Sobre cerámica y la miserabilidad de adultecer

Posted On 29 marzo 2016

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Hace algunas semanas a mi brazo derecho se le ocurrió que la inmovilidad era la nueva moda en París.

Me comenzó un dolor por la nuca mientras estaba acostada, sunday night, viendo Netflix. Al rato de haberlo detectado me bajó por la espalda y a los pocos minutos el dolor fue insoportable: no sentía el brazo, sentía un hormigueo por los dedos y no podía mover nada. Desde los headquarters de mi cuerpo mandaba la orden de movimiento y nada se movía.

Sobra recalcar enérgicamente que estuvo de la verga.

Al principio todo lo manejé con sobriedad, clase y distinción: Querida madre, ¿serías tan amable de llevarme al hospital más cercano? No quisiera molestarte, pero no puedo conducir, no puedo cargar mi bolso, vaya, que no puedo ni limpiarme la cola si hay que cagar, para que me entiendas.

Después un doctor dice palabras como: hernia cervical, incapacidad, inmovilidad.

Por un momento mi pensamiento fue “Neeeeeh, ni de pedo”, pero al poco tiempo pierdes la razón, te pasan millones de cosas por la mente, posibilidades fatales, pesimismo, porque el miedo es así, lo consume todo; el miedo tiene un poder colosal sobre todas las cosas que hacemos y nomás nos rendimos ante él porque es fácil.

Tercer acto: La morra llorando porque nunca va a volver a hacer yoga, porque se requiere una operación, porque estaba tejiendo unas calcetas y ya las va a dejar a la mitad, porque no tiene dinero, porque tenía otros planes para la vida, porque chingado…

Total, después de exámenes médicos y de rayos equis, el encore de esta obra de la dramaturgia clásica culmina en que la morra sólo tenía estrés.

Estudios arrojaron que nada, que “ándele, quién le manda”, que “a ver si empiezas a comer mejor”, que “es que te duermes muy tarde” y que “guaraguara”.

Digo guaraguara porque ya estoy bien, recobré la movilidad a los pocos días y ya todo muy mejor… lo importante es que tenemos salud perritos.

However, comencé a poner atención y no te imaginas en las cosas en las que me he estado clavando últimamente: me di cuenta de que no estoy envejeciendo, estoy adulteciendo.

Por primera vez real estoy preocupándome por el futuro (ponga atención aquí que la mujer tiene 33 años, eh, y apenas le va cayendo el veinte), dinero, compromisos, arreglos, negocios… y aquí es donde le paro porque el Universo me mandó un distractor físico, sustancioso y que además es desestresante: estoy haciendo cerámica.

Estoy a nada de ser esa mujer loca, soltera, pobre, con ideas new age, que anda con overoles de mezclilla llenos de arcilla y pintura diciendo por la vida “Deja que fluya”… no me da asco, sólo que no tenía ese plan para mí.

Y la verdad estoy dejando que fluya.

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Descubrí que es más difícil de lo que parece y que hacer cerámica es como existir. Hay que poner intención en las manos para moldear un deseo, no forzarlo, pero guiarlo. Dejar que la pieza tome la forma que le fue encomendada, darle oportunidad de que se asiente y al final aceptar el resultado: una taza media cucha, un plato astillado, un tazón feo.

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Mover un dedo cambia la forma de tu pieza; la presión que pones y en qué parte de la mano la pones cambian la forma de tu pieza; la velocidad del torno cambia la forma de tu pieza; el movimiento de tu manos cambia la forma de tu pieza.

Es fascinante.

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Pintar es otro poco de philosophical bullshit: Nunca sabes de qué color te va a quedar la pieza hasta después de hornear.

Suspenso, intriga y misterio absoluto.

La cerámica se colorea con pigmentos u óxidos, y ninguno se ve en la mesa igual a como se ve sobre una pieza horneada. Un amarillo que ven tus ojos, sobre la cerámica puede verse azul, o un negro que ven tus ojos, después de hornear puede verse del rosa mexicano más brillante.

En resumen: hagas lo que hagas, nunca sabrás cómo va a terminar una pieza.

De aquí viene el respeto por los artesanos, porque no hay libros, sólo la experiencia, sólo equivocándote miles de veces va a hacerte crear algo hermoso.

