Vislumbres de la India

Cuando regresé de India traje unas fotos que no quise publicar porque entre mis planes disparatados estaba hacer ampliaciones de ellas y regalarlas (as a fancy gift), venderlas o hacer una selección y montar una colección chiquita en alguna galería.

Siempre he sabido que mi cotorreo en la fotografía es el retrato y a veces batallo mucho para que la gente se suelte frente a una cámara y sea quien realmente es, pero en India era facilísimo.

La gente simplemente se detenía frente a ti y te ponía cara de “Okey, ¿quieres fotos? órale, tómala rápido”.

En otras ocasiones simplemente había que estar al pendiente, con los ojos bien abiertos y el dedo temblando sobre el disparador para captar imágenes inimaginables, momentos mágicos (y no, no es anuncio de Kodak), instantes de rayos de luz en los ojos o a través de los saris de las mujeres, labios bajo barbas sucias, atuendos, paredes, niños… India me marcó de una manera increíble. No puedo enlistar todos los ámbitos en los que me cambió conocer Nueva Delhi y nunca quiero verme como esos viajeros mamones que se la pasan “En India, nos pasó este pedo. En India, nos pasó estoque’lotro”, pero es que todo lo tengo guardadito.

Tanta belleza y tanto mundo se amontona en el corazón y luego no sé cómo vomitarlo de ahí.

Escribir o una foto no son nunca suficientes, porque hay olores, hay sabores, hay sensaciones, retratos mentales que involucran todos los sentidos, y yo, la neta no puedo con tanto. Con decir que nunca escribí una sola palabra sobre India, nunca a manera de literatura o poesía… todo como crónica, como una noticia. El romanticismo me lo guardé y me lo bebo sola.

Ahora ha pasado tiempo y cada vez tengo más ganas de regresar, pero no sé si sea prudente. Me debato entre quedarme con mis antiguas memorias o irme a buscar más que quizá no sean tan buenas como las primeras… no lo sé.

El caso es que di con estas fotografías y dije “what the hell” y las subí.

Coincide que hoy Raúl me pasó está página con música en hindi y tamil, y la amé.

http://www.google.co.in/music

En todo caso no sé si los retratos sigan vigentes, es más, ni siquiera sé si son realmente buenos, yo les tengo gran aprecio y quizá sea por eso que me parecen buenas fotografías, los quiero con el corazón, no con el ojo de fotógrafo.

Juzguen, yo se las comparto con humildad.

Ah, y píquenle en cada una, hay detalles chidos, chiquitos y grandiosos (:

 

Alabado sea!

Antes que nada déjenme abogar por el siguiente post con esta canción de fondo: El General específico.

Ahora sí, volviendo a nuestra transmisión habitual, con el soundtrack del fin de semana y de permanencia voluntaria, he de aceptar que sí, que efectivamente, pants have got to go: Alberqueamos.

Del verbo alberquear (tú alberqueas, nosotros alberqueamos, ellos alberquean, vosotros también), que básicamente significa que nos tomamos dos días de relajamiento que te cagas y nos largamos a nadar. Alabado sea el Señor.

Es que deja tu el estrés, la calor!!!

Por si no lo habían notado, Monterrey es el infierno y claro, por supuesto que hemos alcanzado los 42 grados cualquier día de estos. Pos oye, uno también quiere quitarse la ropita y beber para prevenir la deshidratación (o deshidratamiento, diga usted).

Nos fuimos a remojar el cuero (ew!) y esta vez sí tiramos hueva total y absoluta: alberquita,  room service, películas de asesinos y fotógrafos, malteadas de vainilla y flojera por doquier.

Es que yo digo que hay que encontrar un pinche oasis en medio de todo este desmadre, yo digo.

Entre otras cosas, aplicamos la técnica conocida como “La  paparazzi”, es inevitable. Me lavo las manos de este atentado contra la privacidad, toda masterpiece de Raúl Navajas.

He creado un monstruo. Me deslindo de esta abominación.

No hay moraleja aquí, este post es nomás para presumir la hueva. Gracias.

