Le cortamos las orejas al Moreno

Posted On 29 agosto 2014

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Pues sin más rodeos: le cortamos las orejas al Moreno.

Ya sé, ya sé todo, así que déjenme al menos contar mi experiencia y explicar la moraleja (si es que existe una) antes de sus regaños, reclamos, condenaciones al infierno y tachamiento de mala madre.

Alrededor del 15 de julio la presión sobre las orejas del Moreno en casa se hizo insoportable. Debo recordar que el Moreno no es solamente mi mascota, en el sentido de que casi toda la familia coopera financieramente para el cuidado, mantenimiento, alimentación y esparcimiento de los dos perros que viven con nosotros.

Podría decir que en casa casi a todos nos gusta la convivencia con los animalitos. Para mis hermanos y para mí, no son sólo animalitos, sino compañeros auténticos; para mi mamá siguen siendo nomás animalitos, pero les profesa amor, lo que la hace miembro del Team Perritos. However, mi papá (que es un ojete, no sé si lo había mencionado ya), los trata con la punta del pie y no entraré en detalles sobre ese delicado tema.

Yo había ido dejándolo y dejándolo, pensando al respecto, pero creo que inconscientemente para dejar que pasara más tiempo y ya no fuera posible cortárselas por su edad.

Sin embargo la presión continuaba. Presión de mi papá tipo: “Yo conozco un veterinario que puede hacerle el corte de orejas en 200 pesos”.

WHAT THE FUCK!? ¿DOSCIENTOS PESOS POR UNA OPERACIÓN?. De que no sabía si reírme, llorar o renunciar a mi apellido paterno de pura vergüenza.

Total que la mitad de la familia votó a favor del corte de orejas, que creo que se llama Otoplastia, e incluso pagaron la operación, que tiene un costo total de 2,800 pesos.

El procedimiento consiste en dejar a tu perro por la mañana en la veterinaria, en ayunas durante las últimas 12 horas, y recogerlo por la tarde, casi a la hora de cierre. La operación se hace temprano y el perrito se queda en observación y recuperación lo más posible.

Cuando lo dejé me explicaron que el perro tendría que regresar por los siguientes cuatro días para aplicación de analgésicos y antibióticos.

Bueno, pues cuando lo recogí se veía en buenas condiciones, despierto, caminando y normal, lo noté un poquititito menos juguetón y serio, pero era obvio.

Todo transcurrió con normalidad, fuimos a casa, comió, tomó agua y fue hasta la noche cuando totalmente cambió la situación.

Le pegaron los medicamentos y estuvo high as fuck. Noqueado, con los ojitos idos, no se hallaba en ningún rinconcito, ni en cama, ni en piso.

Corte de orejas para Dobermann

 

Esa noche me acosté con él y le pedí perdón.

Realmente el cuadro no era tan grave, Moreno andaba más high que Hendrix en el Monterey Pop Festival 1967, pero yo me sentía la mierda más grande hecha por el hombre; me lamentaba por haberme creído tan soberbia como para tomar una decisión sobre otro ser vivo.

Para mí fue un golpe fuerte verlo así, la verdad, me arrepentí, me arrepentí y me arrepentí, pero ya no podía hacer mucho más que lamentarme y facilitarle las cosas en estos momentos.

Al día siguiente Moreno volvió a la normalidad y no sé si pase con todos los perros, pero a éste ya le valía madre y corría y jugaba y era como si nada hubiera pasado. No sé si tiene que ver con el tamaño del perro, la raza o si simplemente la recuperación es así de buena para todos, pero Moreno estuvo tan normal como siempre.

Las orejas quedaron envueltas en tafetán para mantenerlas erguidas, pero los puntos estaban al aire, así que había que cuidarlo de que no se rascara o se frotara con las paredes o los sillones. Moreno es súper obediente y no batallamos tampoco para cuidarlo. Tú le dices que no y la mayoría de las veces obedece, así que no tuvo problema con arrancarse los puntos, ni tuvo infecciones, ni nada nadita.

Corte de orejas I

La recuperación pasó tan rápido que no tuve tanto tiempo de sentirme mala madre, sin embargo definitivamente no recomiendo a nadie realizarle este procedimiento a su bebito.

En algún momento pensé que era comparable con hacerle una circuncisión a un recién nacido, o hacerle los hoyitos para aretes a las niñas, ambas son decisiones de los papás… pero en el caso de los perritos, no sé, yo sentí que ellos son aún más vulnerables que un ser humano que crecerá y tendrá su voluntad propia; los perritos están excentos de cumplir con normas sociales… ay, no sé, ya me estoy mal tripeando.

Dobermann

Dobermann II

El caso es que me arrepentí… pero luego no tanto.