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Yo no aspiro a tanto, llámame mediocre, porque pienso que al final todo te sirve, todo es funcional, todo está en la casa conteniendo un líquido, adornando un escritorio… y con la práctica te vas haciendo un mejor artesano, poco o poco creando cosas mejores, perfeccionando.

Quise hacer dos joyeros, un diablito y un gatito.

Así se veían recién pintados y antes de hornear.

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Este es el terrorífico resultado:

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Life, yo’all.

Pero hubo éxitos también, cómodequeno.

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Al momento me encuentro obsesionada con materiales, hornos, pinturas y piezas por hacer; algunos los ven idiota, íntimamente yo sigo soñando el sueño de que algo creativo, y no una oficina, me permita sobrevivir el resto de mis días. Intentar no hace daño.

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Sobre cómo remendar un pantalón puede cambiar la situación de nuestro país

Escribo esto mientras escucho a Glenn Gould tocando a Bach (por estricta recomendación del doctor).

Así de grave está el asunto.

Hace unos días me dio un rush de creatividad, me contagiaron la inspiración y de pronto retomé muchos proyectos chiquitos que tenía estacionados. Me di cuenta de que me pasaron muchos meses por encima, me atropelló el tiempo y ahora sentí un despertar que ve tú a saber si tiene que ver con la primavera, el amor o las elecciones a Gobernador (que, oye, me tienen muy mortificada).

Bueno, pues ando queriendo armar una Battle Jacket, o más bien dos, y un Metal Vest. Para esto ando en busca de parches y diseñando otros más que yo misma quiero bordar.

Battle jacket in the making

Quisiera que cada chamarra tuviera un tema, por así decirlo, y mi mente lo percibe como el proceso de armar un Cubo Rubik, un reto diminuto para distraer mi mente y al mismo tiempo producir.

Antes de arrancarme a la locura de bordar y de acabarme los ojos y los hombros, quise resolver el issue de ver cómo se veía algo bordado directamente a mano y en mezclilla, así que me puse a remendar un pantalón que estaba agujerado de la cola.

Okey, sí, soy una anciana, lo que sea.

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Este era una vez un pantalón de mezclilla que mi hermana menor usaba en el año, digamos, dos mil tres.

No es 100% mezclilla porque la tela se siente un poco spandex y por eso el pantalón es bueno, porque se ciñe a las nalgas y no aprieta: a win/win situation.

Mi hermana lo abandonó a su suerte porque why the fuck not?

Yo lo rescaté de la mala vida que le daban y lo uso hasta la actualidad; por desgracia la tela del área de las pompis no sobrevivió la tercera guerra mundial, tres pedos y una sentada en alguna banqueta. Así es esto, el pantalón se rompió y ya nada volvió a ser igual.

Mi adicción a Pinterest me llevó usar el ingenio y el 15% de mi cerebro que administra el talento, y me dispuse a bordarle un parche coquetón; en parte también en aras de retomar mi bordado monstruoso para mi próxima opera magna: la Battle Jacket.

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Primero le recorté la tela rasgada.

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Después, con ayuda de un bastidor inmovilicé la tela y el parche juntitos. El parche es un pedazo de tela que envolvía un regalo de cumpleaños que mis amigos Susana y Carlos me obsequiaron.

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Quise usar hilaza y no hilo porque quería que se viera remendado a propósito y que no pasara por un trabajo de remiendo profesional. A mí que entre más trashy/gitano/jipi/ñoño, mejor.

Los stitches, claramente, no son los mejores, y sé que tengo que usar más tipos de puntadas, pero qué quieren, es lo que hay.

Y no tiene chiste: bordar la tela y la mezclilla juntas, ponerle amor, soñar que un día podremos parchar todo el pantalón y traer una prenda única. Ya veremos, orita lo que importa es que tenemos salud.

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La cosa quedó más o menos así. Mi mamá dice que sigue pareciendo roto y que además el parche da la ilusión de que se me ve el calzón, pero yo le digo que hay que aceptar la vida como viene, que no pasa nada, que un calzón no va a cambiar la situación de nuestro país, que nosotros mismos somos los que hacemos el cambio y que tenemos que empezara tomar acciones.

