para comprobar si murió o si nomás fue que a alguien se le cayó el café.

Millones de años pasaron y yo seguía caminando ese pasillo tratando de llegar a la puerta. Todos mis pensamientos pasaron durante los dos segundos que me tardo en recorrer ese pasillo de cinco pasos. Pienso que en ese momento quizá hubiera aplicado lo de la paradoja del Gato de Schrödinger: si sigo caminando todavía tengo oportunidad de crear mi realidad y decidir si el gato está vivo o está muerto, aunque bueno, en este caso el gato como objeto sería mi agüelo.

Yo, que soy más pacífica que del estilo del “Fuck the system”, no pude con el tamaño de esta realidad y cuando terminó el pasillo, mi agüelo efectivamente había fallecido.

Lo que sigue después de haber alcanzado el final del pasillo es un retrato móvil que me tortura y me hace feliz al mismo tiempo (Y no, no es una contradicción!).

Mañana se cumplen unos cuantos años desde que recorrí ese pasillo para encontrar que mi vida no iba a ser la misma nunca más, por más que rogara, rezara, o pidiera lo contrario haciendo pataletas en el piso.

Las cosas cambian de un momento para otro, he aprendido. Y es increíble que así sea.

Me sorprenden las cosas de la vida y la muerte, el tiempo… todo eso incomprensible es increíble, tan complejo, tan doloroso.

Quería ir al panteón a visitarlo, quizá llevarle el desayuno, pero luego me lo pensé bien y no se me hace políticamente correcto celebrarle a un muerto el día en que murió, celebrar el día en que nos dejamos de ver para siempre.

No sé…  no sé realmente qué se hace en estos casos porque siento la necesidad de recordar este día, pero ¿para qué? ¿Es esto un plan masoquista publicitario? Y además ¿De qué sirve que yo lo recuerde? ¿Él lo recordará? ¿Querrá él mejor olvidar todos los 25 de marzo de la eternidad?

 

The Galvezpiedrowskys

Posted On 3 enero 2011

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Navideath

Posted On 28 diciembre 2010

Filed under cotidianeidad, familia

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The bride to be

Posted On 9 diciembre 2010

Filed under cotidianeidad, familia, style

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En próximos meses tres de mis mejores amigos están por contraer matrimonio, tie the knot, hacer casorio, tener bodorrio, locking in wed o colgar los tenis (ah no, esa última no jajaja).

Me siento muy muy bien pinche honrada de tomar parte activa en las tres fiestas de matrimonio y creo que las voy a disfrutar tanto como si fueran mías. Amo las joterías, los vestidos, llorar, ese cotorreo de “Happily everafter”/Nueva vida juntos, despedidas de soltera, besito y café,  me encanta!!!

Así que comenzando con preparativos, un desayuno con las Bridesmaids de entrenamiento, plan de logística motivacional, itinerario matrimonial, bitácora de viaje.

Felicidad mucha y albricias a mis amigos Carlos y Sioux que quiero con todo mi corazoncito flamencorocker.

La Malquerida

Posted On 19 noviembre 2010

Filed under cotidianeidad, familia

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Estamos convencidos de que después de comprarse una motocicleta y luego hacer esto, papá está en una crisis de la mediana edad.

Una blazer ochenta y tantos, mi agüelo le decía La Malquerida porque era fea y nadie la quiso comprar cuando estaba malaspectosa. Ahora le salieron cuatro compradores y mi papá les dijo “ni madres”. Dice que la va a tapizar, a cambiarle el tablero y a hacerle unos arreglos como ponerle Nitro y de esas suspensiones que hacen saltar al auto con raperos adentros jajajaj Mentí.

 Chida.

A ver si me la presta para ir al periódico un día.

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