Mil y una maneras de arruinar un pay de limón

Un señor muy amable llamó hoy cuando me acababa de levantar. Había leído algunos capítulos en cama y tenía en la mano un platito con una rebanada de pay de limón. Dios bendito.

Tan amable el señor que dijo “Buenos días” cuando escuchó mi voz ronca y matinal, y se dedicó a confirmar algunos datos como mi número telefónico, mi dirección y el nombre al que la línea de teléfono está registrada, este último dato equivocado, sólo este último dato.

Le dije igual de amable, aunque desconfiada de tanta información personal, que sí y que no. Digo, igual hubiera sido que me confirmara el color de calzones que llevo puesto, la marca de dentrífico que uso y la posición que más me gusta a la  hora de coger, aunque bueno, eso me hubiera asustado más.

El señor era un “trabajador” de la delincuencia organizada que quería amablemente hacerme saber que soy una hija de puta que me va a llevar la chingada. Oiga, Señor Don Narco, pensé, ya sabemos todos que soy una Hija de Puta (con mayúsculas) y yo creo que en este mundo a todos, eventualmente, nos va a llevar la chingada, ya sea gracias a usted o al resto de probabilidades que la chingada nos ofrece.

Por supuesto no es la primera vez que recibimos llamadas de este calibre, seguro que algo pasa en este barrio, pero es que uno no puede evitar que le tiemblen las piernillas como mínimo.

Es verdad de Dios que a un punto de la llamada la estática y la interferencia arruinaron su amenaza y me arrojé a decirle “Híjole, ya no le escucho, como que se corta la línea”, una cosa para reírse porque el Señor Don Narco se preocupó un poco y comenzó a lo “¿Bueno? ¿bueno? ¿Ahí me escucha?”. Y para rematar yo le respondía “No, no le escucho nada, qué pena”.

Al momento en que el Señor Don Narco se dio cuenta de que le tomaban el pelo, amenazó de nuevo: “Mire, mija, estoy afuera de su casa y voy a entrar y les va a llevar la chingada a todos los que…”

Bueno, que lo mejor era colgar si no nos íbamos a llevar la fiesta en paz.

Había escuchado en el radio precisamente ayer que cuando uno recibiera una llamada así debía colgar y enseguida llamar al 088 (en México) para denunciar o recibir indicaciones de qué hacer y cuando me proponía hacerlo levanté el aurícular y el Señor Don Narco seguía ahí, recitando su diatriba invocando las “Chingadas” y las “Vergas”.

Uno no debe asustarse, hemos escuchado muchas veces a las “Chingadas” y las “Vergas” y para amenazas estamos hasta el culo, que al día recibo al menos una de estas de parte de mi papá, mi jefe o a veces mi novio.

El nervio no me dejó, pero quise decirle “Señor, el narco es un pedo entre ustedes. Las camionetas con hombres armados no son mi culpa ni mi responsabilidad y sin embargo usted viene a joderme la mañana y a amargarme mi pay de limón, a meter el miedo a la fuerza a mi vida tranquila y sin queveres con la gente de su calaña. Yo no tengo la culpa que lo anden cazando, que anden detrás de usted una horda de AK-47’s y tenga que andar averiguando por teléfono quién lo echó de cabeza. Vaya a joderle la mañana a la más vieja de su casa, porfavorcito”.

Quise decirle eso y muchas cosas más que tienen que ver con su educación, con su estilo de vida y lo perdedoras que son sus decisiones, sin embargo el miedo no me lo permitió, pero a la próxima (¿Mencioné que no es la primera vez que llaman, right?) prometo cagar el miedo y decirle a través de mi teléfono Telmex y su pinche Nextel en Santa Marta Acatitla: Mire, el que se tienen que ir a la chingada de una vez es usted, dedíquese a sus cárteles y a mí déjeme el pay de limón, ¿entendió?

2 Responses to “Mil y una maneras de arruinar un pay de limón”

  1. Carlos Martínez

    Execelente!!!
    No es que me alegre de la manera como arruinaron tu pay, sólo que eres capaz de hacerme reir leyendo una situación de la cual me hierve la sangre. Porque tiene uno que ceder a la intimidación de este tipo de gente, como pretenden intimadar si son ellos los que están viviendo siempre con el miedo y escondidos hasta de sus “amigos”

  2. Anónimo

    jajaja muy cómica y original manera de abordar un tema que a pesar de estar muy “choteado” nos sigue asustando a todos los mexicanos! Sorry por el postre!

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