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Pues mi bordado no va a ganar el Concurso Internacional del Bordado Profesional, pero en mi papel de Dios personal acabo de soplarle nueva vida a una prenda que no utilizaba.

Quiero aclarar que debí haber utilizado un parche de tela más gruesa para asegurarme que me durará otros doce años y que a la próxima usaré hilaza más clara porque siento que el color de la hilaza le quita protagonismo al parche per se.

Por otra parte, me aplaudo… y con esto doy por comenzada la temporada de proyectos mensos, inútiles y totalmente irrelevantes para la humanidad.

Gracias y buenas noches.

Patched jeans 7

Embroidery ist Krieg

Dicen que bordar es de “señoras que no saben cómo matar el tiempo porque los hijos se han ido”, que tejer es de abuelas, que me estoy convirtiendo en una treintona quedada con hobbies del siglo pasado… lo cierto es que todo esto es falso.

Señores, tejer, bordar y realizar cualquier otro handcraft no tiene edad, ni género, ni significa que soy una morra sin quehacer. Ya crezcan tantito.

Hilazas

Estamos en un siglo donde los homosexuales ya pueden contraer matrimonio y estos son reconocidos legalmente, las mujeres votamos desde hace más de 50 años, México se independizó, hay democracias, libertades, cambios de mentalidad y ustedes todavía con el chíngale y dale que “tejer es de abuelas”. Losen up, tight bitches.

Pero bueno, si “tejer es de ñoras”, ¿bordar es de qué?

¡De badasses, culeros!

Hace unas semanas me dispuse a llevar el embroidery a un nivel más CVLT. Mi hermano Frank me ayudó a dibujar una imagen clásica del Black Metal: Una foto emblemática de Gorgoroth.

Gorgoroth

Agüevo tenía que existir una ilustración que me hiciera más fácil el dibujo sobre la manta en la que iba a bordar y de ahí agarramos monte.

Gorgoroth Embroidery I

Como era mi primer proyecto de bordado, quise que fuera algo fácil y que no involucrara muchos colores, por aquello de tener que cambiar de hilaza y tal y tal.

Gorgoroth Embroidery II

Gorgoroth Embroidery III

Hacer algo con puro color negro fue perfecto y me ayudó a calarme para ver si tenía mano para este handcraft, para el cual déjenme decirles que hasta tengo talento, porque aunque es bien fácil, pos tiene su chiste, verdá, básicamente.

Gorgoroth Embroidery IV

Repito, se trata de mi primer proyecto ever y como no conocía la lógica del bordado, la cagué varias veces; por ejemplo en el cabello de Gaahl, del lado derecho, como que las líneas no están bien hechas y no parece cabello. También a la hora de bordar la cruz no supe muy bien cómo hacerlo y terminó siendo una silueta rara que no se ve nada profesional.

Infernus parece una caricatura y el único que me gustó fue Kvitrafn, el rubio, el del lado izquierdo del bordado, trae toda la actitud. Incluso pensé en recortarlo y quedarme nomás con él para pegarlo a un chaleco que quiero armar (ese es otro proyecto que luego revelaré).

La palabra “Black” me quedó chida, pero con “Metal” batallé demasiado, ¿se nota? jajajja

Gorgoroth Embroidery V

Quisiera mencionar a modo de confesión que durante toda su confección sufrí de hostigamiento universal y maltrato emocional, y aunque estaba muy emocionada de verlo terminado, cuando por fin lo acabé ya no lo quería ni ver.

Gorgoroth Embroidery VI

Cada vez que lo veo lo quiero meter en el fondo de mi bolsa de estambre para no recordar tanto malviaje que me sucedió cuando lo bordaba. Pero bueno, eso es otro baile, el punto es que creo que lo regalaré; creo que funcionará como un regalito funky,  sé que le pueden dar un nuevo valor y con suerte terminará colgado en algún rinconcito blackmetalero.

Apresurada por mantener mi mente ocupada, me embarqué en un siguiente proyectillo, ahora usando muchos colores, pues para experimentar con diferentes hilazas.

Mi amiga Susana sugirió crochetear el bastidor y pa’ pronto es tarde.