The stalker hits Austin


Como en el regreso de cada viaje (Dios nos permita siempre regresar), yo sé que estaban esperando la dosis de paparazzi, los retratos a escondidas, el espionaje público-social.

Regocíjense en las caras de extraños y admírenlos cuando caminan por ahí sintiendo que el mundo es sólo de ellos.

Bonitos así, sin saberse fotografiados, naturales, espontáneos, hermosos en su individualidad, grandiosos en sus soledades.

¿Son ellos o soy yo la rara?

Oda a los varones (también conocido como “Olé los guapos”)

Me declaro fan de los hombres (don’t get me wrong, its the nature of my gender).

Mi naturaleza observista (sic) me hace amar cosas, personas y tiempos… instantes del día que de pronto siento que van en slow motion, pero no, sólo soy yo observando con amor (suena ñoño, pero sólo así se puede describir mi manera “pasional” de ver las cosas): La manera de caminar en cuatro patitas de Güero, el fondo de la taza de mi café cuando me lo he terminado, las flores que hacen unas niñas en la clase de flamenco, un pedazo de cabellera cana de mi agüela… y así, tonterías…

De esta manera suelo enamorarme casi todos los días. Me enamoro y me desenamoro para enamorarme de otra cosa y volverme a desenamorar y así sucesivamente hasta el fin del mundo.

Para expresar mi “amor” escribo (la misma cantaleta/pantaleta de siempre) pero recientemente y con la cámara a la mano, tomo fotos.

Trato de atrapar en una foto eso de lo que me enamoro fugazmente, pero me he dado cuenta que la cámara es inservible, yo ya estoy en otro nivel de enfermedad porque quiero que la cámara capte EXACTAMENTE lo que ve mi ojo y es imposible (porque mi ojo está conectado al corazón y por eso me enamoro, claro!)

Pensando y pensando, he planeado inventar una cámara que se conecte al corazón ycon un plug in se conecte al cerebro para que todos sientan la misma adrenalina que siento yo cuando veo algo “enamorante”.

Partiendo del hecho de que un hombre o una mujer son objetos fotografiables, puedo decir que me declaro fan de los hombres.

Las mujeres son fáciles de fotografiar, con tantas curvas y colores, y pedazos de piel lozana, cabellos cepillados y dientes blanquitos, todas ellas se cuidan, se miman, se mantienen, se preocupan por ellas (hablo de ellas como si yo no fuera mujer, porque en estos momentos no soy mujer, sino fotógrafa), entonces es fácil de captarles algo lindo: SIEMPRE!

Pero los hombres… con los hombres es otra historia. La belleza de ellos radica en otra cosa, no estoy muy segura en qué… tiene que ver con una fuerza invisible, la hermosidad en lo tosco, una gloria bonita en el ceño, algo masculino y viril detrás de las pupilas, es como querer suavizar algo rudo, como querer pulir una piedra… Sus bellezas están en las imaginaciones que tienen sobre sí mismos: Ellos son hombres, pero se imaginan siendo más hombres y su verdadero ser, es el imaginario… y tu foto tiene que retratar a ese hombre imaginario que ellos mismos crean para sí. Captarlo será el éxito de una sesión.

Chale, no sé si me explico, pero son tan complicados para fotografiar que ahí radica el truco, ahí está lo interesante, lo difícil de retratar.

Tomarle fotos a un hombre es un pinche reto, por eso soy su fan.

Entonces a veces me veo abrumada de tanta guapura fotografil, tanto material en la vida diaria que podría ser documentado… lo intento, pero muchas veces no tengo a la mano una cámara.

Como dije antes, en este viaje me dediqué a observar y dado que los hombres captan naturalmente mi atención fotografié algunos. Luego recordé que en otros viajes he retratado vatos y también les hice una selección.

Aquí van unos guapos.

Italia es el País de los guapos, mi hermana no estaba equivocada cuando me dijo que hasta los güeyes de la basura eran celestiales: es verídico. Me enamoraba a cada esquina y juro que estaba lista para casarme en cada semáforo. Las mujeres son muy bellas también, pero los vatos tienen un algo italianissimo que seduce. Seducir es la palabra.

