Un Homúnculo

Posted On 11 septiembre 2009

Filed under bestiario, Literatura, miedos, oficina, witchcraft

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Gracias a Dios que en el jale está Julio. Ese güey es como un descubrimientillo brilloso (valioso también, cómo no!) entre tanto pedante noticioso, de esos que se la pasan diciendo “…el Manual de estilo periodístico dice que…”. Qué güeva!

Jules completo es un monumento al estoicismo, entonces como que nunca te imaginas que ese güey tenga gustos medios torcidos, intereses que incluyen el folk, la tradición, la brujería, las cosas que tienen que ver con el alma, la mente y el cuerpo… es un naturista vil.

Él fue el que me dijo de los Homúnculos (o Homónculus) que es una especie de hombrecillo-duende-familiar, que era creado por el mago o alquimista gracias a la recolección de esperma de un hombre ahorcado en el patíbulo.

Wikipedia dice esto sobre su preparación, según Paracelso: “La receta para crearlo consistía en una bolsa de huesos, esperma, fragmentos de piel y pelo de cualquier animal del que el homúnculo sería un híbrido. Todo esto había de enterrarse rodeado de estiércol de caballo durante cuarenta días, tiempo en el cual el embrión estaría formado”.

Creepy, isn’t it?

Más creepy es que luego de que uno crea su Homúnculo y éste servía al mago haciendo tareas inimaginables, el hombrecillo se volvía contra su creador y huía.

Trabajoso era entonces que uno tenía que volver a crear otro Homúnculo y vamos, que el esperma de ahorcado no se compra precisamente en Wal*mart!

Por otro lado, Dios Wikipedia dice que David Christianus tenía otra receta para hacer Homúnculos y dice así: “Tomar un huevo puesto por una gallina negra, practicar un pequeño agujero en la cáscara, reemplazar una porción de clara del tamaño de una alubia por esperma humano, sellar la abertura con pergamino virgen y enterrar el huevo en estiércol el primer día del ciclo lunar de marzo. Tras treinta días surgiría del huevo un humanoide en miniatura que ayudaría y protegería a su creador a cambio de una dieta regular de semillas de lavanda y lombrices”.

Jules toma todo bien en serio, le interesa la historia y las tradiciones, y yo más bien suelto mi imaginación y ando diciendo cosas. Le decía que si tuvieramos la oportunidad de hacer un Homúnculo en casa, yo lo haría, pero que lo pensaría muy bien porque el problema es que el monstruito se vuelve contra su creador.

Sería difícil llevarlo en la bolsa, amaestrarlo para que no haga ruido, para que no salga corriendo en cuanto me distraiga. No podría dormir en la noche pensando qué andará haciendo ese muchacho. No sé qué nombre le pondría, qué tareas le asignaría, qué ropita le pondría… 

(Sigh), me lo pensé mejor y le dije que tener un Homúnculo en la actualidad es una gran responsabilidad.

 

One Response to “Un Homúnculo”

  1. Fragmentos de sueños « Buenas noches, galleta bebé

    […] a response El hombre quemándose y los otros hombres con pedazos de homúnculos saliéndoles del cuerpo. Esa almohada mágica de los sueños está teniendo un éxito en mi […]

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