Crocheted loop

Quería ver si ahora sí podía ser una bordadora más estética, más limpia y menos desmadrosa, porque en el proyecto de Gorgoroth abusé mucho del lápiz a la hora de bosquejar y las hilazas fueron (algunas) arrancadas con los dientes o mandadas a la chingada a la mitad de la línea.

Me gusta que el bordado demuestre que fue hecho a mano, porque ahora con tanta máquina, pos cualquiera puede tener un bordado hecho en una fábrica. Entonces, el bordado debe verse hecho en casa, un poco chuequito, con encanto, vaya.

Witchy embroidery: sigil

Acá elegí un diseño propio con significado personal que representara menos reto que el anterior: un sigil.

Un sigil es un sello creado por el brujo para, por medio de un dibujo, resumir una entidad (demonio, ángel o espíritu).  Determina el deseo de un brujo en forma pictórica, la bruja “carga” de significado el sello y es un recordatorio del deseo pedido al espíritu (en este caso).  Ponle que es como crear tu propio amuleto, una cosa muy bonita,  íntima y ñoña.

El original se hizo una tarde en un mantel de papel que va debajo de la taza de café de una cafetería local. El bordado lo hice para extenderle la existencia a la intención original del sigil.

Sigil magic

Aquí quise usar hilazas de diferente material y calidad, y practicar más el relleno.

Sigil embroidery

Me faltan muchas puntadas por aprender (¿se dice puntadas? Damn!) y ando en busca de un libro o una especie de guía más formal que me enseñe a ser versátil. Debo aclarar que esto de incursionar en el bordado fue de “A+B tiene que ser = C”. O sea, un día me senté y dije: “Fuck it, lets do this!”.

Sigil embroidery

Usé hilaza más gruesa y me encantó como se ve, chécate el infinito. La luna la bordé con hilaza delgaditititita y también me gustó mucho cómo me quedó. El crocheteado es perfecto para el sigil y la combinación de colores hace que el sigil se vea menos aterrador, así que está muy bien para estar colgado donde quiero que esté. Va a ser un regalo también.

Por lo pronto ya tengo en mente mi siguiente proyecto y ya llené una carpeta con imágenes e ideas que saqué de Pinterest: Gracias, internet, me caso contigo.

Asì que, me vale un pito si soy una ñora blackmetalera abandonada por sus hijos, o una bruja solterona sin quehacer, todos ustedes retrógrados se pueden meter sus comentarios por el ojo de la aguja más pequeña que encuentren en la mercería de la esquina.

Embroidery for life, bros!

Sobre cómo tejer para no usar novocaína o “Las calamidades de la Grand Cardinal Cross”

Para quien no sepa, y prometo ahondar poco, este post es sobre otra cosa, estamos pasando por un momento maravillosamente perturbador.

A mediados de abril cuatro planetas van a alinearse geométricamente para formar una gran cruz en el cielo: Plutón, Marte, Júpiter y Urano, esto se llama Grand Cardinal Cross. Además hay un eclipse de luna el 15 de abril y otro el 30, así que por donde lo quieran ver estamos medio jodidos.

Si quieren leer un poquito más, este artículo está genial.

Ustedes mismos habrán sentido mucha ansiedad recientemente, mucho ‘restless’, como sentirse animal enjaulado, como que nada les da paz, como que buscan y buscan y nada… bueno, esto es porque uno de los planetas alineados rige la guerra y otro rige el conservadurismo (opuestos, hello! Uno estira y el otro aprieta). El tercer planeta rige las sorpresas, el cambio inesperado, y el cuarto rige la expansión, así que piénsenle tantito, hagan memoria: ¿no les han sucedido últimamente cosas bien raras e inesperadas? ¿noticias? ¿gente que hace mucho que no veían? ¿Cosas random sucediendo? ¡¡¡Sorpresas en general!!!

A mí sí, un chingo de todo eso, el último mes ha sido una montaña rusa de alamadre’s, nomames’s, ajales’s y ¿apoco?’s.

Anyways…

Con tanta cagada qué pensar y qué acomodar en los anaqueles del cerebro, he tejido prolíficamente (este post es sobre tejer, sí).