Además que son guapos de nacimiento y voluntad divina, son coquetos y si una no es fuerte en sus convicciones y debil ante la carne, puede caer en la tentación. Cuidado.

Constantemente me preguntaba si el dicho “Italians do it better” era cierto… No lo comprobé (lo huro por Dió) pero descubrí que tiene bases científicas, porque la guapura de los italianos es proporcional a su encanto y a su manera de tratar a las mujeres. Con estos ingredientes un hombre puede obtener lo que quiera.

Los italianos poseen una cosa invisible que sin embargo se divisa a lo lejos, me debatía que se trel porte, la manera de usar la ropa, su visión del mundo, el lugar en que crecieron (creo que yo debí ser antropóloga), no sé… Yo es que me pasaba horas fascinada en las escaleras de una piazza observando a hombres pasar.

¿Tú has visto qué espalda? Ay, Dió mío, qué estilo para hablar por teléfono, carajo!

Con tanto guapo recordé que en India también me enamoré de los Sikhs. La verdad es que con los cabellos largos, las barbas y esos ojos profundos de asesino, yo tengo debilidad.

Estos niños se nos acercaron a mi hermana y a mi en un templo y nos sacaron cotorreo. Se sentía como un ligue colectivo muy gracioso dado sus edades.

Todo este post es en parte una excusa para publicar las siguientes dos fotografías que fueron tomadas al salir de Amber Fort, en Jaipur, India.

Mi hermana me había dejado atrás, harta de esperarme cada vez que yo quería fotografiar me dijo “ahi te ves”. Caminando sola fui a dar a una especie de “base de taxis”, donde había desde jeeps, camionetas, camellos, elefantes y caballos, todos disupuestos a trasladar a los turistas a sus hoteles.

A lo lejos vi a un vato que estaba sentado en su “taxi” de esta manera.

Me detuve porque no podía con tanta guapura. De plano.

 El vato estaba sentado así, esperando a no sé quién, con esa cara y esa sonrisa y ese ” je ne sais quoi” hindú. Madre Santa, me estaba dando un ataque al miocardio, me tembalaba el dedo del disparador de la cámara!!!

Nomás me detuve, no me quise acercar por temor a que se me escapara el momento y se me fuera la fotografía como un pajarito espantado. Nomás me detuve y a lo lejos le grité: “Can I take your picture?”.

El guapo no contestó, pero me sonrió GLORIOSAMENTE y a como pude saqué unas cinco fotografías. Dios bendito de mi vida, tengo sueños húmedos nada más al recordar la manera de ese hombre de decirme sin palabras “toma lo que quieras de mí”.

El vato no se movió!!! me coqueteó durante los cinco o seis disparos que hice y yo agradecidísima sólo dije: You are quite handsome, thank you so much, y me fui. Ni siquiera me acerqué, no quería estropear la escena, ni el momento, ni la fotografía… quería que la anécdota se quedara nada más en una foto.

Más que la foto, mantengo en mi memoria lo que sentí como artista al hacer una fotografía natural, él no era modelo, ni estaba posando para una sesión, esto es producto de la cotidianidad hermosa dejo pasar por no tener una cámara cerca.

Ese día todo estaba mandado a hacer para mí, para esta foto que amo por encima de mis otras chorrocientasmil fotos feas que he tomado en mi vida.

Esto no es más que un pequeño tributo que hago humildemente a todos los hombres guapos de este mundo que están seguros de su guapura sin presumir el ego, a todos los que se dejan fotografiar sin vergüenzas y a todos los que se han dejado fotografiar por mí. Gracias, ustedes estimulan mi creatividad y le dan paz a mi sentido inquieto de la belleza.

Ole los guapos!

Gitana de Portugal

Posted On 19 noviembre 2010

Filed under flamenco, stalker

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Fuimos a ver el Ballet Flamenco de Madrid y esta señora estaba adelante de mi en la fila para entrar al Teatro. Guapísima. Se nota tanto que no es española.