Es que aparte de tener una reputación de asesino, el Dobermann tiene una cosita que no sabes explicar, una chispita en los ojos que dice “No seas pendejo, pendejo, deja de chingar o te arranco los testículos”, y entonces todo el mundo mejor se hace a un lado en el parque y prefieren admirarlo de lejos.

Con las orejas cortas, Moreno se ve como un matón sanguinario y nadie adivina que es un cachorrito con la personalidad de un niño de tres años y la dulzura de un pollito. Es muy cariñoso y exige caricias y besos, y bien inocente cede ante todo lo que su hermano mayor le manda. En casa es un desmadre, pero pareciera que lo hace a propósito, y cuando salimos es súper obediente y siempre nos hace quedar bien. Los que no lo conoces se quedan admirados de su obediencia y fidelidad… es raro y difícil de explicar por qué Moreno se comporta así.

Dobermann

Dobermann

El veterinario me explicó que la ley estaba a punto de prohibir el corte de orejas a perros en México, que incluso en Europa ya no era posible realizar estas operaciones, pero que en el caso de Moreno quizá era lo mejor pues sus orejas estaban muy largas para su edad y todavía les faltaba por crecer (no es justificante, repito, es sólo lo que dijo el doctor).

A las orejitas pronto les crecieron sus pelitos y Moreno se ve muy contento y asesino… y creo que no me odia…

Dobermann on the couch

Al cartílago todavía le falta por crecer, las orejas no paran su crecimiento, y hay que esperar a que el perro sea un adulto para que pueda tener control y fuerza en sus orejas para que puedan pararse picuditas, por eso todavía las tiene tristes.

Dobermann con corte de orejas

Y bueno, eso era lo que tenía que sacar de mi pecho, ya no me siento tan mal de seguir ocultando este secreto. Si lo sabe el Dios de los perritos, que lo sepa todo el mundo.

Moraleja: No le corten las orejas a sus perritos a menos de que tengan los huevos para lidiar con esa decisión. No lo condeno ni lo apoyo. Yo sólo digo que yo no estaba preparada para eso y me fue de la chingada.

Gracias, buenas noches.

Moreno va de paseo

Mi morenito chulo

Morenito se está convirtiendo en el Señor Moreno.

El Señor Moreno

El 27 de abril cumple apenas cuatro meses y literal, cada día vemos un milestone, cada día crece un chingo más, cada día obedece una cosa nueva o aprende una maña nueva… un desmadre.

Hace un par de semanas ya no la veía de llegue, el perro está en lo de los dientes, que si le salen, que si le da comezón… y se está comiendo absolutamente todo.

Come cables de Ipad mini:

El cable del Ipad valió madre

Come pared:

Morenito comiéndose la pared del baño

Come brazos, piernas y la ropa de todo el que se deje. Lo juro no soy una cutter, ni tengo (más) tendencias suicidas.

Mis brazos rasguñados y mordidos

Y yo estoy que me lleva la ver… dad.

Estaba muy preocupada porque el muchacho tiene mucha energía. No lo hemos sacado a pasear al parque porque le faltan dos vacunas y no queremos que perros enfermos le peguen bacterias y viruses,  pero hay tardes que si no lo he sacado al patio, el pinche perrillo se la pasa corriendo en círculos y saltando como cabra ante la mirada aburrida y de oliendo a caca de Güero, su hermano mayor.

Güero va acostumbrándose a tener un hermano, pero igual mi Güerito es un abuelito casi y lidiar con un cachorro que sólo quiere jugar y saltar le es muy difícil. Sé que lo intenta, lo veo, pero hay días que anda de andropáusico y ni le muevas.

Lo que nunca: un día de desesperación, el Güero me mordió por primera vez. Le metí una regañada y nos contentamos después, pero es que el Moreno me lo pone de mal humor y yo ya no sabía ni qué hacer.

Por ahora, los trucos mágicos son sacarlo al patio y darle a morder una carnaza , si no lo hacemos, olvídate, se me cae la casa. Un día era tanta mi desesperación que arranqué un pedazo de madera de una silla y se lo di para jugar (Dios, perdona mis pecados).

Moreno muerde madera

Salió por primera vez hace unas semanas al veterinario y su reacción fue de susto, no quiso caminar solo y lo tuve que cargar todo el camino, sin embargo sospecho que esto tendrá que cambiar, porque el perro orita es del tamaño de un caballo para enanos.

Morenito va al veterinario en coche

Morenito va al veterinario.

Me gusta mucho observarlo y ver cómo comienza a entender y a obedecer. Estoy sorprendida de la inteligencia de la raza, supongo, porque Moreno apenas es un cachorro y ya entiende algunas órdenes, ya sabe salir a hacer pipí (todavía no avisa) y pide agua.