Como he mencionado con anterioridad, tejer me da calma, me da espacio imaginario para razonar con claridad, así que cada pieza (pieza o esperpento, como lo quieran llamar) que he tejido está impregnada un poco con desesperación, ansiedad, dudas, pero con mucho amor. Amor a través de la liberación.

Hay que pensar, hay que recapacitar y cambiar de rumbo sin miedo porque en el pinche cambio está la evolución… Ometeooooootl!

Total que pensando y pensando se me van los dedos tejiendo.

Desde diciembre o enero que estaba tejiendo un cowl, que es una especie de bufanda redonda que te la amarras como un 8 en el cuello.

Tejiendo cabello humano.

Mi amiga Manana me regaló el estambre y mi amiga Susana me prestó sus agujas redondas (¿o cómo se dice? ¿circulares?).  Inicialmente iba a regalarlo, porque no sé, nunca me he quedado con nada de lo que hago, pero cuando lo terminé me gustó tanto que no me pude separar de él.

Me equivoqué mucho porque creo que era mi primer proyecto más o menos grande; el Moreno le mordió las orillas, así que el estambre quedó medio roído, y tuve muchos problemas para cerrarlo (mi amiga Miriam me ayudó. Dios bendiga a las amigas. #FuckYeahFriends). En resumen, la mentada bufanda quedó media cucha.

Alguien mencionó que el estambre parecía cabello humano y cuando lo vi terminado efectivamente parecía una bufanda hecha con una peluca. A mí me gusta imaginar que es cabello humano de las doncellas vírgenes víctimas de Erszebet Bathory. #CVLT #CálmatePincheTrue

Cowl I

Antes, mucho antes que el cowl, comencé otra bufanda con agujas que se supone tiene theme de un zorro. No me pregunten, no he avanzado tanto.

L'inizio dei tempi

Tejiendo en Navidad

También le tejí al Güerito un suéter a tiempo para el invierno.

Le quedó medio apretado y parecía perro ochentero porque sin querer me quedaron unas hombreras raras que aunque se veían medio ridículas a Güero no le molestaban, pues la ridiculez nunca ha sido un problema para nosotros.

Un suéter para perro

El pedo es que me aburro fácilmente si son proyectos tejeniles muy largos. Necesito variedad, hacer un poco de esto y de aquello, entonces encontré mi método tejecional, atención tejonas este es mi consejo aplicado gracias a la experiencia: La onda es comenzar un proyecto grande e intermitentemente comenzar proyectos pequeños, para spice it all up, para no subyugarse a la rutina, para darle sabor al caldo, para no morir de aburrimiento.

De esta manera he concluido algunas cositas pequeñas en crochet.

Antes de Navidad le hice a Raúl un protector para el Ipad mini:

Ipad mini cozy

Yo me hice uno, pero el estambre tiene color de vómito, así que no me atrevo a postearlo.

A Jules le regalé un cozy cup para mantener la taza de café abrigadita por si en invierno la da frío o medio se agripa:

Cozy cup I

Cozy cup II

Cozy cup III

Tejí un par de ratoncitos que no tienen dueño todavía.

Ratoncito crochet en proceso

 

Ratoncito crochet.

ratoncito crochet II

Y tejiendo me curo.

Ahora he venido pensando en bordar. Tengo algunas ideas y Miriam me ha aconsejado un poco sobre esto y aquello, así que cuando me sienta segura comenzaré algo.

Quiero bordar una funda para almohada, unos calzones… sí, así es, planeo comprarme unos calzones de olanes y bordarle algo en el área del trasero, algo como “Hail Satan” en cursiva o “Fuck me” con florecitas y zacatito… no sé, ya les contaré.

Embroidery kit

Por lo tanto y mientras pronto voy a surfear esta Grand Cardinal Cross tejiendo y bordando. Dios sabe que lo necesito.

Suerte para todos, les deseo que tengan también una válvula de escape para estos días y si no la tienen, agárrense de algo porque está cabrón #WeAreInThisTogether

Happy knitting, fuckers!

Knitters of the world: UNITE!