Ese broche flamenco en el cabello, la manera de arreglarlo entre otros pasadores… ese porte y elegancia sólo lo da la edad.

Quiero ser como ella si alguna vez envejezco y no muero en el intento.

Reading is sexy

Posted On 15 noviembre 2010

Filed under Literatura, obsesiones, stalker, vatos

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Primer trabajo de stalkeo, stalkación, stalkamiento, también conocido como stalkismo: Un chico con pinta de regio en el DFW.

Leía muy interesado un libro que no alcancé a ver y cambiaba de posición cada vez que daba vuelta a la página.

Reading is sexy.

El arte de stalkear

Posted On 11 noviembre 2010

Filed under fotografía, stalker

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Ciertamente, en comparación a otros viajes, este se caracterizó por una maña obsesiva de stalkear.

No sé si se debe a que en mi trabajo me la paso literalmente encerrada en un cubículo por cerca de 14 horas al día sin ver persona alguna o si de verdad tengo una obsesión por observar a la gente (no lo llame viborear, esta palabra es burda e incluye dolo).

En mi caso la cosa va por el hecho de observar… siempre he dicho que lo único que me deseo a mí misma es algun día conseguirme una vida basada entera en la contemplación. En la contemplación de las cosas, de los árboles, del clima, de las personas… y todo esto me lleva a escribir y a fotografiar (creo).

Me traje muchísimas secuencias de personas que espié deliberadamente en plazas, aeropuertos y hasta en el Metro.

En España disfruté de la variedad de personalidades reunidas en lugares pequeños, en Italia me enamoraba de mentones, cabelleras, maneras de caminar, líneas de cuello, manos, un abrigo, una bigote… Y es que todo en Europa tiene cadencia.

A diferencia de América (que es un contraste de colores, aspectos, circunstancias), Europa combina. Europa va acorde, todo parece pertenecer, todo tiene una continuación lógica; los colores se complementan, todo es ad hoc.

Podría, durante mucho tiempo vivir en Europa muy cómoda psicológicamente hablando, pero no cambio mi América por nada. No podemos cambiar nuestra vividez y nitidez, lo estridente, lo escandaloso… No sé,me estoy desviando del tema.

El caso es que me la pasaba todo el día espiando a personas desconocidas en lugares públicos.

Cuando salía, avisaba “Te espero en la piazza, voy a aprovechar para stalkear”; incluso mi mamá y mi hermano eran mis cómplices, a veces fingían que posaban sólo para justificar que yo apuntara mi cámara hacia alguna persona que estaba detrás de ellos. Me divertí mucho (: De hecho creo que traje más fotos de personas desconocidas, que de los lugares mismos que fui a visitar… aaaanyway.

Poco a poco les presentaré algunas secuencias o retratos que hice. Trataré de incluir una pequeña descripción de mi obsesión para que me disculpen la atrocidad de espiar.

Una noche, en la Puerta del Sol, mientras estabamos sentados viendo a la gente pasar y yo stalkeaba, mamá se dio cuenta que dos jóvenes nos filmaban de lejos con una cámara casera. Cuando los vi, pensé que exageraba, pero resultó que sí nos filmaban. Al parecer se dieron cuenta que yo stalkeaba a la gente que pasaba y quisieron darme un chocolate de mi propia cucharada.

Rumanos, quizá, ¿eslavos? Un idioma que se parecía al ruso.

Se siente gacho, pero soy tan descarada que me los llevé de encuentro y los fotografié también.

Ellos, también descarados, por supuesto, posaron.

La hippie

Posted On 19 octubre 2010

Filed under cotidianeidad, locuras, stalker

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Desde que nos habló de lejos ya sabíamos que estaba loca, pero no sabíamos qué tanto.

La cotorreamos porque se veía bien hippie, una señora hippie con una guitarra colgando de la espalda, el cabello blanco de canas, pantalones de campana, pulseras y todo el estereotipo.

Cuando se acercó y comenzó a hablar sentí un asco horrible, se mojaba los labios demasiado y de tanto que lo hacía tenía seca la boca. No sentí la vibra de amor y paz, y mucho menos de “ama a tu prójimo”.

