Pensabas que no, pero sí

Posted On 31 marzo 2010

Filed under evasión crónica, oficina, sangre

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Te estas enjabonando el cuerpo en la regadera, resbalas, te golpeas en el suelo mojado y mueres. Estas cocinando un pastel en el horno, se rompe una tubería, se desata una fuga y mueres. Metes tercera, das vuelta a la derecha, y mueres. Caminas por la calle con tu Ipod, apenas va a comenzar tu canción favorita, te de un ataque al miocardio, y mueres. Dejas a tu hijo en la escuela, vuela una caja de un tráiler, te cae encima, y mueres. Te asomas al río, caes, te golpeas en la cabeza, y te mueres. Sales de la universidad en Garza Sada, te alcanza una balacera, y mueres. Das un beso glorioso, sexoso y de amor, te vas feliz a comenzar el día, y mueres. Te bajan de tu camioneta, te piden las llaves, te disparan, y te mueres. Dices “Orita vengo”, pero ya no regresas, y mueres. Dices “Te veo la próxima semana”, empacas una maleta, te vas, y te mueres.

En cualquier momento.

No nos estamos dando cuenta de que podemos morir en cinco minutos, nadie se da cuenta. Damos por hecho que estaremos la próxima semana, que al ratito te veo, que te marco mañana. No. De un instante a otro estamos ya sin vida, con los ojos cerrados o abiertos de susto de ver lo último de nuestros ojos.

Y en la muerte trágica no existe la privacidad, todos te ven, te analizan, de seguro por dentro están aliviados de no estar en tu lugar.

Tu cuerpo va a tomar posiciones inimaginables e incómodas, de accidente, de ademanes que demuestran que la muerte vino sorpresiva, de un lugar más alto, de una manera repentina.

Te bañará una sangre incómoda que se meterá por las orejas, tu cabello será una maraña mojada sobre tus ojos, brazos sobre el rostro, cadera fuera de su lugar, piernas desviadas… en esas posiciones no hay recato ni una manera de recibir bien a los socorristas.

Lo menos que te puede tocar quizá sea la ropa rasgada, la boca abierta igual que las heridas, tu cuerpo flojo, abandonado.

La viste de cerca, por dos segundos pensaste que no, que esto no podía estar pasando, pero sí, esta era la buena.

One Response to “Pensabas que no, pero sí”

  1. Rubi

    Ahy lix, eso de trabajar en el periodico… a veces figura por mi mente todo eso, como será cuando termine, espero terminar entera, que no sea escandaloso y espero no ser material para las ventas de un periodico amarillista, eso es muy cruel, es vender la desgracia ajena y quizá lo que más me indigna es el morbo de la gente que lo compra, anyway, eso no lo podré cambiar ni en un millon de años con mis palabras, y pues en fin, si ha de ser que sea, pero no pensare en eso, quisá el “hasta luego” sea “hasta nunca” sin saber, pero prefiero quedarme con la la duda todos los dias, que por lo que hay que preocuparse es por vivir, que es donde se puede hacer la diferencia, la muerte… esa siempre la tenemos segura

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