Posted On 13 junio 2013

Filed under arte, crafts, crochet, Knit, Tejer, viejita
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Ya había contado que, invitada por mi amiga Susana, estaba asistiendo a un ‘Knitting coven’ (así le digo yo)… Bueno, la semana pasada Andrea Menchaca, reportera del periódico EL NORTE, nos acompañó a la juntación del miércoles.  El tema era el Día Internacional de Tejer en Público, pues las locas del coven organizaron una reunión tejedora el sábado en el Parque Rufino Tamayo para celebrar la celebración (básicamente).

Día Mundial de Tejer en Público. Poster hecho por Vhana Trejo.

Las Arañoñas, por Lix Gutiérrez

Las Arañoñas, versión decente, por Lix Gutiérrez

La mini entrevista y sesión de fotos duraron poco, porque luego Andrea se quedó a tejer, pero de la charla salió una nota para el diario:

Periódico EL NORTE, Sección Vida! Viernes 7 de junio.

El sábado de esa semana nos fuimos a tejer al parque, como dice el artículo y he aquí algunas fotografías de algo que luego se convirtió en el grupo Tejer en Monterrey.

Tejedoras en el Parque Rufino Tamayo.

Me veo como si fuera un outcast en esta foto,pero juro que me sentí muy cómoda y no me perdí nada del chisme.

Tomada con mi Iphone: Tejedoras

No es la mejor foto, pero bue…

La onda estuvo muy buena. Fue algo así como un picnic, llegó gente que no conocíamos, pero que ahí conocimos, se intercambiaron consejos sobre tejidos, técnicas… Hubo muy buena vibra, muy pacífica y abuelera.

Día Mundial de Tejer en Público, Monterrey.

Tejer en Monterrey

De ese día también salió una nota, en el periódico del domingo 9 de junio:

Periódico EL NORTE, Sección Vida!, Domingo 9 de junio.

Las reuniones dejaron buenas experiencias y se armó un grupo en Facebook: Tejer en Monterrey. Vayan, dénle Like y si les interesa unirse a las reuniones, ahí habrá info.

De hecho, el próximo domingo 16 de junio se volverán a juntar, pero ahora en el San Pedro de pinta, a partir de las 10:00 am, me parece. La info viene ahí en el grupo. Go like it!

Ahora, me imagino que debe haber muchísimos grupos de personas tejiendo en Monterrey, I SAY: Bitch, shout out! Knitters, let’s unite!

Ilustración hecha por Vhana Trejo

 

 

Fuck yeah, hands!: Knitting crochet

Posted On 29 abril 2013

Filed under arte, crafts, crochet, knitting

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Bueno, pues bueno, hace como un par de meses fui abducida por mi amiga Susana al mundo mágico, cómico y musical de la tejedera. Yep, you got it, betch, knitting.

Yo es que la verdad nunca fui del tipo “crafty”, de niña me gustaba ver El Espacio de Cositas, pero nunca se me ocurrió hacer pulseritas, ni recortes, ni hilo, ni, retazos de tela… nada, yo fui más bien una niña bien holgazana, me pasaba las tardes en un sillón leyendo, con un promedio de movilidad del 20%. O sea que no sé hacer nada con las manos, no me molestes, no me interesó nunca.

Hace dos meses o algo, Sux me invitó a un Knitting Gathering con sus amigas…

¡ALERT!: GIRL TALK AHEAD

No se me ocurría cómo un grupo de mujeres jóvenes se juntaba a tejer… vaya, no me imaginaba cómo era, principalmente porque la única referencia crafty que tenía era El Espacio de Cositas, but they actually blew my mind.

La cosa va por juntarse una noche cada semana a platicar, a merendar, a tomar té, a chismear… y de paso a tejer mientras se hace todo eso (God knows us women are multitaskers).

Entiendo que casi muchas (sic) de las chicas en el grupo son amigas de niñez o comparten años de estudiar preparatorias o universidades juntas, entonces hay una girly buena vibra por ahí, muy welcoming, muy cómoda. Supongo que alguien comenzó a tejer y le enseñó a la otra, supongo que los gustos en común ayudaron a la creación del “coven”, pero cuando yo llegué estaba muy bueno el chisme… y la tejedera.

En algún momento tuve mis dudas de comenzar a tejer porque pensé que no lo tenía en mí, sé que no soy nada paciente, me conozco, soy de las que se desespera a la primera cuando hay que meter un hilo por el hoyito de una aguja, me dan ganas de aventar todo y golpear la pared con el puño (literal)… es impaciencia y además ansiedad, creo.

