Me enamoro

Posted On 15 enero 2010

Filed under oficina

Comments Dropped one response

Mi trabajo consiste (entre muchos otros menesteres) en tener mucho contacto con fotografías de asaltantes, homicidas, violadores, pedófilos y delincuentes en general que son presentados en la PGR, en la Ministerial o en la SIEDO.
Uno podría decirse que es un trabajo difícil (lo era al principio, ahora no tanto), pero si hablamos de que se trata de Lizbeth Gutiérrez, Libra do nacimento, loca por convicción y retorcida sin más opción, la cosa cambia, y el objetivo de ese post es admitir que en mi trabajo me enamoro al menos una vez al día.
No sé si presumir o lamentarme de que me enamoro de las fotografías de los malandros más malos y malditos. Me encanta contemplarlos, darle zoom a las fotografías en donde están sangrando, amo a los que son bien villanos.
Claro que uno les tiene un poquito de odio dependiendo del delito cometido, por ejemplo, mi nivel de enamoramiento varía entre un pedófilo y un asesino, y bueno, no estoy hablando de que todos los criminales sean un Brad Pitt andand porque extrañamente casi ningún delincuente es guapo, pero generalmente tienen ese piquete de maldad en los ojos que me gusta.
Claro que también me llegan fotografías de políticos, funcionarios de Gobierno, gente muy trajeada y muy pipirisnais, pero no son tan interesantes como los malandros.
Muchas veces me llegan imágenes de las detenciones en vivo: Uff!!! estas son las mejores porque las fotos son cándidas, espontáneas, del momento y entonces los detenidos salen con cara de malitos, arqueando cejas o lanzando miradas amenazantes que echan llamas con las pupilas. Otras veces están sangrando, llorando, golpeados, algunos asustados (¿por qué no?).

Tú vas desarrollando un sentido extra al ver tantas caras de gente malvada. Aprendes a saber por dónde va el asunto y hasta puedes adivinar el plot del crimen que tal o cual hombre cometió. Tengo una teoría sobre los rostros de la gente que delinque que no expondré aquí, pero que tiene que ver directamente con la fisonomía de la cara y el delito cometido.
El caso es que me enamoro siempre. Disfruto el drama, la tragedia y creo que admiro un poco a los delincuentes. Pienso que la mayoría sufre de cierta manera en silencio y pasan del anonimato al protagonismo para satisfacer una necesidad escondida, por ejemplo al robar (por necesidad o maña), asesinar (por celos, rabia, odio o inestabilidad emocional), al abusar (por ignorancia o maldad pura)… todos ellos son inestables, infelices y eran personas normales que necesitaban atención que nunca nadie les brindó, ya sea desde la infancia hasta ser tratados psicológicamente en la adultez. Creo que todos los delitos pudieron ser evitados en algun momento de la vida del criminal, de cierta manera ellos tienen y no tienen la culpa de lo que hicieron.
Esto me causa un poco de lástima, lo que se convierte en compasión y en algun punto de ese camino pasa a ser admiración o amor retorcido e insano.
Si a esto le agregamos que veo fotografías de ellos toooodos los días, todo el día, creo que mi extraña predilección tiene fundamento, no estoy tan loca, finalmente convivo más con ellos que con personas de verdad (hombres, en particular).
Recuerdo con cariño algunos malitos guapísimos.
Un chavo como de 20 que se robó a una niña de 12 y se la llevó a un motel y se la cogió. Guapísimo, ojos azules, cabello largo y unos ojos de enfermo sexual que daban ganas.
Recuerdo también un narquillo presentado en la Séptima Zona militar, moreno, alto, mandíbula prominente, bíceps y abdomen suuuuper trabajado en el gimnasio y unos ojos que se me figuraban de toro encabronado.
Un hombre que mató a su hijo bebé de un golpe en la cabeza, un chavo que robaba carros, un asaltante de camiones, uuuuffff… muchos a través de la historia.
Es una lástima que su guapura insana sea sólo admirada por las paredes del Penal, así es esto, chavos.

One Response to “Me enamoro”

  1. Polly

    A mi me llaman la atención las fotos de las damas malas, es raro que las viejas sean las protagonistas casi siempre son las golpea. das. Hubo dos monas que osaron robar a los puesteros de Reforma con un valor de aquellos y fueron encureradas y rapadas. Salieron riéndose. ¡Que vá, cabello va y viene!…pero lo bailado. Hay otras que dan risa como las parejas cachondas de la redada.
    La foto 1 me gustó.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s