Sobre cerámica y la miserabilidad de adultecer

Posted On 29 marzo 2016

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Hace algunas semanas a mi brazo derecho se le ocurrió que la inmovilidad era la nueva moda en París.

Me comenzó un dolor por la nuca mientras estaba acostada, sunday night, viendo Netflix. Al rato de haberlo detectado me bajó por la espalda y a los pocos minutos el dolor fue insoportable: no sentía el brazo, sentía un hormigueo por los dedos y no podía mover nada. Desde los headquarters de mi cuerpo mandaba la orden de movimiento y nada se movía.

Sobra recalcar enérgicamente que estuvo de la verga.

Al principio todo lo manejé con sobriedad, clase y distinción: Querida madre, ¿serías tan amable de llevarme al hospital más cercano? No quisiera molestarte, pero no puedo conducir, no puedo cargar mi bolso, vaya, que no puedo ni limpiarme la cola si hay que cagar, para que me entiendas.

Después un doctor dice palabras como: hernia cervical, incapacidad, inmovilidad.

Por un momento mi pensamiento fue “Neeeeeh, ni de pedo”, pero al poco tiempo pierdes la razón, te pasan millones de cosas por la mente, posibilidades fatales, pesimismo, porque el miedo es así, lo consume todo; el miedo tiene un poder colosal sobre todas las cosas que hacemos y nomás nos rendimos ante él porque es fácil.

Tercer acto: La morra llorando porque nunca va a volver a hacer yoga, porque se requiere una operación, porque estaba tejiendo unas calcetas y ya las va a dejar a la mitad, porque no tiene dinero, porque tenía otros planes para la vida, porque chingado…

Total, después de exámenes médicos y de rayos equis, el encore de esta obra de la dramaturgia clásica culmina en que la morra sólo tenía estrés.

Estudios arrojaron que nada, que “ándele, quién le manda”, que “a ver si empiezas a comer mejor”, que “es que te duermes muy tarde” y que “guaraguara”.

Digo guaraguara porque ya estoy bien, recobré la movilidad a los pocos días y ya todo muy mejor… lo importante es que tenemos salud perritos.

However, comencé a poner atención y no te imaginas en las cosas en las que me he estado clavando últimamente: me di cuenta de que no estoy envejeciendo, estoy adulteciendo.

Por primera vez real estoy preocupándome por el futuro (ponga atención aquí que la mujer tiene 33 años, eh, y apenas le va cayendo el veinte), dinero, compromisos, arreglos, negocios… y aquí es donde le paro porque el Universo me mandó un distractor físico, sustancioso y que además es desestresante: estoy haciendo cerámica.

Estoy a nada de ser esa mujer loca, soltera, pobre, con ideas new age, que anda con overoles de mezclilla llenos de arcilla y pintura diciendo por la vida “Deja que fluya”… no me da asco, sólo que no tenía ese plan para mí.

Y la verdad estoy dejando que fluya.

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Descubrí que es más difícil de lo que parece y que hacer cerámica es como existir. Hay que poner intención en las manos para moldear un deseo, no forzarlo, pero guiarlo. Dejar que la pieza tome la forma que le fue encomendada, darle oportunidad de que se asiente y al final aceptar el resultado: una taza media cucha, un plato astillado, un tazón feo.

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Mover un dedo cambia la forma de tu pieza; la presión que pones y en qué parte de la mano la pones cambian la forma de tu pieza; la velocidad del torno cambia la forma de tu pieza; el movimiento de tu manos cambia la forma de tu pieza.

Es fascinante.

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Pintar es otro poco de philosophical bullshit: Nunca sabes de qué color te va a quedar la pieza hasta después de hornear.

Suspenso, intriga y misterio absoluto.

La cerámica se colorea con pigmentos u óxidos, y ninguno se ve en la mesa igual a como se ve sobre una pieza horneada. Un amarillo que ven tus ojos, sobre la cerámica puede verse azul, o un negro que ven tus ojos, después de hornear puede verse del rosa mexicano más brillante.

En resumen: hagas lo que hagas, nunca sabrás cómo va a terminar una pieza.