Me dio la impresión de que le coqueteaba al Queqs y me dio asco. Sus maneras no eran honestas, no se veía sincera, disimulaba cosas y su voz era fingida. Tenía un speech preparado sobre el amor y la paz y el Reino de los Cielos.

Bullshit.

En algun momento pensé que tenía alguna enfermedad mental, pero no, luego concluí que era sólo sociópata, una deficiencia emocional, quizá.

Hablaba de sirenas que vivían en el río que pasaba cerca de su casa, dijo que ella venía del Cielo, que la luna y las estrellas y pendejadas a las que no quise seguir poniendo atención.

Está chido estar loco, pero estar chiflado es una mamada.

El Rey de Francia unas hijas tenía

Posted On 23 agosto 2010

Filed under bebé, stalker

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La vida es un escaparate donde las muñecas se exhiben detrás de vidrios de azúcar. Están hechas de sueños, de luz de luna y de viento. Los soles pasan por sus frentes, sonríen obedeciendo una sola voluntad, son pedacitos de todo, bolas de nieve, gatos encerrados y juegos pirotécnicos en noches de verano cuando uno se recuesta sobre la hierba y sólo se dedica a observar.

Deja camionazo doce lesionados

Posted On 12 junio 2010

Filed under catársis, stalker

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Estas fotos las pedí prestadas.

Son de un camionazo donde muchas personas resultaron heridas (la segunda foto retrata la magnitud del siniestro), ninguna de ellas de gravedad. Una probadita de lo que me toca ver todos los días, pero esto no es para bajonear, sino para golpearme en la cabeza con un reloj con alarma despertador.

Lo que van a ver en estas siguientes dos fotos tiene una relevancia mínima y su atención debe ir (primero) únicamente enfocada a la niña.

Ahí en medio hay una niña vestida de amarillo, desgreñadita, linda y redonda, y cubierta de sangre. Sólo un ser supremo, grande y sabio sabe por qué no me puso en este periódico de fotógrafa, lo agradezco todos los días.

Vuelvan a la niña.

La primera vez que veo las fotos de un evento es ‘por encimita’, con un juicio de editor que debe ser rápido y gráfico: ¿Qué cosa me sirve para públicar ya!?. Así, la primera vez que vi las fotos, no noté a la niña, hasta un segundo exámen, cuando estaba más tranquila y merodaba, nada más para ver sangre, sesos o piel machucada: Confieso que lo hago con un morbo recién adquirido y cultivado.

Esa niña soy yo.

Vaya, no soy, pero soy. Esa es la imagen que tengo de mí durante mi niñez. Es una mezcla de asco y cariño, una condescendencia, unas ganas de peinarla y hacerle una caricia en la mejilla, pero a la vez sólo siento morbo de verla hecha un asco. Me da ternura y tristeza a la vez.

De seguro iba en el camión con su mamá y su tía (no sé, estoy inventando), el camión se impactó y ella se fue rodando por el piso. Es seguro que esa sangre no es de ella, siempre es de alguien más. No llora pero no se despega de los adultos y mira todo a su alrededor con susto y sin ganas de comprender. No suelta el refresco jajajaja

Guardé estas fotos porque me gusta verla, quizá si fuera más enferma la tendría de Wallpaper, pero no estoy tan desequilibrada y de vez en cuando abro mi carpeta de ‘guardaditos’ y la veo, y me río. Me reconozco en ella, siento que nos parecemos.

No sé por qué lo hago (eso de volver a estas fotos al menos una vez al mes), no sé qué añoro, no me pongo a examinar lo que traigo porque siento que no tiene caso, nada más quiero verla y sentir que ella es yo y que yo soy ella.

Una vez anterior a esta, también me había visto en en una niña, en las callecitas de Guanajuato. Tendría cinco años, tal vez, iba de la mano de su mamá y nos vimos a los ojos hasta que se me perdió entre la gente. Me gusta creer que nos reconocimos de otra vida o de esta… quién sabe.

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