Yo nomás iba por una agenda (o “Ya ves que no tengo amigos”)

Posted On 2 marzo 2010

Filed under Literatura

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Como todas las citas y todas las listas de cosas por hacer, comprar o pasar se me revuelven en la coladera de mi cerebro, ya vi que es imposible sobrevivir sin una agenda en este mundo de lobos, canciones de “Take That” y tracklistes (sic) de belleza.

Me largué al pinche Ghandi nomás a buscar esa agenda que quiero, así rapidito porque hay que pasar por Güero al veterinario, dejar a que me arreglen la trabita de los zapatos de flamenco y comer algo porque desde ayer a las 6 de la tarde que no pruebo bocado.

Ese “así rapidito” es pure bullshit para Lizbeth Gutiérrez: Salí de Ghandi habiendo gastado dos mil pesos en libros. Dos mil pesos que no son libres, que estaban destinados a otras cosas prioritarias en mi vida y en mi futuro, tantos pesos que ahorrados servirían para mejorar la economía familiar en mi casa y en mis proyectos.

Me senté en un silloncito de Ghandi para hacer cuentas de lo que llevaba y decidí que no podía dejar ningun libro, todos eran ejemplares potenciales para terminarse o para no volver a verlos en toda la vida (llámese “La Condesa Sangrienta” de Alejandra Pizarnik).

Bien, dije, ¿quién va a detenerme de cometer esta atrocidad?

Venía yo sola, como vengo desde hace unos meses. A mi mejor amigo se lo llevó la chingada (o lo mandé, guarever), casi nunca tuve una mejor amiga. ¿Quién de las mejores no estaba con su marido o sus hijos? ¿A quién realmente le interesaba que yo comprara o dejara de comprar aquella cantidad de libros? ¿A quién le llamo a que me detenga de cometer esta locura? ¿Quién para decirme “Lizbeth, estás loca, dáte cuenta”? ¿quién me diera esas dos cachetadas y luego “estás histérica, como loca, reacciona”? Nadie.

Salí muy feliz y muy triste de aquella librería. (¿Por qué todas mis bofetadas de realidad suceden en una librería?)

Me sentía culpable de dilapidar en cosas sólo para mí, pero por otra parte no tenía realmente en quién dilapidarlas, así que la culpabilidad estaba justificada y con varios argumentos, ya la había descartado.

Joder, no tengo la culpa de no tener novio, ni hijo, ni amigo.  Estos días (me refiero a esta porción de mi vida) han sido como muy individualistas, muy nomás yo y todo para mí, yo, me, myself and I, no porque yo lo quiera, sino porque así se han dado, y me siento rara.

Vendrán tiempos mejores o peores y decido no pensar en eso, no pensar en dinero, ni en culpa, ni en soledades. Sólo vaciarme los sesos en lecturas después del trabajo y confabular ideas, ideas y más ideas para hacer por siempre y nunca estar sin hacer.

El pedo que continúa siendo un pedo real, es que sigo sin agenda y mis días continuarán siendo Chaos A.D. No me importa que mi hermano repruebe mi actitud obsesiva de seguir comprando libros aunque tenga pilas de libros nuevos todavía sin leer.

Y ahora, el presumimiento, la pasarela:

 

 

 

 

One Response to “Yo nomás iba por una agenda (o “Ya ves que no tengo amigos”)”

  1. Rubí

    Jajajajajaja!!!, sí lix que culpa tiene uno de no tener en quien gastar, algo así me pasa también con los libros, pero antes de salir de la casa veo cuanto me puedo gastar y es lo que llevo conmigo :'( luego se tienen que quedar allí en la librería, les prometo que regresaré por ellos un día, a veces regreso, a veces no, pero en fin, entiendo eso que dices, más o menos

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