De aquí viene el respeto por los artesanos, porque no hay libros, sólo la experiencia, sólo equivocándote miles de veces va a hacerte crear algo hermoso.

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Yo no aspiro a tanto, llámame mediocre, porque pienso que al final todo te sirve, todo es funcional, todo está en la casa conteniendo un líquido, adornando un escritorio… y con la práctica te vas haciendo un mejor artesano, poco o poco creando cosas mejores, perfeccionando.

Quise hacer dos joyeros, un diablito y un gatito.

Así se veían recién pintados y antes de hornear.

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Este es el terrorífico resultado:

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Life, yo’all.

Pero hubo éxitos también, cómodequeno.

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Al momento me encuentro obsesionada con materiales, hornos, pinturas y piezas por hacer; algunos los ven idiota, íntimamente yo sigo soñando el sueño de que algo creativo, y no una oficina, me permita sobrevivir el resto de mis días. Intentar no hace daño.

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Sobre cómo remendar un pantalón puede cambiar la situación de nuestro país

Escribo esto mientras escucho a Glenn Gould tocando a Bach (por estricta recomendación del doctor).

Así de grave está el asunto.

Hace unos días me dio un rush de creatividad, me contagiaron la inspiración y de pronto retomé muchos proyectos chiquitos que tenía estacionados. Me di cuenta de que me pasaron muchos meses por encima, me atropelló el tiempo y ahora sentí un despertar que ve tú a saber si tiene que ver con la primavera, el amor o las elecciones a Gobernador (que, oye, me tienen muy mortificada).

Bueno, pues ando queriendo armar una Battle Jacket, o más bien dos, y un Metal Vest. Para esto ando en busca de parches y diseñando otros más que yo misma quiero bordar.

Battle jacket in the making

Quisiera que cada chamarra tuviera un tema, por así decirlo, y mi mente lo percibe como el proceso de armar un Cubo Rubik, un reto diminuto para distraer mi mente y al mismo tiempo producir.

Antes de arrancarme a la locura de bordar y de acabarme los ojos y los hombros, quise resolver el issue de ver cómo se veía algo bordado directamente a mano y en mezclilla, así que me puse a remendar un pantalón que estaba agujerado de la cola.

Okey, sí, soy una anciana, lo que sea.

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Este era una vez un pantalón de mezclilla que mi hermana menor usaba en el año, digamos, dos mil tres.

No es 100% mezclilla porque la tela se siente un poco spandex y por eso el pantalón es bueno, porque se ciñe a las nalgas y no aprieta: a win/win situation.

Mi hermana lo abandonó a su suerte porque why the fuck not?

Yo lo rescaté de la mala vida que le daban y lo uso hasta la actualidad; por desgracia la tela del área de las pompis no sobrevivió la tercera guerra mundial, tres pedos y una sentada en alguna banqueta. Así es esto, el pantalón se rompió y ya nada volvió a ser igual.

Mi adicción a Pinterest me llevó usar el ingenio y el 15% de mi cerebro que administra el talento, y me dispuse a bordarle un parche coquetón; en parte también en aras de retomar mi bordado monstruoso para mi próxima opera magna: la Battle Jacket.

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Primero le recorté la tela rasgada.

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Después, con ayuda de un bastidor inmovilicé la tela y el parche juntitos. El parche es un pedazo de tela que envolvía un regalo de cumpleaños que mis amigos Susana y Carlos me obsequiaron.

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Quise usar hilaza y no hilo porque quería que se viera remendado a propósito y que no pasara por un trabajo de remiendo profesional. A mí que entre más trashy/gitano/jipi/ñoño, mejor.

Los stitches, claramente, no son los mejores, y sé que tengo que usar más tipos de puntadas, pero qué quieren, es lo que hay.

Y no tiene chiste: bordar la tela y la mezclilla juntas, ponerle amor, soñar que un día podremos parchar todo el pantalón y traer una prenda única. Ya veremos, orita lo que importa es que tenemos salud.

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La cosa quedó más o menos así. Mi mamá dice que sigue pareciendo roto y que además el parche da la ilusión de que se me ve el calzón, pero yo le digo que hay que aceptar la vida como viene, que no pasa nada, que un calzón no va a cambiar la situación de nuestro país, que nosotros mismos somos los que hacemos el cambio y que tenemos que empezara tomar acciones.

