Tú no tienes la culpa, mi amor, de tanto tiroteo

Posted On 23 mayo 2011

Filed under cotidianeidad, Monterrey, narco, sangre

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Cada vez que pienso que Monterrey ya ha tocado fondo, una cosa peor viene a callarme el hocico. Precisamente esta noche, hace una hora, mi familia y yo estábamos tirados en el piso escuchando un tiroteo de distintos calibres en lo que parecía que era a la vuelta de mi casa.

Anoche Raúl me decía que ha decidido que nunca más saldremos a la calle de noche, se acabaron las cheves tranquilas, las cenas a las 10 de la noche, los volveres a casa atravesando Garza Sada, Dios te libre de andar en la Zona Tec.

Una amiga tiene suficientes problemas psicológicos a causa de la inseguridad que ha tenido que acudir a un psicólogo, a mis 28 años ya me han apuntado a la cabeza dos veces con una AK-47, un familiar y un amigo mío han estado secuestrados, hemos sido víctimas de amenazas, vemos hombres armados “patrullando” las calles… y ahora el Café Iguana.

La cosa va por el lado de la indignación, pero también de la vergüenza porque tristemente nosotros tenemos la culpa.

Yo me acuso de haber consumido drogas, de hacerme de la vista gorda y nunca denunciar que en el baño de hombres del Iguanas vendían chingaderas, de no haber divulgado el tamaño de ratota que era Rodrigo Medina antes de que fuera Gobernador, me acuso de tener miedo.

Me consuelo diciéndome que esta guerra no es mía, que es de otros, y que cósmicamente ninguna de esas balas es para mí ni para nadie de mi familia y amigos, pero luego pasan cosas como las de anoche y termino confundida, alterada, conmovida y encabronada.

Íntimamente acepto que todo se está cayendo a pedazos, que vienen más cosas malas y peores, que debemos andarnos con cuidado. Acepto la mierda porque creo que hay que destruirlo todo de raíz para reconstruir, pero luego me descubro aceptando la mierda inaceptable y me entristezco de mí misma, de mi país, del fin de los tiempos.

Detrás de la mente, al final de todo mi tiempo buscándole una solución a este problema me sorprende la ironía y me pregunto: ¿Para qué hemos vivido tanto? ¿por qué he vivido para ver el nacimiento y la muerte del Café Iguana? ¿por qué conocí a la persona que falleció ahí? ¿por qué me tocó a mí (a nosotros) ver tantas paredes rafagueadas, tantos charcos de sangre? ¿por qué unos han muerto y nosotros seguimos vivos? ¿por qué me tocó nacer en México? ¿es posible que yo sea el factor de cambio? ¿qué es lo que tengo que hacer? ¿QUÉ ES LO QUE ME TOCA HACER PARA DETENERLO?

Busco claridad.

Mando mucha luz para que muestre el camino a los fallecidos y mucha más para los asesinos.

2 Responses to “Tú no tienes la culpa, mi amor, de tanto tiroteo”

  1. Anónimo

    siempre me gusto tu forma de escribir, y todo lo q dices es muy cierto, es asi como q lo q todos pienzan y nadie sabe decir

  2. Anonimo II

    Es una lastima lo que esta pasando en estos tiempos, realmente sera el fin del mundo que conocemos?.

    Cudiate mucho por favor.

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