Ya me llora cuando me voy y se pone feliz cuando me ve llegar, Awwww!!!!

Todavía le sigo llamando Moreno y el resto de la familia le dice ‘Bruno’, y parece que entiende de las dos maneras.

Sus extremidades todavía son torpes pero ya salta con cálculo y sube a las camas de un brinco. Acaba de descubrir que puede ponerse en dos patas y asomarse a las mesas, ya también descubrió que encima de las mesas hay comida (Oh, good Lord, please help us).

Escena I: El Moreno piensa que nadie lo ve y se asoma a la estufa porque piensa: por aquí yo siempre veo que mi mamá saca comida que sabe rico.

Escena I: El Moreno piensa que nadie lo ve y se asoma a la estufa porque piensa: por aquí yo siempre veo que mi mamá saca comida que sabe rico.

Escena II: Güero lo descubre en la travesura y le grita: Ya te vi, perro hermano, le voy a decir a mi mamá!!!

Escena II: Güero lo descubre en la travesura y le grita: Ya te vi, perro hermano, le voy a decir a mi mamá!!!

Escena III: Güero me llama: Look, mom, he's been naughty!!! Punish him!!!

Escena III: Güero me llama: Look, mom, he’s been naughty!!! Punish him!!!

Me tiene un poco preocupada que le teme a los extraños, pero ya un par de veces lo he visto “defenderme” o “cuidarme”, espero que en los próximos meses desarrolle un poco ese lado “territorial”.

Su hiperactividad de cachorro nos preocupaba y pensamos en meterlo a una escuela para perritos porque nos interesa que sea un perro educado; anteriormente había mencionado que a mi casa vienen mis sobrinos bebés y no quiero que el perro se convierta en una amenaza para ellos, pero desde hace un par de días he notado otro cambio en él: el amor.

Morenito sleeps

Alomejor piensan que es ridículo, pero yo les hablo mucho a mis perros, mantengo conversaciones completas, les pregunto cosas, les pido favores, no me da miedo que me tachen de loca.

Opino que el perro, tan inteligente como es el animal, necesita cierta interacción con su amo, hablarles a los ojos, no sólo mandarles y obligarlos a obedecer, sino una convivencia amable y estricta que permita que cuando llegue la hora de mandarle algo, el perro casi te lo deba. No sé si me explico…

Mis hijos me reciben después de llegar del trabajo.

Total que esta táctica creo que también me está dando resultado con el Moreno y comienzo a ver gestos de amor hacia mí en él. Besos, agradecimiento (Güero sabe agradecerme y pedir disculpas), abrazos… creo que ya le comienzo a vislumbrar una personalidad.

Morenito crece muy rápido, tan rápido que siento que no estoy documentando tan fielmente su crecimiento (lagrimita de mamá cuervo), pronto le va a dar vergüenza que le llame “Mi morenito chulo”, le dará vergüenza que sus amigos lo vean conmigo, conocerá el amor de una chica… pero, escúchame bien Moreno Alberto Salamanca, el amor de madre sólo es uno, me oíste!!!??? nomás uno!!!!!

Morenito chulo

Todos en casa, incluyendo mi papá, que es un ogro horrible que odia los perros y las pitufifresas, opinamos que Moreno se está poniendo muy guapo, un animal muy hermoso, y lo de cortarle las orejas ha estado en la mesa de discusión. Yo la verdad me he venido encariñando con su par de cartílagos que lo hacen ver tan cosita linda de mamá, pero la imagen de un dobermann que tiene la familia se parece más a esto:

Dobermanns asesinos

Les agradecería sus opiniones… y si tienen consejos para mí sobre el cuidado de un animal como este, porfavorporfavorporfavoooor dénmelos todos, se los voy a agradecer con infinidad.

Bebitos duermen

 

Morenito llega a casa

Sin querer queriendo creció la familia… aunque sospecho que así crecen todas las familias (if you know what I mean jajaja).

Un día que hacía mucho frío llegó el Morenito…

…un Dobermann sepia, cachorro, último de una camada de papás puros pero descuidados que eran guardianes de un rancho en Doctor Arroyo. Nació un 27 de Diciembre y exactamente dos meses después vino a la casa con muchas pulgas y mucho miedo.

Tenemos casi tres semanas tratando de ponerle un nombre, pero no había pegado nada. Yo buscaba un nombre corto, conciso y fuerte, porque calculo que este perro va a crecer descomunal. Vi una foto del papá, y sentado en sus patas traseras le llegaba a la cintura al señor que lo cuidaba. Increíble. Mírale nomás las patotas.