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Pues mi bordado no va a ganar el Concurso Internacional del Bordado Profesional, pero en mi papel de Dios personal acabo de soplarle nueva vida a una prenda que no utilizaba.

Quiero aclarar que debí haber utilizado un parche de tela más gruesa para asegurarme que me durará otros doce años y que a la próxima usaré hilaza más clara porque siento que el color de la hilaza le quita protagonismo al parche per se.

Por otra parte, me aplaudo… y con esto doy por comenzada la temporada de proyectos mensos, inútiles y totalmente irrelevantes para la humanidad.

Gracias y buenas noches.

Patched jeans 7

Embroidery ist Krieg

Dicen que bordar es de “señoras que no saben cómo matar el tiempo porque los hijos se han ido”, que tejer es de abuelas, que me estoy convirtiendo en una treintona quedada con hobbies del siglo pasado… lo cierto es que todo esto es falso.

Señores, tejer, bordar y realizar cualquier otro handcraft no tiene edad, ni género, ni significa que soy una morra sin quehacer. Ya crezcan tantito.

Hilazas

Estamos en un siglo donde los homosexuales ya pueden contraer matrimonio y estos son reconocidos legalmente, las mujeres votamos desde hace más de 50 años, México se independizó, hay democracias, libertades, cambios de mentalidad y ustedes todavía con el chíngale y dale que “tejer es de abuelas”. Losen up, tight bitches.

Pero bueno, si “tejer es de ñoras”, ¿bordar es de qué?

¡De badasses, culeros!

Hace unas semanas me dispuse a llevar el embroidery a un nivel más CVLT. Mi hermano Frank me ayudó a dibujar una imagen clásica del Black Metal: Una foto emblemática de Gorgoroth.

Gorgoroth

Agüevo tenía que existir una ilustración que me hiciera más fácil el dibujo sobre la manta en la que iba a bordar y de ahí agarramos monte.

Gorgoroth Embroidery I

Como era mi primer proyecto de bordado, quise que fuera algo fácil y que no involucrara muchos colores, por aquello de tener que cambiar de hilaza y tal y tal.

Gorgoroth Embroidery II

Gorgoroth Embroidery III

Hacer algo con puro color negro fue perfecto y me ayudó a calarme para ver si tenía mano para este handcraft, para el cual déjenme decirles que hasta tengo talento, porque aunque es bien fácil, pos tiene su chiste, verdá, básicamente.

Gorgoroth Embroidery IV

Repito, se trata de mi primer proyecto ever y como no conocía la lógica del bordado, la cagué varias veces; por ejemplo en el cabello de Gaahl, del lado derecho, como que las líneas no están bien hechas y no parece cabello. También a la hora de bordar la cruz no supe muy bien cómo hacerlo y terminó siendo una silueta rara que no se ve nada profesional.

Infernus parece una caricatura y el único que me gustó fue Kvitrafn, el rubio, el del lado izquierdo del bordado, trae toda la actitud. Incluso pensé en recortarlo y quedarme nomás con él para pegarlo a un chaleco que quiero armar (ese es otro proyecto que luego revelaré).

La palabra “Black” me quedó chida, pero con “Metal” batallé demasiado, ¿se nota? jajajja

Gorgoroth Embroidery V

Quisiera mencionar a modo de confesión que durante toda su confección sufrí de hostigamiento universal y maltrato emocional, y aunque estaba muy emocionada de verlo terminado, cuando por fin lo acabé ya no lo quería ni ver.

Gorgoroth Embroidery VI

Cada vez que lo veo lo quiero meter en el fondo de mi bolsa de estambre para no recordar tanto malviaje que me sucedió cuando lo bordaba. Pero bueno, eso es otro baile, el punto es que creo que lo regalaré; creo que funcionará como un regalito funky,  sé que le pueden dar un nuevo valor y con suerte terminará colgado en algún rinconcito blackmetalero.

Apresurada por mantener mi mente ocupada, me embarqué en un siguiente proyectillo, ahora usando muchos colores, pues para experimentar con diferentes hilazas.

Mi amiga Susana sugirió crochetear el bastidor y pa’ pronto es tarde.

