The stalker hits Austin


Como en el regreso de cada viaje (Dios nos permita siempre regresar), yo sé que estaban esperando la dosis de paparazzi, los retratos a escondidas, el espionaje público-social.

Regocíjense en las caras de extraños y admírenlos cuando caminan por ahí sintiendo que el mundo es sólo de ellos.

Bonitos así, sin saberse fotografiados, naturales, espontáneos, hermosos en su individualidad, grandiosos en sus soledades.

¿Son ellos o soy yo la rara?

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