Deja camionazo doce lesionados

Posted On 12 junio 2010

Filed under catársis, stalker

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Estas fotos las pedí prestadas.

Son de un camionazo donde muchas personas resultaron heridas (la segunda foto retrata la magnitud del siniestro), ninguna de ellas de gravedad. Una probadita de lo que me toca ver todos los días, pero esto no es para bajonear, sino para golpearme en la cabeza con un reloj con alarma despertador.

Lo que van a ver en estas siguientes dos fotos tiene una relevancia mínima y su atención debe ir (primero) únicamente enfocada a la niña.

Ahí en medio hay una niña vestida de amarillo, desgreñadita, linda y redonda, y cubierta de sangre. Sólo un ser supremo, grande y sabio sabe por qué no me puso en este periódico de fotógrafa, lo agradezco todos los días.

Vuelvan a la niña.

La primera vez que veo las fotos de un evento es ‘por encimita’, con un juicio de editor que debe ser rápido y gráfico: ¿Qué cosa me sirve para públicar ya!?. Así, la primera vez que vi las fotos, no noté a la niña, hasta un segundo exámen, cuando estaba más tranquila y merodaba, nada más para ver sangre, sesos o piel machucada: Confieso que lo hago con un morbo recién adquirido y cultivado.

Esa niña soy yo.

Vaya, no soy, pero soy. Esa es la imagen que tengo de mí durante mi niñez. Es una mezcla de asco y cariño, una condescendencia, unas ganas de peinarla y hacerle una caricia en la mejilla, pero a la vez sólo siento morbo de verla hecha un asco. Me da ternura y tristeza a la vez.

De seguro iba en el camión con su mamá y su tía (no sé, estoy inventando), el camión se impactó y ella se fue rodando por el piso. Es seguro que esa sangre no es de ella, siempre es de alguien más. No llora pero no se despega de los adultos y mira todo a su alrededor con susto y sin ganas de comprender. No suelta el refresco jajajaja

Guardé estas fotos porque me gusta verla, quizá si fuera más enferma la tendría de Wallpaper, pero no estoy tan desequilibrada y de vez en cuando abro mi carpeta de ‘guardaditos’ y la veo, y me río. Me reconozco en ella, siento que nos parecemos.

No sé por qué lo hago (eso de volver a estas fotos al menos una vez al mes), no sé qué añoro, no me pongo a examinar lo que traigo porque siento que no tiene caso, nada más quiero verla y sentir que ella es yo y que yo soy ella.

Una vez anterior a esta, también me había visto en en una niña, en las callecitas de Guanajuato. Tendría cinco años, tal vez, iba de la mano de su mamá y nos vimos a los ojos hasta que se me perdió entre la gente. Me gusta creer que nos reconocimos de otra vida o de esta… quién sabe.

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