Crocheted loop

Quería ver si ahora sí podía ser una bordadora más estética, más limpia y menos desmadrosa, porque en el proyecto de Gorgoroth abusé mucho del lápiz a la hora de bosquejar y las hilazas fueron (algunas) arrancadas con los dientes o mandadas a la chingada a la mitad de la línea.

Me gusta que el bordado demuestre que fue hecho a mano, porque ahora con tanta máquina, pos cualquiera puede tener un bordado hecho en una fábrica. Entonces, el bordado debe verse hecho en casa, un poco chuequito, con encanto, vaya.

Witchy embroidery: sigil

Acá elegí un diseño propio con significado personal que representara menos reto que el anterior: un sigil.

Un sigil es un sello creado por el brujo para, por medio de un dibujo, resumir una entidad (demonio, ángel o espíritu).  Determina el deseo de un brujo en forma pictórica, la bruja “carga” de significado el sello y es un recordatorio del deseo pedido al espíritu (en este caso).  Ponle que es como crear tu propio amuleto, una cosa muy bonita,  íntima y ñoña.

El original se hizo una tarde en un mantel de papel que va debajo de la taza de café de una cafetería local. El bordado lo hice para extenderle la existencia a la intención original del sigil.

Sigil magic

Aquí quise usar hilazas de diferente material y calidad, y practicar más el relleno.

Sigil embroidery

Me faltan muchas puntadas por aprender (¿se dice puntadas? Damn!) y ando en busca de un libro o una especie de guía más formal que me enseñe a ser versátil. Debo aclarar que esto de incursionar en el bordado fue de “A+B tiene que ser = C”. O sea, un día me senté y dije: “Fuck it, lets do this!”.

Sigil embroidery

Usé hilaza más gruesa y me encantó como se ve, chécate el infinito. La luna la bordé con hilaza delgaditititita y también me gustó mucho cómo me quedó. El crocheteado es perfecto para el sigil y la combinación de colores hace que el sigil se vea menos aterrador, así que está muy bien para estar colgado donde quiero que esté. Va a ser un regalo también.

Por lo pronto ya tengo en mente mi siguiente proyecto y ya llené una carpeta con imágenes e ideas que saqué de Pinterest: Gracias, internet, me caso contigo.

Asì que, me vale un pito si soy una ñora blackmetalera abandonada por sus hijos, o una bruja solterona sin quehacer, todos ustedes retrógrados se pueden meter sus comentarios por el ojo de la aguja más pequeña que encuentren en la mercería de la esquina.

Embroidery for life, bros!

Sobre cómo tejer para no usar novocaína o “Las calamidades de la Grand Cardinal Cross”

Para quien no sepa, y prometo ahondar poco, este post es sobre otra cosa, estamos pasando por un momento maravillosamente perturbador.

A mediados de abril cuatro planetas van a alinearse geométricamente para formar una gran cruz en el cielo: Plutón, Marte, Júpiter y Urano, esto se llama Grand Cardinal Cross. Además hay un eclipse de luna el 15 de abril y otro el 30, así que por donde lo quieran ver estamos medio jodidos.

Si quieren leer un poquito más, este artículo está genial.

Ustedes mismos habrán sentido mucha ansiedad recientemente, mucho ‘restless’, como sentirse animal enjaulado, como que nada les da paz, como que buscan y buscan y nada… bueno, esto es porque uno de los planetas alineados rige la guerra y otro rige el conservadurismo (opuestos, hello! Uno estira y el otro aprieta). El tercer planeta rige las sorpresas, el cambio inesperado, y el cuarto rige la expansión, así que piénsenle tantito, hagan memoria: ¿no les han sucedido últimamente cosas bien raras e inesperadas? ¿noticias? ¿gente que hace mucho que no veían? ¿Cosas random sucediendo? ¡¡¡Sorpresas en general!!!

A mí sí, un chingo de todo eso, el último mes ha sido una montaña rusa de alamadre’s, nomames’s, ajales’s y ¿apoco?’s.

Anyways…

Con tanta cagada qué pensar y qué acomodar en los anaqueles del cerebro, he tejido prolíficamente (este post es sobre tejer, sí).

