Las horas de luz

Posted On 23 junio 2009

Filed under sueños

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Oye, ¿qué estás haciendo ahí?.
Escucho el calor de la calle y el frío de la casa me golpea a bofetadas cuando abro la puerta.Es domingo o miércoles por la mañana, o sábado a mediodía, o una hora en que la luz dibuja ventanas en el piso, las únicas dos que tiene esta casa: la de la puerta y la otra de rigor en la fachada.Ya siento la casa fresca y con un portazo le doy la espalda al calor de las horas de luz.
Entrar aquí es sentirse abrazado, engullido por el refugio de las habitaciones donde no pasa el tiempo por los relojes, donde las fotografías en sus marcos nunca se empolvan y las velas devotas a sus santos nunca se apagan.
¿Quién está ahí, que veo recortado con la luz del final del pasillo?
Camino lento a través de las tres recámaras, con la lentitud que sólo se concibe en los sueños o en la memoria. Al final del último cuarto hay una puerta abierta que deja entrar su luz de patio, una muy amarilla que se refleja luego de haber sido descansada entre las hojas de un árbol.
¿Eres tú?, le digo sin hablar.
Su silueta y la silla en la que está sentado se recortan en el umbral de la puerta. Ya sé quién es, pero tengo que preguntar quién es, aunque también sepa que no me contestará.
Me acerco, estoy ya en la última habitación, a unos pasos de su silla y de la puerta que tiene detrás, “¿Qué estás haciendo aquí?, tú estás muerto”, le digo sin vergüenza y sin una pizca de tristeza o decoro.
Él no habla, se queda en su silla sonriendo.
Como parte de mi recorrido a través de los cuartos me acerco a abrazarlo sin detenerme, lo abrazo tan natural como el siguiente paso de una coreografía, o la siguiente palabra de un texto que ya conocemos, algo que ya sabemos que sigue.
Lo abrazo y le beso la mejilla, lo abrazo mucho, muchas veces y me pego a su cuello para olerlo otra vez.
No estoy sola, alguien viene detrás de mí que también lo quiere abrazar, así que me aparto.
Sonrío para mí y le grito entre risas: “Vaya! pensé que nunca más te vería sentado en esa silla”.

One Response to “Las horas de luz”

  1. Karla Montemayor

    hablas de tu abuelo????
    me encanto, como siempre…
    pero escribe mas… te leo y quiero mas!!!!!

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