El affaire de un abrigo

Posted On 13 noviembre 2009

Filed under cotidianeidad, memoria

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Fue una cosa de la misma familia de las estrellas fugaces. Se acercó en silencio por la espalda y puso mi abrigo en el respaldo de la silla en donde yo estaba sentada. Moduló la voz bajito, susurro, cerquita, y mientras me acomodaba el abrigo, casi rosando mis hombros, dijo: ‘Eventualmente tu abrigo se va a caer’. Lo dijo como si quisiera que la oración se quedara incompleta en el aire, flotando, como si fuera una amenaza la caída de mi abrigo, como si él conociera el destino de todos los abrigos del mundo que resbalan de las sillas, como si él y sólo él pudiera impedir (Dios nos libre!) que mi abrigo cayera al piso. Tuvo una oportunidad para tocarme la espalda que duró tres segundos, y lo hizo. Nerviosa y tonta como soy, sólo pude decir: Gracias.

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