Como he mencionado con anterioridad, tejer me da calma, me da espacio imaginario para razonar con claridad, así que cada pieza (pieza o esperpento, como lo quieran llamar) que he tejido está impregnada un poco con desesperación, ansiedad, dudas, pero con mucho amor. Amor a través de la liberación.

Hay que pensar, hay que recapacitar y cambiar de rumbo sin miedo porque en el pinche cambio está la evolución… Ometeooooootl!

Total que pensando y pensando se me van los dedos tejiendo.

Desde diciembre o enero que estaba tejiendo un cowl, que es una especie de bufanda redonda que te la amarras como un 8 en el cuello.

Tejiendo cabello humano.

Mi amiga Manana me regaló el estambre y mi amiga Susana me prestó sus agujas redondas (¿o cómo se dice? ¿circulares?).  Inicialmente iba a regalarlo, porque no sé, nunca me he quedado con nada de lo que hago, pero cuando lo terminé me gustó tanto que no me pude separar de él.

Me equivoqué mucho porque creo que era mi primer proyecto más o menos grande; el Moreno le mordió las orillas, así que el estambre quedó medio roído, y tuve muchos problemas para cerrarlo (mi amiga Miriam me ayudó. Dios bendiga a las amigas. #FuckYeahFriends). En resumen, la mentada bufanda quedó media cucha.

Alguien mencionó que el estambre parecía cabello humano y cuando lo vi terminado efectivamente parecía una bufanda hecha con una peluca. A mí me gusta imaginar que es cabello humano de las doncellas vírgenes víctimas de Erszebet Bathory. #CVLT #CálmatePincheTrue

Cowl I

Antes, mucho antes que el cowl, comencé otra bufanda con agujas que se supone tiene theme de un zorro. No me pregunten, no he avanzado tanto.

L'inizio dei tempi

Tejiendo en Navidad

También le tejí al Güerito un suéter a tiempo para el invierno.

Le quedó medio apretado y parecía perro ochentero porque sin querer me quedaron unas hombreras raras que aunque se veían medio ridículas a Güero no le molestaban, pues la ridiculez nunca ha sido un problema para nosotros.

Un suéter para perro

El pedo es que me aburro fácilmente si son proyectos tejeniles muy largos. Necesito variedad, hacer un poco de esto y de aquello, entonces encontré mi método tejecional, atención tejonas este es mi consejo aplicado gracias a la experiencia: La onda es comenzar un proyecto grande e intermitentemente comenzar proyectos pequeños, para spice it all up, para no subyugarse a la rutina, para darle sabor al caldo, para no morir de aburrimiento.

De esta manera he concluido algunas cositas pequeñas en crochet.

Antes de Navidad le hice a Raúl un protector para el Ipad mini:

Ipad mini cozy

Yo me hice uno, pero el estambre tiene color de vómito, así que no me atrevo a postearlo.

A Jules le regalé un cozy cup para mantener la taza de café abrigadita por si en invierno la da frío o medio se agripa:

Cozy cup I

Cozy cup II

Cozy cup III

Tejí un par de ratoncitos que no tienen dueño todavía.

Ratoncito crochet en proceso

 

Ratoncito crochet.

ratoncito crochet II

Y tejiendo me curo.

Ahora he venido pensando en bordar. Tengo algunas ideas y Miriam me ha aconsejado un poco sobre esto y aquello, así que cuando me sienta segura comenzaré algo.

Quiero bordar una funda para almohada, unos calzones… sí, así es, planeo comprarme unos calzones de olanes y bordarle algo en el área del trasero, algo como “Hail Satan” en cursiva o “Fuck me” con florecitas y zacatito… no sé, ya les contaré.

Embroidery kit

Por lo tanto y mientras pronto voy a surfear esta Grand Cardinal Cross tejiendo y bordando. Dios sabe que lo necesito.

Suerte para todos, les deseo que tengan también una válvula de escape para estos días y si no la tienen, agárrense de algo porque está cabrón #WeAreInThisTogether

Happy knitting, fuckers!