El caso es que yo me debatía entre bautizarlo como Atlas,  Capo, Orión, Adolfo, Gunther, Boris o Tomás… pero como la decisión no recaía sobre mí absolutamente, tuve que pelear para que no le pusieran Draco, Doby, Rocky, Brownie o el peor de todos: Haku. ¿Te imaginas gritarle ‘Hakuuuuuu’ en un parque, en frente de los demás perros? ¡Qué vergüenza!

Mientras se decidía lo del nombre, yo le decía “Moreno”: Morenito, morenazo de fuego, negrito de mis pesares ojos de papel volando, mulato, Palazuelos-el-diamante-negro… pero la mayoría votó y como que la democracia indicó que este perro había venido al mundo para ser Bruno.

Yo no estoy de acuerdo, la verdad, me suena a actor porno o a Bruno Mars. Mil veces preferiría que se llamara Juan.

La cosa es que el perro está medio pegadito a mí y como yo nomás le digo ‘Moreno’, creo que ya va reaccionando cuando le dices “Ven acá, moreno”. Me van a pasar a disculpar, básicamente.

Le ruego a Dios que a todos se les pase la fiebre de llamarlo ‘Bruno’ y que por obra de nuestro Señor Jesucristo nos venga otro nombre caído del cielo. Praise the Lord.

Además de la lana que hay que invertir en este animal, mi principal preocupación siempre fue cómo se iba a llevar con el Güero, el bebé de la casa, un poodle de unos 13 o 14 años que ha sido el rey de toda nuestra atención, el santo soberano de mi amor, de mi cama y de todo lo que quiera, mi taquito de pollo hermosobelloyguapo.

Yo ya me veía tratando depresiones perrunas y sufriendo con el corazón partido por la mitad, porque el Morenito también es tan guapo y tan apuesto… pero creo que por ahora va funcionando, slowly but surely.

El Güero lo detesta, le gruñe aunque esté a millones de kilómetros de distancia y lo corretea, para dejar claro, supongo, que él llegó primero y que tiene derecho de antigüedad. He batallado mucho, porque si Güero ve que primero llegué a abrazar al Moreno, no me lo perdona y me evita todo el día, no me hace caso si le ordeno algo y lo que es peor, no me da besos. La he pasado mal con esta casa llena de desplantes y escenas de celos…

Por ahora, a lo más que he llegado es a lograr que compartamos la cama los tres. Un pequeño paso para Lix, un gran paso para la humanidad.

Dudaba también de tener al Moreno cerca de mis sobrinos (un par de cuatitos de 2 años), porque todo el mundo acusa a los Dobermann de ser bravos y traicioneros; mi papá fue mordido por uno en la cara y jura sobre lo más sagrado que no hay que tenerles confianza. Yo la verdad es que no veo nada más que dulzura en este perrito. Sus ojitos de color miel están bien bonitos, y cuando lo regañas te voltea a ver hacia arriba y quieres correr a abrazarlo y decirle “no me mires así, perdónameeee, yo me castigaré sola porque cagaste la cocina”.

 

 

Me hace falta buscar juguetes apropiados para el muchacho, porque nunca he tenido un cachorro de perro de raza grande. Antes del Güero tuvimos otro poodle y no batallamos porque son perritos de casa, de estar echaditos en los pies y jugar tantito con una pelota sin hacer desmadre ni exigir tanta manutención. Este perro trae una energía bien fuerte, con muchos movimientos torpes y siento que con menos cerebro que un perro de raza pequeña… es raro… Me gustaría comenzar a entrenarlo pronto, necesito que sea un perro educado porque en casa hay bebés, siempre hay visita y no me gustaría que fuera agresivo o antisocial.

Siento que con Güero no tenía problema con que fuera un chiflado porque si se me pone bravo nomás lo cargo y ‘Aplácate, pelos’. Pero el Moreno… nel, pienso que va a estar cabrón, ahora mismo va a cumplir 3 meses y ya es más grande que su hermano poodle.

Por ahora estamos en las vacunas, viendo la posibilidad de no cortarle las orejas, aunque todo indica que vamos a tener que hacerlo si queremos ‘presumirlo’ como ‘de raza’… no sé, eso de las orejas, no sé… necesito investigar bien qué pedo con eso… Ahora mismo las tiene tan hermosas, enormes como de elefante, ayyyy lo adoro.

Ya le comienzo a ver la cara de perro rudo y ya ladra bien grave… me sorprende y me saca de onda la experiencia de lidiar con un perro de raza grande, no es lo mismo que vivir con un perrito de casa… estoy aprendiendo a ser otro tipo de mamá… hay qué ver cómo funciona esto. Dios nos ampare.

Bienvenido a casa, Morenito, vamos a ser buenos contigo (: