Is there a ghost in my house?

Posted On 24 marzo 2011

Filed under catársis, familia

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He pensado mucho en mi agüelo porque mañana cumple cinco años de haber fallecido.

Cuando pienso en él, hay un piloto automático que más bien me hace pensar en mí cuando sucedió ese día. Recuerdo muchos retazos de imágenes, el tiempo cortado, la manera en que la luz caía ese día…

Yo dormía en la sala, junto con todos, desde que nos llamaron  a cada uno que quizá podían ser sus últimas horas, nos instalamos en la pequeñita casa de tres habitaciones. Unos dormían sentados en los sillones recargando sus cabezas, por ahí estaba el equipo que usa mi primo para jugar futbol americano porque cuando le llamaron estaba en entrenamiento, había colchas en el piso, velas a medio encender, unos dormidos en las orillas de las puertas…

No había un silencio sepulcral que generalmente se reproduce en las casas de los que están a punto de morir, no… no le temíamos precisamente a la muerte, por eso no la respetabamos, hablabamos fuerte, comíamos todos juntos, platicabamos y nos reíamos, mientras mi agüelo seguro nos escuchaba en el otro cuarto. No estaba presente la muerte realmente, sino el suspenso si seguiría vivo mañana o no, entonces creo que lo vivimos como él hubiera querido que lo vivieramos: “No hagan desmadre, pidan una pizza, si quieren escuchar música ahí esta el tocadiscos (el tocadiscos, házme el favor, agüelo!, eso ya no se usa)”.

Entre 2 y 4 de la mañana (hemos perdido noción del tiempo de tanto que lo platicamos y lo recordamos en silencio, todos tenemos una versión distinta, supongo que todos tuvimos nuestro proceso para manejar el momento exacto de su muerte y a todos nos pegó a distintas horas o con diferencia de minutos)… entonces entre 2 y 4 de la mañana existe en mi memoria un pequeño gritito, una especie de asombro acallado con las manos de alguna tía, quizá, una cosa de nada, nada de escándalo, sólo un suspiro de asombro o dolor… mis piernas estaban hechas de un resorte fuerte y me levantaron sin siquiera estar despierta aún.

Y ahí está mi herida mental: La imagen del pasillo que me conduce a su cuarto para comprobar si murió o si nomás fue que a alguien se le cayó el café.

Millones de años pasaron y yo seguía caminando ese pasillo tratando de llegar a la puerta. Todos mis pensamientos pasaron durante los dos segundos que me tardo en recorrer ese pasillo de cinco pasos. Pienso que en ese momento quizá hubiera aplicado lo de la paradoja del Gato de Schrödinger: si sigo caminando todavía tengo oportunidad de crear mi realidad y decidir si el gato está vivo o está muerto, aunque bueno, en este caso el gato como objeto sería mi agüelo.

Yo, que soy más pacífica que del estilo del “Fuck the system”, no pude con el tamaño de esta realidad y cuando terminó el pasillo, mi agüelo efectivamente había fallecido.

Lo que sigue después de haber alcanzado el final del pasillo es un retrato móvil que me tortura y me hace feliz al mismo tiempo (Y no, no es una contradicción!).

Mañana se cumplen unos cuantos años desde que recorrí ese pasillo para encontrar que mi vida no iba a ser la misma nunca más, por más que rogara, rezara, o pidiera lo contrario haciendo pataletas en el piso.

Las cosas cambian de un momento para otro, he aprendido. Y es increíble que así sea.

Me sorprenden las cosas de la vida y la muerte, el tiempo… todo eso incomprensible es increíble, tan complejo, tan doloroso.

Quería ir al panteón a visitarlo, quizá llevarle el desayuno, pero luego me lo pensé bien y no se me hace políticamente correcto celebrarle a un muerto el día en que murió, celebrar el día en que nos dejamos de ver para siempre.

No sé…  no sé realmente qué se hace en estos casos porque siento la necesidad de recordar este día, pero ¿para qué? ¿Es esto un plan masoquista publicitario? Y además ¿De qué sirve que yo lo recuerde? ¿Él lo recordará? ¿Querrá él mejor olvidar todos los 25 de marzo de la eternidad?

 

One Response to “Is there a ghost in my house?”

  1. carolinadelmictlan...

    Me conmueven tus palabras, tengo un vacio similar, solo que yo no estuve fisicamente para despedir a mi nana…va a ser un año que fallecio y 5 desde que deje Mexico…continuo con la tristeza de aquel no-adios, hasta pronto…y me perturba la idea de pensar si ella me capto en su mente, sus recuerdos en ese instante…de su partida…
    hoy leia tu nota..junto a la cancion que le gustaba mucho La llorona..y pensaba para mis adentros..”Me pregunto, si alla donde estas..piensas en mi..pienso en ti y me llueve poesia, esos ojos tlaxcaltecas..ojos lluvia que llegaron en abril al rincon de los gatos, sedientos y sin rumbo…”

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