Propósitos del 2013: The baby steps

Posted On 7 enero 2013

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Mi 2012 estuvo lleno de lágrimas de sangre mísitca derramada por mártires cristianos, cargos de homicidio en grado de tentativa, filas de conga con todo y sombrero de frutas, escenas de llanto del Cine de Oro mexicano, viajes a caballo durante las madrugadas de los desiertos, lluvia de astros, arrugas bebés, canas blancas por días, tormentas con sol…

Pero entre tanta cagazón y esperpento existencial me las arreglé para aprender algunas cosas (Making mama proud) y así detecté algunos de mis puntos flojos que deben apretar más.

1. Disciplina: (También conocida como “Debo sentarme a leer y escribir” o “Una habitación propia, de Virginia Woolf”, versión baby steps). Desocupar mi escritorio y crear un ambiente amigable para escribir. Dedicarme tiempo. Atender mis clases. Leer.

Les presento a mi escritorio, cómo lo vio en televisión: Cajas de té, el tocado de boda de mi mamá, un Jesucristo del Sagrado Corazón, películas de Bela Lugosi, fotografías… Una pesadilla interminable.

2. Constancia: Planear mi siguiente movimiento. Mantenerme productiva. He invertido mucho tiempo en cosas “importantes” que no valen pito. Enfocar, concentrarse y disparar. Way to go.

Borges, Blavatsky, Mansfield, Lula, Bioy, Jodorowsky…

3. Voluntad: Con suerte, recordar todo lo anterior me impulsará. Soy una perdedora, pero tengo apellido y entraña, y “God knows how long I’ve tried to change fate”.

Tres cositas nomás, no me voy a meter a cotorreos de “Ahorrar para ser rica por siempre” o “Tender mi cama todas las mañanas”, o “Bajar ochentamil kilos”, no. Baby steps, me dijo mi psicóloga, baby steps.

Y ya con esta me despido cantando este corrido. Les deseo lo más importante: que no mueran este año, beat the shit out of the fucking 13.

Love and light.

Vislumbres de la India

Cuando regresé de India traje unas fotos que no quise publicar porque entre mis planes disparatados estaba hacer ampliaciones de ellas y regalarlas (as a fancy gift), venderlas o hacer una selección y montar una colección chiquita en alguna galería.

Siempre he sabido que mi cotorreo en la fotografía es el retrato y a veces batallo mucho para que la gente se suelte frente a una cámara y sea quien realmente es, pero en India era facilísimo.

La gente simplemente se detenía frente a ti y te ponía cara de “Okey, ¿quieres fotos? órale, tómala rápido”.

En otras ocasiones simplemente había que estar al pendiente, con los ojos bien abiertos y el dedo temblando sobre el disparador para captar imágenes inimaginables, momentos mágicos (y no, no es anuncio de Kodak), instantes de rayos de luz en los ojos o a través de los saris de las mujeres, labios bajo barbas sucias, atuendos, paredes, niños… India me marcó de una manera increíble. No puedo enlistar todos los ámbitos en los que me cambió conocer Nueva Delhi y nunca quiero verme como esos viajeros mamones que se la pasan “En India, nos pasó este pedo. En India, nos pasó estoque’lotro”, pero es que todo lo tengo guardadito.

Tanta belleza y tanto mundo se amontona en el corazón y luego no sé cómo vomitarlo de ahí.

Escribir o una foto no son nunca suficientes, porque hay olores, hay sabores, hay sensaciones, retratos mentales que involucran todos los sentidos, y yo, la neta no puedo con tanto. Con decir que nunca escribí una sola palabra sobre India, nunca a manera de literatura o poesía… todo como crónica, como una noticia. El romanticismo me lo guardé y me lo bebo sola.

Ahora ha pasado tiempo y cada vez tengo más ganas de regresar, pero no sé si sea prudente. Me debato entre quedarme con mis antiguas memorias o irme a buscar más que quizá no sean tan buenas como las primeras… no lo sé.

El caso es que di con estas fotografías y dije “what the hell” y las subí.

Coincide que hoy Raúl me pasó está página con música en hindi y tamil, y la amé.

http://www.google.co.in/music

En todo caso no sé si los retratos sigan vigentes, es más, ni siquiera sé si son realmente buenos, yo les tengo gran aprecio y quizá sea por eso que me parecen buenas fotografías, los quiero con el corazón, no con el ojo de fotógrafo.

