Lo más bonito del mundo: el son jarocho y huasteco

Las cosas bonitas de la vida no se pueden negar. Son gigantes, perennes, humildes pero brillantes, no podemos no verlas ni aunque quisieramos porque nos llenan tanto el corazón que son reconocibles de inmediato.

Así existen los ocasos, Jason Momoa, el olor del café, el pelaje de un animal, el aguacate untado sobre el pan, las catedrales, los besos…  y el son jarocho.

La música existe para eso nomás, para enaltecer las cosas bonitas de la vida, y Dios bendice al son por hermoso, sencillo, por acomedido.

Yo anduve mucho tiempo de mi vida oyendo música muy complicada por creerme intelectualosa, por orgullo, por pegarle a la mamada, vaya.  La música y yo manteníamos una relación enfermiza (que para eso me pinto sola):  Entre menos le entendía a cierto género, más me obsesionaba saber en qué consistía. Comportamientos autodestructivos, diría mi psicóloga.

De todas maneras, no fueron en vano esos años porque aprendí a chingazos.

Por ejemplo el jazz, hasta la fecha no lo comprendo, supongo que es de esos géneros en los que ocupas un chamán para entrar en ellos, alguien que te guíe, que te lleve por aquí o por acá y que te explique el significado detrás de esa maraña de notas.

Lo digo porque el flamenco lo conozco bien y es un género que yo llamo chamánico, ocupas que alguien te lleve de la mano.

Así aprendí a probar, a entender, a comprender y a vivir una vida musical de libertad y sin encasillamientos.

Me gusta Ramón Ayala tanto como Michael Jackson, Arvo Pärt, Camarón, Morten Veland o Al Cisneros: La buena música es buena. Sea el género que sea.

Recientemente, y después de mi relación enfermiza con la música complicada, descubrí la música sencilla. Me refiero a la música que te lleva a lo primigenio del ser humano, desde su contenido hasta su sonido.

Para saber sobre Black Metal tienes que investigar que en Noruega, en 1989, hubo un movimiento que estaba basado en blablabla…  Para saber sobre el rock and roll tienes que saber que emergió del blues en mil novecientos cuarenta y tantos y mutó para convertirse en blablabla…

Le llamo género sencillo a la música que un día, un hombre tomó un instrumento y compuso una canción de lo que veía: el mar, su vecina, su perro, un mosco, un sueño, la oscuridad, cosas que no necesitan un background para ser explicado.

El son jarocho es una cosa así, bonita, profunda en su sencillez, poética, dolorosa, mística y franca como una bofetada. Es un honor que su sonido sea mexicano.

Me obsesioné hace unos meses y me documenté con un compañero de trabajo que es veracruzano, me puso en la carretera del conocimiento y de ahí agarré pa’l real.

El son, jarocho o huasteco, es una preciosidad; si usted es mexicano lo felicito, dése cuenta que tiene al son como patrimonio, como currículum, como sangre. Felicidades.

Aquí le dejo una lista de mis sones favoritos con algunas notas de mi cosecha. No importan los géneros que le gusten o le disgusten, pruebe aquí, usté nomás déjese llevar, que al cabo ya trae a México en las venas.

De nada.

 

 

Cuando el marinero mira la  borrasca por el cielo

Se queja, llora y suspira, le dice a su compañero:

Si Dios me presta la vida no vuelvo a ser marinero

 

 

Como que te va, te vas, como que te viene, vienes

Como que en tus lindos brazos arrulladito me tienes

 

 

Xihualacan compañeros ti paxalo ce María

timiyehualotzan ipan tonantzin Santa María Guadalupe

 

 

A un Santo la encomendé porque todavía la quiero

Porque todavía la quiero, la lloro y la lloraré

 

Quisiera volverme planta para no morir de viejo

Para no morir de viejo porque la muerte me espanta

 

 

¿Cómo te llamas, morena? Me llamo Juana María

Si te corren de tu casa te vendrás para la mía

 

Cuando escucho La Morena ganas me dan de llorar

Me recuerda a la sirena, que la canta por la mar.

Ella canta por el mar para formar un encanto

Como ella no puede amar su cantar más bien es llanto

Por eso cuando la canto me dan ganas de llorar.

 

Si en el mar se escuchan voces, son voces de la sirena

Y sólo la reconoces si de amores tienes pena.

Quien de amor no tiene pena no se puede imaginar

Cuánto sufre la sirena que tiene prohibido amar

Purgando así una condena.

 

 

No me manden a lo oscuro a morir como un traidor

Yo soy bueno y como bueno moriré de cara al sol

 

Adiós, adiós, madre del río, madre del río

La lluvia negra, la lluvia negra en el caserío.

Adiós, adiós, madre del monte, madre del monte

La lluvia negra, la lluvia negra en el horizonte.

One Response to “Lo más bonito del mundo: el son jarocho y huasteco”

  1. Nereida Fuentes

    La voz del niño en la del Conejo es super pegajosa. Se queda como un loop por un rato. Hola Lix, dejé un comentario en tu post sobre las Brujas (no en el de Isabel Allende, a quien adoro). Ojalá te sirva a tí o a alguien más.
    Un abrazo y Feliz año. :)
    N.

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