El caso es que poco a poco  y sin presión, me enseñaron una cosita de crochet y luego otra, y terminé comprando material para mi primer proyecto: Un cojín.

Granny squares

Puse a Raúl a escoger los colores del estambre porque quería regalarle de cumpleaños mi primer proyecto, así que nos fuimos por colores medio oldies, otoñales, hippies (según él)…

Comencé con un par de Granny Squares, que entiendo que son como universales; con esa “técnica” igual puedes hacer un cojín, un suéter, una colcha, lo que sea.

Los stitches me quedaron primero muy aguaditos, mis dedos largotes y torpes  tardaron un par de semanas en acostumbrarse a trabajar “en pequeño”. Meter estambre, sacar estambre, nudito, doble nudito apretado, esas cosas que son para mujeres pacientes.

Granny squares, three colors

Las chicas me recomendaron una página que se llama Ravelry.com, que es como un facebook para tejedoras (digo yo). Ahí encuentras patrones, fotos de proyectos de otras personas, ideas para combinar colores… muy buena onda, cotorreo muy ancianil (digo yo), muy lovely.

Finishing touches.

Al poco tiempo llegué a la fase en la que quería tejer todo el día. Aprovechaba las horas al teléfono para tejer un rato, cuando veía películas (Toda mi fiebre por Pedro Infante -que duró como un mes- me la pasé viendo sus muvis y tejiendo, tejiendo, tejiendo), cuando acompañaba a Raúl a hacer trámites, lo esperaba tejiendo…

Also, durante un par de semanas Güero tuvo una fase rara, no sé si le gustaba el olor del estambre o qué, pero se le hizo costumbre ir a dormir a mi regazo mientras tejía. #CosasDePerritos

Güero chiflado

Todas estas cosas juntas y de pronto, me hicieron sentir muy anciana. Mis hermanas me dicen “abuela”. Pero la verdad yo me pregunto cómo las abuelas pueden tejer, si esto es casi un deporte extremo… hay que estar concentrada para no perder la cuenta de cuántos stitches llevas, hay que tener Night Vision para alcanzar a ver si el nudo va bien, si metiste el estambre donde debías… ¡Óyeme, la realización de esta empresa es para respetarse!

Crochet stitches

Crochet stitches

Con la ayuda de las chicas terminé la gran parte del cojín, pero luego en Youtube encuentras una gran cantidad de pendejadas tan útiles!

Así aprendí a hacer olanes y a unir patrones, luego hasta terminé inventando puntadas, a resolver problemas de estambre con ingenio y con algo que me enseñaron mis papás, que es “Intelígele” o también conocido en el mundo real como “Házle como puedas”.

Granny square II

Total, que tejer se volvió una terapia para mi impaciencia.

Aprendí que de cosas pequeñas se forma una cosa grandiosa, que de poquito en poquito se llena el marranito y que se siente bien padre ser algo así como una artesana, una creadora a pequeña escala.

Se siente muy bien ver terminado el proyecto, tienes una satisfacción bien idiota de “Hey, yo hice eso con mis manos, woohooo!!!” Fuck yeah, hands!

Crochet project 1: un cojín

La semana pasada fue el cumpleaños de Raúl, así que el cojín pasó a mejor vida… a mejor vida a la cama de Raúl, donde es usado, amado y babeado (como Dios manda que sean las vidas de los cojines de este mundo).

Me quedó un poco cucho, medio mordido de unas partes y muy bonito de otras, con defectos propios de mi calidad de primeriza y con virtudes que tienen que ver con el amor que uno le pone a las cosas que va a obsequiar.

La habitación de Raúl.

Ahora mismo estoy pensando en qué colores elegir para mi próximo proyecto. Quiero hacer un par de par de cosas con puntadas diferentes para  luego, a mediados de este año (si es que se puede), comenzar mi objetivo: una colcha, algo así como un quilt.

Veremos si me quedan ojos y dedos para ver realizados un par de proyectillos de ese tamaño, por lo pronto estoy pensando en comprarme una mecedora… suggestions, annyone?