Juzguen, yo se las comparto con humildad.

Ah, y píquenle en cada una, hay detalles chidos, chiquitos y grandiosos (:

 

Behind the scenes

Posted On 29 junio 2011

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Le dicen la ‘bon vivant’

Posted On 16 junio 2010

Filed under Literatura, proyectos

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Como en el 2003 (creo) escribí una crónica sobre mi primera vez en el antro gay “El Arcoiris”. Ya había ido a otros antros gays de mayor, digamos, cateogría, pero mi primera vez en el Arco merecía una crónica.

La crónica no era la gran cosa, pero la pasamos tan bien!… y además me divertí muchísimo escribiéndola… (Sandra y Susana Ruiz tienen su pequeña aparición por ahí)

Pues al Señor Arnuflo Vigil le gustó y se la regalé para que le hiciera lo que quisiera.

Hasta la semana pasada, el libro “El ojo de vidrio” salió a la luz. Es una recopilación de crónicas de Nuevo León, desde el primer morador de la comarca hasta mi visita al Arcoiris. Todos tienen que ver con Monterrey y su área metropolitana y es como un recorrido por diferentes voces y estilos de contar las cosas diarias o características de la Ciudad.

Ma da mucho gusto compartir mi primera publicación con Gerardo Wario, a quien le debo mis principitos en la labor escrituril; con José de la Paz, compañerito, aplicador práctico del periodismo y con quien comparto mis tardes en el periódico; con Mario Núñez, con Gerson Gómez… pero más gusto me da, que me hayan publicado al lado de Silvino Jaramillo y el Maestro Esquivel… No sabía que irían estos dos titanes del periodismo en Monterrey.

Como las crónicas están acomodadas por edades de los cronistas, soy la última… lo que significa que soy la más chava y lo que indica también que tiendo a escribir mayores pendejadas que el resto (por eso estoy hasta el final). Lo comprobé leyendo las demás crónicas. Me doy risa.

Lo bueno es que todos empezarán leyendo a los más chingones y se aburrirán para cuando lleguen a la última. Fiuf!

Vigil ni editó nada… me hubiera gustado que le diera una recortada a varias pendejadas que no merecían tanta profundidad, pero en general, la crónica es divertida.

Vi que sólo imprimieron 500 copias y es posible que sólo se pueda adquirir en la Librería Universitaria (ahí alcancé a comprar 2 porque no había más), así que apoyen y compren! no sean malitos.

Quizá lo que más me gustó de todo fue que Vigil al final me escribió una pequeña biografía. No dice mucho porque no he hecho nada importante para el “mundillo” literario, en realidad, pero remató escribiendo que soy una “bon vivant” jajaja mejor halago no me han hecho nunca.

Siento bonito.

Antes he visto mi nombre escrito en el papel de una publicación, pero creo que nunca en un libro. He alcanzado uno de mis más grandes sueños sin querer… me da un gusto íntimo y no sé por qué no le he dicho a nadie.

Siento que no quiero compartir este gusto por temor a que otros me lean y encuentren algo… no sé, que no soy buena escribiendo o que esa crónica no era para tanto.

Vaya, no me siento insegura de lo que escribo, sólo siento como un pánico escénico extraño… como si muchos me vieran desnuda.

Gracias, Vigil, no sé qué más decir. Gracias (:

Una florista splínica

La señorita Susanita, ya ha terminado su versión de las rolas más bellas de su universo. El tracklist se llama ‘Florecitas tristes’ y pueden acceder a su lista justo AQUÍ.

Muuuchas rolitas valiositas, he de decir, qué buen gusto que tiene la mujer.

Ich bin Frau Rubí

Frau Rubi-ta ya subió su hermosismo musical, el cual pueden encontrar (corregido y aumentado) en su “Y a mucha honra, Rubí la del barrio soy”:

http://yosoyrubi.blogspot.com/2010/03/yo-rubi-y-mis-canciones.html

Voy atrasadísima con esto de las listas, pero hoy que me toque cerrar con balaceras y granadazos me pongo al tiro.

Bonito sábado, yoa’ll.

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