Tlön

Posted On 23 agosto 2010

Filed under manías, miedos, obsesiones

Comments Dropped one response

“Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza del presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo del presente. Otra escuela declara que ha transcurrido ya todo el tiempo y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso irrecuperable. Otra, que la historia del universo (y en ella nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas) es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio. Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y así que cada hombre es dos hombres”.

Este es un fragmento de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” de la vergisisisisima Jorge Luis Borges (disculpen mi francés, Jorgito no puede ofenderse en el más allá). Es quizá el mejor de los mejores cuentos alguna vez escritos y uno de mis favoritos de todos los del mundo de favoritos del favoritismo. Es increíble!

La última línea de este fragmento que les presento me causa muchísimo conflicto y pensarlo implica un vacío en mí que se siente como miedo y un mareo como de estar a punto de desmayarse o de caerse al vacío:

“…Mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y así cada hombre es dos hombres”

Realmente, ¿qué carajos estaba pensando Borges a la hora de escribir esto? Amigo, stop shitting me!

Mientras dormirmos aquí, estamos despiertos en otro lado. Si así cada hombre es dos hombres, cuando estamos despiertos en ese “otro lado” y decidimos dormir en ese “otro lado”, implicaría multiplicarnos y entonces ahí cada hombre sería cuatro hombres. Si en uno de esos “otros lados” dobles o cuádruples, decidimos nuevamente dormir, nos multiplicaríamos por cuatro, seis, ocho y así para toda la eternidad y la infinitud del tiempo y el espacio.

Borges no escribe nada más en su cuento sobre esa posibilidad gravísima. O sea, ¿en qué punto se le ocurre no escribir sobre esa consideración y dejarnos a los lectores con los ojos de espiral, setenta años después?

Cada uno somos mil, o no, qué digo, cada uno somos infinitos, siempre repartiéndonos el sueño en este mundo y en otro, doblándonos cada noche y desdoblándonos cada mañana, ¿o desdoblándonos cada noche y doblándonos cada mañana?

Desdoblarse para luego desdesdoblarse para luego desdesdesdoblarse para luego desdesdesdesdoblarse, para luego desdesdesdesdesdoblarse.

Si no sabemos cuál es el mundo inicial de dicho doblamiento y desdoblamiento, la  paradoja radicaría en que doblarse es hacerse dos, desdoblarse hacerse uno y desdesdoblarse sería hacerse antes que uno, como hacerse decimal  (jajajajjaa).

Si es así, estamos perdidos en un mundo matemático-metafísico que yo bautizaría como “matemametafísicotico”, que proviene de matema-metafísico-tico… y lo divertido, y por lo que me he reído por casi cinco minutos straight, es que al juntar la palabra, se devela otra palabra “siscótico”: MATEMAMETAFÍSICOTICO.

Psicótico, según la real academia de la wikipedia, proviene de la psicosis, que es un estado mental descrito como una pérdida de contacto de la realidad.

Para estas alturas de este post, hemos perdido contacto con lo real, y efectivamente no hay otra descripción que se apegue a las circunstancias (ya no diré la realidad), pero después de este paréntesis volvamos a lo que nos interesa.

Basados en que mientras dormimos aquí estamos despiertos en otro lado, las posibilidades de ser lo que queramos ser son infinitas y existe el peligro latente de darnos cuenta, en cualquier momento, que podemos hacer lo que queramos, lo que se nos de nuestra rechingada gana.

Morir en este mundo no es la gran cosa y al rato nos despertamos al mundo anterior. En este mundo podemos tener un esposo y en el otro una novia. En este lado caminamos en el piso y en el otro lado los tigres son transparentes. En este mundo vivimos de aire, en el otro vivimos hacia dentro del cuerpo. En este mundo tenemos dos bocas en vez de ojos y en el otro los árboles crecen hacia abajo de la tierra. En este mundo se puede caminar sobre líquidos y en otro podemos dibujar con los dedos cosas que luego se convierten en objetos sólidos, un auto, un dinosaurio, unas escaleras…

La sarta de pendejadas que se pueden hacer en esos mundos sin cambiar la realidad original… Si esto fuera verdad.

Al principio del cuento, cuando Borges cita a Bioy Casares, y dice que “…los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de hombres”, la palabra “abominable” llamó mi atención.

Después de este debraye lo confirmo, el doblarse/desdoblarse es una abominación, es terror puro… qué tranquilidad sentiría si estuviera segura de que sólo somos uno solo.

One Response to “Tlön”

  1. Rubí

    con tu post mi mente se recordó a Neale Donald, y si todos los humanos somos partes desdobladas de un ser Dios, ahora mi mente divaga sobre la divinidad y asuntos de las filosofías del New Age, pero que interesante lix muy interesante…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s